Este domingo correré la Maratón de Lisboa

     Mientras me preparaba para mi última maratón, allá por marzo de este año, me hice el planteamiento de que correr un maratón no suponga poner a prueba mis límites ni conlleve hacer una preparación específica de unos tres meses. Con esta nueva visión este domingo correré la Maratón de Lisboa.

Fotografía extraída de la web all4running.pt


      Soy de la opinión de que lo que realmente machaca de correr los 42 kms no es el día de la competición en sí, sino la dura preparación que conlleva estar ese día en las mejores condiciones para intentar tardar lo menos posible en cruzar la meta. Y yo quería correr esta prueba pero no quería entrenarla concienzudamente y menos en verano. 

     Salir de Cascais y bordear la costa para llegar a la Praça do Comércio de Lisboa, pasando por Estoril y Oeiras me parecía justificación suficiente para dedicarle alrededor de 3 horas al trayecto. 

     Mi entrenamiento para llegar aquí ha sido el mismo que si no tuviera planeada esta carrera, salvo algunas pinceladas: un par de tiradas de 30 kms a ritmo suave y una semana de carga de poco más de 100 kms. Con otras maratones que no he salido a hacer tiempos ya comprobé que con lo que normalmente entreno me da para completarlas con garantías de no sufrir en exceso. Como ejemplo el 2:53 en la Maratón de Badajoz de 2016.

       Tres son los factores que no son tan favorables este domingo como aquel día de 2016. El primero es el perfil, ya que el domingo me encontraré con algunos tramos con pendiente no muy largas pero que cortan el ritmo. El segundo es la humedad: nunca se me ha dado bien correr en costa y por último, y el más influyente, la continuidad, ya que llevo tres meses entrenando habiendo empezado de 0 por culpa de una lesión.

      Esto no quiere decir que no me vaya a esforzar al máximo, ya que casi que no sé hacer otra cosa, pero sí supone que el ritmo al que corra lo marcarán las piernas cuando tome la salida. Sí, iré controlando el reloj, pero no me pongo ningún objetivo previo, ya que será la forma de terminar satisfecho salga lo que salga.

      Por redes sociales podréis estar al tanto de lo que vaya sucediendo este fin de semana.
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Bajando a tumba abierta (fotografía)

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El dulce sabor de la victoria en el III Cross de la Codosera

     Ser el primero en cruzar una meta en una carrera es uno de esos momentos que la mayoría de los corredores sólo podemos disfrutar en nuestros sueños o en nuestra imaginación y que dudas que se materialicen en la vida real. Hoy la realidad superó a la ficción y he conseguido probar el sabor de la victoria.


     He ido a muchas carreras en la que me presumían vencedor al ver que no acudían corredores presumiblemente más rápidos que yo y al final aparece algún atleta de la nada que corre que se las pela. Hoy había cerca de 100 atletas tomando la salida y faltaban teóricos "galgos" que abrieran la carrera. Mi amigo Lolo Sache me dice que lo tengo todo a favor, y así lo parecía, pero le comenté "siempre sale alguien que no conoces y corre más que nadie". Hoy casi no me equivoqué.

      Decidí corre en este cross de 10 kms en La Codosera y descartar la media maratón que tenía en Badajoz, ya que la próxima semana corro la Maratón de Lisboa y no quería darme un "calentón" de 21 kms del cual me arriegaba a no recuperarme en una semana.

       La salida fue muy incómoda, ya que se sale subiendo y no cesa la pendiente positiva hasta el km 3,7 acumulando en ese tramo una subida de 170 metros. Es difícil coger un correr cómodo y las sensaciones no son buenas. 


        De inicio empieza a cumplirse mi teoría. Un chico joven, de 29 años, Oscar se empeñó en llevarse esta carrera. Ya vi a sus compañeros animarle mucho en la salida mientras casi me señalaban para que me tuviera controlado. Subía un punto más rápido que yo pero pude comprobar que en descenso ya no se encontraba cómodo.

       Oscar consiguió pronto unos metros y durante toda la carrera lo tuve a la vista, no distanciándose más de 50 metros. Pero la verdad es que yo, corriendo en segunda posición, iba más controlando mi distancia con el tercero, Ismael Montero, que mirando hacia adelante. Voy bastante forzado y sin soltura en las piernas, me es imposible planear un intento de alcance.

       Un vez llegado el punto más alto y ver que Oscar sigue al alcance de mi vista empiezo a plantearme una estrategia. Seguir haciendo mi carrera e intentar alcanzarlo en el penúltimo km para intentar rematar en el último. No quería hacer un esfuerzo antes de tiempo que fuera infructífero y además supusiera perder mi 2º puesto.


         Pasado la mitad de carrera compruebo que el corredor que me sigue está lo suficientemente lejos como para que sea improbable que me alcance al final de la carrera. También compruebo que mi distancia con el primero, Oscar, es paulatinamente más corta. Poco a poco me voy echando encima. Si mi percepción de que en las bajadas soy más rápido que él del principio no falla, los últimos kms me vienen de cara. Con un terreno más corrible poco a poco me voy encontrando más cómodo

         Se alinearon los astros. Recortada toda la distancia he llegado a Oscar en el km 8, junto cuando empieza una fuerte bajada de 2 kms en los que se pierden 160 metros de altitutd. Ahora voy yo delante y, en lugar de apretar, sigo haciendo mi carrera sin pensar en abrir distancia para ver qué sucede. Lo que ocurre es que poco a poco voy abriendo hueco y sus pasos se escuchan cada vez más lejos.



         Cuando he conseguido alejarme nos metros se me vienen a la cabeza frases como "esto es ahora o nunca" o "no se me puede escapar esta oportunidad". Esto, sumado a la motivación de ir abriendo la carrera, hace que empiece a echar el resto y no tenga miramientos en la bajada. Corriendo por debajo de 3:20 de ritmo es difícil que me dé alcance.

          Llega el último km. La pendiente es fuertemente favorable, el esfuerzo está más en no frenarse y dejarse ir que en apretar el ritmo, y a falta de 500 metros veo que voy a entrar en el pueblo. Miro hacia detrás y no alcanzo a ver a nadie, ya casi lo tengo. Ahora sobre asfalto, continua la bajada y el ritmo de 3:15. Una calle y otra y por fin el arco de meta, nunca quise tanto a InfinityChip.



         Disfruto de mi entrada en meta y lo celebro con el público, completando los 10 kms con un tiempo de 41:26, que supone mejorar en 2 minutos el record de la prueba. Aquí está la clasificación final

         A continuación los datos de mi carrera
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3º de la general en el Cross de los Doce Apóstoles. Volvemos a la "pomada"

     En este día no tocaba correr aquí, ya que estaba inscrito a otra carrera que finalmente no pudo celebrarse por temas administrativos. Mentalizado para competir este domingo busqué otra alternativa y la que más me cuadró fue este cross de 16 kms en su totalidad por caminos y con alguna que otra cuesta, a poco más de 30 minutos de casa.

Podium general masculino

      Buen trato al corredor en Torre de Miguel Sesmero, excelente bolsa de corredor (queso, pates, vino, aceite, barritas energéticas y camiseta) y un ágape gratuito a cargo del Ayuntamiento con bebidas y comida suficiente para irte bien para casa. Notable muy alto.

    Poco a poco estoy recuperando la sensaciones y los ritmos y no sería descabellado pensar a priori que podría resultar competitivo. Las condiciones climatológicas parecían buenas para competir pero, esperando a que se diera la salida al Sol, el calor nos decía que habría que hidratarse bien en carrera.

      Se da la salida y pronto estoy en la parte delantera de la carrera. Paco, de Santa Marta, sale muy rápido intentando marcar las distancias dispuesto a ganar la carrera. Por detrás me junto con otros dos atletas y en la retaguardia abrimos pronto las distancias. Pronto me doy cuenta que uno de ellos va muy sobrado, corriendo muy cómodo y, cuando se va adelante no hago ni intención de intentar seguirlo. Este atleta terminaría ganando la carrera.


      El otro corredor del grupo no va tan cómodo aunque lleva un correr firme. En un principio corro delante de él pero me alcanza y me adelanta. Como van sólo 3 kms de los 16 totales y voy con las pulsaciones muy subidas decido correr a mi aire y dejar de luchar por la posición. Esto hace que este atleta abra unos metros de hueco, aunque en ningún momento dejé  de seguirle la estela.

     Hay una clave que me deja abierta una clara posibilidad de recuperar esa tercera posición: En ninguno de los dos primeros avituallamientos este chico ha cogido agua. Hace calor y cierta humedad, por lo que era muy necesario la reposición de líquidos, pero este corredor optó por no beber. Es posible que lo acuse más adelante.

    Sobre el km 5, en una subida llego hasta él, manteniendo detrás un tiempo para recuperar sensaciones. En un punto me pongo por delante y poco a poco siento que voy abriendo algo de hueco con él hasta que dejo de escuchar sus pasos detrás. Ya estoy 3º clasificado... ¡sería un éxito conseguir mantenerme ahí!

     Llego a un sector del recorrido de ida y vuelta. Al llegar a la zona de Los Doce Apóstoles (¿alguién vio a alguno de ellos?) hay otro avituallamiento. Cojo agua y un trozo de plátano. Después de beber me meto en la boca el trozo entero de plátano y me lleva cerca de medio km conseguir masticarlo y tragarlo en su totalidad, pero considero que me hará bien en el último tramo. Cuando voy de vuelta, cruzándome con otros atletas, creo que he abierto un hueco con el 4º que puede ser definitivo pero poco a poco empiezo a sentir zancadas por detrás. Miro y, para mi sorpresa, este atleta de rojo estaba otra vez ahí.

Perfil del recorrodo
     Viniendo más fuerte desde atrás doy por hecho que me va a adelantar pero no intento defender la posición, si no que sigo con mi estrategia de correr con intensidad, centrándome en dosificar bien las fuerzas para no flaquear al final. No quiero mirar atrás para controlar porque no quiero perder la concentración y para no dar sensación de ir flojeando.

      Definitivamente dejo de escuchar zancadas y parece que, ahora sí, he consolidado mi posición. Sólo he de seguir "escuchando" mis sensaciones y no perder intensidad. Así los kms van pasando corriendo entre 3:45 y 3:55 hasta que se empieza a ver el pueblo.

       Ahora sí miro atrás, no veo al atleta que me sigue, por lo que no debo hacer nada nuevo para terminar tercer clasificado. Llegado al último km empiezo a echar el resto y termino la carrera a ritmo de 3:33, empleando un tiempo total de 1:02:46, a un ritmo medio de 3:57.

       Seguimos sumando, seguimos mejorando y lo mejor es que ya vuelvo a estar en la "pomada" de las carreras, en la parte delantera, en donde me divierto mucho luchando posiciones y "sacando la calculadora".

       A continuación los datos de la carrera:

       
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Punto de partida en el Cross Peña del Aguila. Crónica de mi carrera.

      Más de cuatro meses después de mi última carrera, este domingo volvía a competir. Mucho antes de lo que entraba en mis planes mientras estaba recuperando de la lesión, y como además tenía buenas sensaciones en cuanto a nulo riesgo de recaída elegí una clásica para hacerlo: el Cross Peña del Aguila de Villar del Rey.

Ultimos metros de la carrera. (Foto Dani Corbacho)
     Sabiendo que podía emplearme a fondo, tenía cierto respeto a sufrir una buena "petada" en toda regla, ya que la cabeza tiene grabados unos ritmos que las piernas ahora mismo no pueden seguir, y si me pasaba de rosca al principio el tramo final podría ser un calvario. He de decir que, como supongo que todos, también imaginaba la carrera perfecta, en donde pareciera que no acusara la baja forma... después ya me caí de la cama y se me pasó.

       En línea de salida me coloco en un segundo plano para no estorbar a los que iban a ir más rápido. De principio corro observando las sensaciones y cómo respondían las piernas, parece que voy un poco más rápido de lo que creo que puedo aguantar, pero sin tener nada que perder me dejo llevar. (3:57-3:39-3:41 los tres primeros kms)

Con mi amigo Manolo al terminar la carrera

       Los primeros kms voy ganando posiciones hasta que llego al tope posible y toca guardar la ropa para mantener lo alcanzado. Llegando al pantano ya he perdido algo de fuelle, me han adelantado Javi Fernández y Juanjo Rodríguez, pero sigo manteniendo intensidad en las piernas a pesar de llevar las pulsaciones por las nubes casi desde el principio.

      Hasta aquí, y también hasta el final, voy disfrutando de competir, de las pulsaciones altas, de luchar las posiciones. ¡Sí, ya tocaba!

       He llegado a la "pared" vivo. Pasado el muro del embalse empieza la rampa y sufro un momento de debilidad mental que me lleva a caminar unos cinco segundos. Pero pienso "¡que cojones haces??!!". Tengo  piernas para hacerlo corriendo, aunque sea despacio, y así hago hasta el final de la cuesta.

        Y de ahí hasta llegar a Villar del Rey siguen dos kms de bajada. Tras la cuesta recupero las pulsaciones y aprovecho para darle movilidad a las piernas, a modo de entrenamiento, ya que por delante nadie es alcanzable y por detrás tampoco nadie va a llegar hasta mí. Así que me dejo caer todo lo rápido que puedo alcanzando en algún momento el ritmo de 3:10. Todo esto me sirve para coger confianza y saber que correr muy rápido no me va a traer consecuencias negativas.


        Ya en Villar del Rey correspondo los ánimos del público saludando y entro en meta sin muchos agobios. Tiempo final oficial de 44:15, puesto 20º de la general y 6º de mi categoría. Sin duda, lo mejor es el ritmo medio de la carrera, 3:59, impensable para mí antes de tomar la salida, con sólo dos semanas de entreno en mis piernas. CLASIFICACIÓN OFICIAL

        Conocemos ya cual es el punto de partida y en que situación estamos. Ahora a entrenar con cabeza para alcanzar el punto óptimo a su debido momento. ¡Volveremos a estar ahí arriba! 
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Punto y final a un periodo oscuro corriendo el Cross Peña del Aguila

    Mucho tiempo ha pasado desde mis últimas palabras escritas en este blog. Una lesión en la planta del pie derecho me ha mantenido cuatro meses sin poder correr y, por tanto, sin competir, por lo que no tenía "batallitas" que contaros. Pero eso ya es pasado y ya hemos vuelto a las zancadas, y qué mejor forma de oficializarlo que calzándose un dorsal, así que el próximo domingo pondré punto y final a un periodo oscuro corriendo el Cross Peña del Aguila.


    La preparación del Maratón de Badajoz fue muy dura y exigente. En las últimas semanas apareció una molestia en el talón del pie derecho pero, a esas alturas de la preparación, ya no se podía parar. Confiando en que lo duro estaba hecho y que los entrenos se iban haciendo más livianos en la recta final decidí no parar. La consecuencia fue un daño considerable en la fascia del pie derecho que no me permitía ni siquiera correr suave.

     Durante estos cuatro meses no pude correr absolutamente nada, pero la verdad es que lo he llevado bastante bien y con positivismo, sabiendo que habría un final a esta etapa aunque no supiera cuándo. Aproveché para habituarme a coger bicicleta y me ha servido para mantener un punto de forma física. El único momento en que realmente echaba de menos correr era cuando veía a la gente entrenar por la calle. 


     Decir que me han llegado todos los ánimos y recuerdos que me habéis mandado con los amigos que sí podían competir, como Fran. Y aunque sólo llevo dos semana corriendo con normalidad me he animado a inscribirme a la carrera de Villar del Rey de este domingo para poder saludar a tantos amigos y amigas y para poner un punto y aparte a esta etapa que, aunque nadie lo desea, puede resultar a la larga hasta beneficiosa.

      Lógicamente el único objetivo es participar y disfrutar de los 11 kms del recorrido, además del pre- y del post-, aunque no puedo olvidar la gran carrera que me salió el año pasado en esta misma prueba, finalizando 4º clasificado y llevando una buena estrategia desde el principio.

       Cuando has estado un periodo largo parado obligatoriamente aprendes a disfrutar de detalles de los que de otra forma no caes en la cuenta, y a eso voy este domingo. Ya habrá tiempo por delante para coger forma física y volver a ser competitivo. Cuando no esperaba correr hasta septiembre u octubre y he podido hacerlo en julio, no tengo ningún motivo para tener ahora mismo prisas.

       En la próxima entrada os cuento cómo me ha ido.

     

     
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