38º Vuelta al Baluarte. Volviendo a ser yo.

      Tras el bajón físico en los últimos meses del año parece que últimamente estoy volviendo a tener buenas sensaciones. Los entrenos intensos ya no se me hacen imposibles cuando sólo llevo la mitad de las series y, aunque aún no he recuperado todo lo perdido, esta Vuelta al Baluarte era una buena piedra de toque para comprobar que este resurgir no era un espejismo.

Primer paso por Circunvalación. Foto; FotoBadajoz

       Carrera de 7 kms que rodea gran parte de la zona amurallada de Badajoz, con mucha participación (hoy 1170 corredores en meta en carrera absoluta) y que se corre con mucha intensidad. Por mi parte me había puesto como objetivo correrla a un ritmo medio por debajo de 3:40, lejos del 3:31 de mi mejor día aquí, pero más realista con la estado de forma actual.

         La mañana sale soleada pero bastante fría. Salgo de casa hacia la zona de salida calentando con Ricci y al llegar alargo unos metros más y unos cuantos ejercicios de movilidad para conseguir entrar en calor.

Terminando la primera vuelta. Foto: Ana García
 

         Se da la salida y me encuentro con gran pelotón delante mía, pero hoy más que nunca he venido a competir conmigo mismo y no me preocupo por ello. En estos primero momentos se trata de encontrar el ritmo adecuado e ir adelantando a los "prisas" de la salida.

          La intención es correr con intensidad alta sin arriesgar a quedarse sin energías a mitad de carrera, por eso al mirar el reloj y ver que corro por debajo de 3:20 intento aminorar un poco la marcha. Ese primer km sale a 3:25.

Me alcanzan los ASFAS. Foto: Jose Mº Villegas.


        Poco después de este punto doy alcance un grupo de unos 7 atletas y me viene genial para hacer Circunvalación protegido del leve viento de cara, pero terminada esta zona adelanto a la mayoría y me quedo junto con otro atleta con el cual, ya en Ronda Pilar, hay sucesivos cambios de posiciones sin mucha intención de colaboración pero que nos sirve para recuperar un poco de oxígeno cuando el uno va tirando del otro. Km 2 y 3 en 3:33 y 3:42.

         Termino la primera vuelta y sigo "vivo". Queda la otra mitad de carrera y, a diferencia de otras carreras, quedan energías para empeñarse a fondo. Empezamos a recuperar ritmo tras la subida por Ronda Pilar. De un vistazo al reloj veo que llevo ritmo medio de 3:32, ¡estamos en objetivo!

Unos cuantos CAB en la salida. Foto: Ana García


          A la altura del nuevo paso por Puerta de Palmas me alcanza un grupo de ASFAS y Luis Alves, a los cuales intento seguirles el paso pero me resulta imposible, aunque Emilio Venegas se queda un poco descolgado y me anima a que no me suelte de su estela. Al poco me alcanza Carlos Chamizo e igualmente me anima a que le siga y a pesar de que le digo que no puedo insiste e insiste. Kms 4 y 5 en 3:32.

          La realidad es que no voy mirando ritmos para no agobiarme, sólo corro e intento no soltarme de la "rueda" de Emilio, a pesar de que este 6º km se me atasca un poco y lo hago en 3:43 al llegar a la esquina del Parque de la Legión.

           ¡Abordamos el último tramo! Voy tocado pero confío en aguantar hasta el final. Chamizo va unos metros por delante y no deja de azuzarnos para que no aflojemos. Emilio igual, no para de darme ánimos, y esto me da un verdadero empujón para subir de nuevo la Ronda del Pilar. Agradecer a estos dos amigos su empuje porque sin ellos hubiera tirado la toalla mucho antes.

Llegando a meta exáusto. Foto: Ana García.


            Ya estamos a las puertas de meta, un último esfuerzo y estará hecho. Estoy sufriendo y las piernas están al punto de bloqueo pero sé que lo he conseguido. He logrado mantener la intensidad alta durante toda la carrera, me he sentido rápido y competitivo, y con esto vuelvo a mi punto fuerte: aguantar el sufrimiento, quedando atrás a ese "desconocido" que se rendía a mitad de carrera y pensaba que nunca más correría a ritmos altos.

            Entrada en meta con un tiempo de 25:16, a ritmo de 3:35. 31º en la clasificación general y 8º de mi categoría de edad. Objetivo sub 3:40 conseguido de largo e inyección de confianza para seguir entrenando y abordar la Media Maratón de Plasencia del próximo domingo.

              

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29º Corrida das Linhas de Elvas. Crónica de la primera del año

     Primera carrera en la que compito este año y que en principio no estaba en mis planes, pero una vez que vi el cartel que la anunciaba no quise perderme un año más esta carrera, en la que no había podido participar desde el año 2016 por diversos motivos a pesar de tenerla cerca de casa y ser de mi agrado esta Corrida das Linhas de Elvas.

Podium de Veteranos II

     Esta carrera conmemora la victoria de las tropas portuguesas sobre las españolas allá por 1659 en la que se denominó la Batalla de Las Líneas de Elvas. Se trata de una prueba de inscripción gratuita que comienza en una de las zonas más altas de Elvas, en las afueras, junto a un monumento conmemorativo de este hecho histórico. Esto hace que los primeros compases sean en larga bajada para después continuar por la localidad en un rompepiernas sube y baja y terminar en la pista de atletismo tras algo más de 7 kms. 

        Mañana fresquita con algo de viento y ocasionalmente un ligero chispeo sin amenazar más lluvia. Tras la recogida del dorsal y charlar con los amigos del club  AACB salimos calentando desde el estadio hacia la salida, unos 3,5 kms más allá y siempre cuesta arriba. Hay un autobus que te lleva hasta la salida pero preferimos subir corriendo. 

        Tras la salida asumo que es imposible no correr rápido en la bajada y es absurdo ir gastando fuerzas frenando evitando un ritmo alto pero no hay que volverse loco porque después, tras 1,5 kms viene una subida. Así voy bajando a menos de 3:20 y adelantando a algunos atletas que había tomado la salida más rápido. 

         Terminada esa bajada comienza una subida no muy pronunciada de también 1,5 kms hasta el Acueducto. En esa subida he conseguido rebasar a otro atleta y ahora por delante hay un gran espacio hasta los siguientes corredores, aunque sé que voy entre los 10 primeros.

             Esa subida ha revolucionado las pulsaciones más de la cuenta pero he ido controlando el esfuerzo para no pagarlo en lo que queda de carrera, así cuando termina la pendiente y sigue la posterior calle de bajada me es fácil recuperar una zancada más ágil.

            No puedo evitar recordar cómo en las últimas carreras, a mitad de recorrido estaba desfondado. Por eso intento bajar un poco la intensidad en las bajadas para comenzar las posteriores subidas con más fuerzas. Aún así no puedo evitar que el amigo Luis Alves me alcance y me adelante a la altura del km 5.

         Entramos en la Avenida de Badajoz para buscar al fin la meta en el estadio. Ultima subida con exigencia hacia la rotonda del bombero, sabiendo que por detrás a unos metros hay un atleta intentando alcanzarme aunque no sé quién es. Esta "amenaza" es lo que hace que me esfuerce con mayor intensidad para no perder otra posición en el último tramo, consiguiendo a la vez tener a tiro a atletas por delante, a los cuales puedo alcanzar al más mínimo síntoma de flaqueo.    


Con el  amigo Luis Alves

          Salimos de la avenida principal afrontando el último km, y tras una leve subida la pendiente es favorable hasta entrar en la pista. Aprovecho para vaciar la energía que me queda en los depósitos corriendo por debajo de 3:30.

          Al giro para entrar de la calle a la pista aprovecho para mirar la distancia que le saco al atleta de detrás. Sé que no me va a alcanzar pero debo emplearme en esa media vuelta a la pista porque su silueta sigue ahí cada vez que giro la cabeza hasta que por fin cruzo la meta con un tiempo oficial de 28:03, 8º de la clasificación general y 2º de mi categoría, lejos de los 27:16 del año 2016.

         Próxima parada Vuelta al Baluarte, en Badajoz, el domingo 29 de enero. Otra carrera rápida de 7 kms.

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VI Cross Navideño Valdelacalzada. Sigo buscándome.

     No tenía pensado competir hasta el año que viene, pero entendí que esta carrera podría venir muy bien como entreno de calidad en donde me obligaría a correr varios kilómetros consecutivos a ritmos altos. Así pues, un día 26 de diciembre, después de las comidas y cenas de los días previos, nos presentamos a correr en el Cross Navideño de Valdelacalzada.



      Después de haber hecho un parón de 10 días para "resetear" he vuelvo con mucha ilusión. Los últimas competiciones no habían salido malas pero las sensaciones no fueron buenas, porque suponiendo un buen momento de forma por la continuidad con los entrenamientos, en las últimas carreras no he conseguido correr al mismo nivel al que suelo hacerlo. 

     Hoy he pretendido que fuera un punto de inflexión aunque no esperaba una carrera espectacular, y con esa disposición estaba en línea de salida en una carrera de 8 kms totalmente llanos y rápidos. Día soleado, buena temperatura y viento no molesto.

       La salida fue rápida e intento no dejarme llevar por la inercia. Hoy vengo pensando con firmeza que quiero hacer mi carrera sin importarme puestos ni clasificaciones. El primer km transcurre por el pueblo y el segundo ya a las afueras, por asfalto y muy leve tendencia a la bajada. Ambos kms lo corro a ritmo de 3:35. No es que vaya fácil pero creo que puedo mantener el nivel de esfuerzo.

        El tercer km lo hago cómodo aunque un poco más lento (3:38) pero soy conformista y mantener este ritmo sería un éxito. En los momentos que me siento muy acelerado bajo un poco la intensidad para recuperar sensaciones.

          Voy corriendo sólo, con el grupo de delante a la vista que me sirve de referencia. Por detrás algunos atletas al acecho y siento que voy bien, pero tras pasar el km 4 en 3:38  me empiezo a sentir las piernas algo cansadas por lo que intento bajar otra vez la intensidad aunque en esta ocasión no causaría los efectos deseados.

        A partir de este momento se me cae el ritmo a 3:45 - 3:50 y además me cuesta muchísimo esfuerzo mantenerlo. Para animarme pienso en tiempos restantes, es decir, en el km 5 pienso que me quedan menos de 12 minutos para terminar.

        Mismo panorama que en las últimas carreras: en los últimos kms toca sufrir para llegar a meta decentemente.  En esos últimos momentos me ha alcanzado el amigo Oscar y a puertas de meta alcanzo a otro atleta pero en esta ocasión no hay reservas para lanzar un sprint. Finalmente paso bajo el arco de meta con un tiempo de 29'28", en un puesto 14º de la clasificación general y 3º en master C

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Hay que saber escuchar al cuerpo. Toca descansar.

       Todos hemos escuchado o dicho alguna vez la frase "hay que saber escuchar al cuerpo", y nadie pone en duda que es una verdad indiscutible. Cuando entrenamos o competimos nuestro cuerpo nos manda mensajes y señales a través de las sensaciones o incluso a través del dolor. Tan cierto es esto como el que muy pocas veces sabemos interpretarlas y hacerles caso, pero el cuerpo insiste y nos vuelve a "hablar" una y otra vez hasta que por fin queremos aceptarlas e interpretarlas.




       Pues me acaba de pasar. O mejor dicho, me ha estado pasando últimamente y este domingo he confirmado que no imaginaciones ni malas rachas. Mi cuerpo me ha estado dando señales de cansancio y yo le quería convencer de que era un mal día, o que era debido a otras circunstancias laborales, familiares, etc. 

        El primer mensaje tuvo lugar en la Media Maratón Elvas-Badajoz. A pesar de que hice buen tiempo (1:19) y el desarrollo de la carrera me dejó contento mi sensación era que lo podía haber hecho mucho mejor. Con mis entrenos y mi continuidad haber hecho 1:17 no hubiera sido ninguna sorpresa. Me autoconvencí de que todo estaba en orden escudándome en que los tiempos, en general, no había sido muy buenos.

Continuidad durante todo el año

         La semana pasada  hice una carrera de 10 kms con cuestas en Barcarrota. A mitad de la prueba me quedé sin fuelle, pero al poder recuperar algo de ritmo en la segunda parte hasta el final y conseguir una buena posición lo evidente quedó camuflado y en segundo plano.

        Pero este domingo en otro 10k en Badajoz,y esta vez llano, se ha hecho evidente que algo ocurre y que algo hay que hacer. En el km 4 tuve que dejar ir a mis compañeros de viaje Rober y Jorge porque no podía mantener el ritmo de carrera. Demasiado pronto.

        Ahora hay que analizar: ¿por qué se ha producido este cansancio? ¿qué he hecho mal?. Pues creo que lo tengo claro y es que este año llevo demasiados kilómetros (exactamente 4.108 a día de escribir esto). Desde primeros de año mi filosofía de entreno se ha basado en más carga de kms a baja intensidad. Metía intensidad sólo un día a la semana pero a cambio cargaba todas las semanas con 90 o 100 kms. Y así todas las semanas, una tras otra, de enero a octubre. Después de correr la Maratón de Lisboa bajé la carga kilométrica pero ya ha sido tarde.

Toca llenar los depósitos de energía

            Cuando veo los ritmos que tenía hace sólo un año me parece algo estratosférico e inalcanzable a día de hoy. He intentado arreglarlo bajando kms y haciendo entrenos más cortos y rápidos, pero sin éxito. Así que toca plan de choque.

          Damos por finalizado el año en cuanto a competiciones y nos tomamos un descanso de zancadas durante un tiempo. Hablando de frases hechas: "dar un paso atrás para dar dos adelante".

          

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10k de las 7 Torres. Dehesa exigente.

      Después de estar desde primeros de año a base de entrenamientos largos y ritmos controlados, me encuentro ahora en un proceso de menos carga de kilómetros y entrenamientos de series cortas y ritmos rápidos para recuperar eso chispa y velocidad que ahora mismo no tengo. Buscando alguna carrera que exigiera "revoluciones de motor" elegí correr este domingo pasado en el 10k de las 7 Torres de Barcarrota, volviendo aquí después de 11 o 12 años desde la última vez.




      Se trata de una carrera de 10 kms que te saca a caminos y en los que los primeros 5 kms te exprimen a base de subidas y bajadas para que los otros 5 kms (mucho más fáciles) sobrevivas con las energías que te queden.

       La afluencia es escasa, menos de 100 personas, ya que hay varias carreras que coinciden este fin de semana, una de ellas a apenas 13 kms, en Almendral. Por tanto,  la recogida de dorsales es tranquila y me puedo colocar en primera línea para tomar la salida.



       Empieza la carrera y tomamos varias calles de Barcarrota antes de salir a dehesa. En esos dos kms iniciales ya se ha hecho selección de la parte delantera y Genaro se desmarca hacia la victoria. Le siguen tres o cuatro atletas y yo corro a unos metros de mi compañero y amigo Jorge, que está junto a otro chico.

        Esos dos kms casi en frío han sido exigentes, picando hacia arriba. Justo antes de la bajada he alcanzado al chico que corría con Jorge, que me va ganando distancia por delante. Ahora le sigue una pronunciada bajada de cerca de un km para recuperar y correr rápido, y a continuación de aquí dos kms y medio en los que al principio se sube levemente pero que poco a poco se va inclinando la pendiente haciendo este tramo muy exigente.


        En esa cuesta, ya cerca del final he tenido para de correr y caminar durante unos metros ya que tenía las pulsaciones por las nubes, pero cuando inicio otra vez la carrera no recupero sensaciones y no anima el que no para de subir.

       En este momento se me pasa por la cabeza tirar la toalla. Me queda la mitad de la carrera y ya voy muerto. Pero me fuerzo a tener pensamientos positivos, ya que el circuito es igual para todos, todos lo estaremos pasando mal y si no tengo a nadie detrás es porque tan mal no vamos.

        Al llegar arriba del todo hay un punto de avituallamiento. El chico que está allí me anima diciendo que ya todo es llano, y yo me paro totalmente a beber agua y recuperar el aliento. Al intentar tirar el vaso a la caja de la basura se la tiro encima de la chaqueta que tenía en el suelo (si me lees mis disculpas y sino que alguien se las haga llegar).



        A partir de ahí todo cambia radicalmente. Los caminos son buenos y la pendiente apunta hacia abajo, consigo recuperar sensaciones, ritmo y aliento. El correr es de nuevo fluido y de esta manera por detrás tienen que correr mucho para alcanzarme. Por delante ya no se ve al amigo Jorge. Estimo que corro en 6º o 7º lugar.

        En el km 8, empieza una bajada por pista de hormigón que te mete de lleno en el pueblo. Aquí vuelven las exigencias. Con voluntarios en todos los cruces daba la sensación que todos te enviaban a la calle que subía, pero me encuentro bien, con confianza. 

        Alguien me dice que voy 4º y eso no coincide con mis cuentas. Ya en el último km una sorpresa buena, con una calle de gran pendiente que nos hace correr dentro de la plaza de toros para, desde ahí, encarar definitivamente la meta. A pesar del cansancio la subo bien y rápido. Se sale de la plaza por un rampa aunque yo me meto por la escalera y de ahí ya directamente a línea de meta.

          Cruzo la meta y veo a Genaro, José Manuel y Jorge comentando ya la carrera y me dicen que no ha entrado nadie más. Por lo que ciertamente era cuarto en la clasificación general y 1º de mi categoría de edad, con un tiempo de 39 minutos y 19 segundos.

          No estamos en el mejor momento del año, pero es bueno dar un paso atrás para poder dar dos adelante.

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Media Maratón Elvas-Badajoz. No fue el tiempo final, sino cómo se consiguió

        Al terminar la carrera de hoy un amigo me preguntaba sobre qué tal me fue. Al contestarle que me fue muy bien le descolocó e hizo mención a que tengo tiempos muchos mejores que el de hoy en media maratón, por lo que pensaría que no fue tan bien. Pero el éxito de una carrera también está en haber tenido buenas sensaciones y depende a su vez de cómo se haya desarrollado la misma. Pues en esta 33ª edición de la Media Maratón Elvas-Badajoz mi "muy bien" no lo ha forjado el tiempo final sino el cómo se consiguió.

Llegada a meta. Foto: Extremadura 7 Días

     Amanece un domingo con una meteorología espectacular para correr: ni frío, ni calor, ni viento. No caben excusas en este sentido. Además llego en un buen momento de forma física por la inercia de la pasada Maratón de Lisboa, por lo que mi previsión es bajar "fácil" de 1:20 pero con la incógnita de si va a ser con más o menos holgura.

      Me coloco en la salida, cuatro años después de la última vez que corrí esta prueba y me aseguro de llegar con tiempo para no salir tan atrás como en aquella ocasión y tener que recuperar posiciones. Mi estrategia es correr en todo momento por sensaciones, dando por hecho que los ritmos van a variar en distintos puntos de la carrera.

Club Atletismo Badajoz antes de la salida. Foto: Dani Luengo

        Empiezo a correr con paciencia para que las pulsaciones no se disparen de inicio. Equivocarse aquí, con los dos primeros kms en ligera subida, supondría sacrificar el resto de la carrera. Aún así voy ganando posiciones, lo cual me obliga a correr por el exterior del pelotón de corredores. Esos dos primeros kms en 3:49 y 3:50.

          Tras ese inicio llegan los 3 kms de bajada. En ese punto estoy corriendo con un viejo amigo de Olivenza y lo hacemos a ritmos altos que no me obligan a hacer mayor esfuerzo debido a la pendiente favorable. Corriendo estos kms a 3:30 la mayor preocupación es que las piernas vuelvan a responder cuando lleguemos al llano y posterior subida.

          Y parece que sí pues el grupo que me sigue se queda atrás y en la subida voy adelantando a corredores hasta que alcanzo a un par de atletas, Alberto y otro chico, que llevan un buen ritmo como para quedarme con ellos.


km 20. Foto: FotoBadajoz.

          Es el km 8, ya no hay más sube y baja, ya es intentar mantener ritmo constante. Estoy en un grupo de 3 y a unos 100 metros hay un grupo de referencia con varios conocidos que llevan ritmo similar y al que habrá que observar. Por ahora parece que corren sin titubear, con zancada firme.

          Nosotros hemos cogido un ritmo casi constante de 3:41. No voy fácil pero creo que puedo aguantar y no es arriesgado. Alberto lleva la iniciativa y se le ve más cómodo, el otro chico lleva una respiración fatigosa y corre a tirones y yo tengo unos momentos mejores que otros, intentando dar algún relevo aunque no me resulta fácil. Procuro al menos correr en paralelo, que también supone colaboración. Pasamos el km 10 en 37:03.

          En el km 12 llegamos a Caia. El grupo de referencia que antes mencionaba se esté disgregando y empiezan a caer atletas a los que vamos adelantando. Mi grupo de tres ya sólo es de dos, Alberto y yo, pero me está resultando muy difícil seguir con él.




          Justo cuando pasamos las frontera y entramos en España me desengancho de él, y aunque ya no tengo su ayuda me quedo sólo en un punto con atletas delante mía a los que seguir la referencia y alcanzar. A partir de aquí el ritmo ha caído entre 3:45 y 3:50. Es el km 14

           La Avenida de Elvas se hace larga, rotonda tras rotonda, pero me abstraigo imaginando uno de mis muchos entrenos por ahí. Me decía cosas como "venga, ya está aquí Decathlon", "la recta de la universidad es favorable" o "ya está ahí el Puente Real". 

         Precisamente en este punto, a partir del Puente Real, la densidad de público es considerable y cuando los conocidos te personalizan los ánimos la ayuda es considerable. Aquí ya he adelantado a la primera mujer, y aquel grupo de referencia ya no existe y he alcanzado a casi todos sus miembros.

         Km 18, entrada al Puente de la Universidad. Son tres kms aunque prefiero pensar que me quedan poco más de 10 minutos corriendo, y el "olor a meta" se intensifica. 


Ultimos metros en subida. Foto: David Vázquez

         En el Paseo Fluvial, el cual es línea de meta de maratón en su día, Leo Toro animando, la estela de un compañero del club al que no consigo llegar y un reguero de gente tras de mí esperando el más mínimo flaqueo.

      Llegados al 20, un punto de avituallamiento del que no cojo botella. Ya es momento de vaciarse. Me adelanta un atleta y a su vez rebaso a mi compañero de club en la subida de la autopista. ¡Dios, que ganas de parar! pero aguanto y sufro, queda un suspiro.

          Y por fin recta de meta. Voy a todo lo que da, con tres atletas delante mía a tiro  pero ya no queda energía para cambios de ritmos, así que llega un pasillo de gente hasta meta en el que escucho innumerables veces mi nombre y no puedo pasar si levantar la mano a modo de agradecimiento.

          Finalmente un tiempo  de 1:19:14, 28º en la clasificación general y 4º de mi categoría. Sí, lejos de mi 1:17 aquí, pero aguantando la intensidad hasta el final y con casi todos mis compañeros de referencia detrás mía, por lo que no tengo razones para no estar muy contento.

             
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Maratón de Lisboa 2022. El éxito tras 42 kilómetros de dudas.

          Hay carreras en las que su desarrollo se desvían del plan inicial antes de lo previsto. En ese punto suele llegar el desánimo y las malas sensaciones y el resultado no suele quedarnos satisfechos. Este domingo, en la Maratón de Lisboa el plan empezó a torcerse, pero pude aferrarme a otras motivaciones para mantener la intensidad, no tirar la toalla y eso dio como resultado una gran carrera.




         El sábado por la mañana partíamos varios amigos de club hacia Lisboa con tranquilidad, sabiendo que el dorsal se podía recoger hasta las 20:00 horas. Nada más llegar fuimos a comer y después hasta los alojamientos, todos cerca de la zona de meta. Después caminando nos dirigimos hasta la feria del corredor para recoger los dorsales, en el Pavilao Carlos Lopes, junto a la Plaza Marques de Pombal. 

          La mañana del domingo empieza bien pronto. Siguiendo la hora portuguesa me pongo en pie a las 5:00 horas, ya que el grupo habíamos quedado a las 5:50 en la puerta de la estación Cais de Sodre para coger el primer tren que llevara a los maratonianos hasta la salida en Cascáis. Finalmente conseguimos coger el segundo tren, a las 6:15, que nos dejaría en destino 35 o 40 minutos después. El tren iba lleno y dado que nos quedamos sin asiento libre hicimos el trayecto sentados en el suelo, como prácticamente todos los que tampoco consiguieron asiento.




        Una vez en Cascáis no encaminamos a zona de salida, con tiempo suficiente para dejar la bolsa en el guardarropa, que gestionaban eficientemente un grupo de scout. Tras un breve calentamiento me voy al cajón de salida de menos de tres horas, lo que permite salir justo detrás de la élite y casi debajo del arco, por lo que apenas transcurre tiempo desde el pistoletazo hasta que paso por la alfombra que da comienzo al recorrido.

         La temperatura es buena, ni frío ni calor, pero la humedad es del 88% y el viento del norte entre 12 y 13 km/h.

         Tomo la salida tranquilo, esperando que las piernas vayan buscando su ritmo poco a poco. Los primeros 600 metros transcurren en una subida y corremos buscando la carretera que bordea la costa y que será la que nos dirija a meta, aunque los primeros 6 kms se corre alejándonos más aún de Lisboa hasta que en un giro de 180º ya "miramos" a meta. En este sector en el que te cruzas con todos los participantes es cuando tomas conciencia de donde estás, con la élite a lo suyo como si no les costara, grupos grandes con los globos de los distintos tiempos objetivos, después una impresionante marea de corredores con el solo objetivo de terminar y ya, antes del km 5, gente caminando. Todos completamos las 7500 personas que tomamos la salida.




         Ya en el primer km he conseguido llegar fácil al ritmo objetivo (3:57-3:59), corriendo estos primeros minutos sin agobios para que lleguen las buenas sensaciones y el correr fluido. En el km 3 estoy dentro de un grupo  de unos 6 o 7 corredores que parece que vamos a lo mismo y, aunque en ocasiones había acelerones, me pareció acertado permanecer ahí.

         Tras el giro de 180 grados antes mencionado, le pregunto a los dos corredores que marcan el paso del grupo cuál es su ritmo previsto. Me responden que correr a ritmo de 4:00 los primeros 15 kms y después ya más rápido. La opción me parece perfecta pues me aseguro grupo un buen tiempo.

         Pero en este grupo se están produciendo "arreones" y en ocasiones se corre a 3:55 por lo que les dejo ir antes de que tire por la borda mi carrera. Aunque corra sólo siempre hay referencias de atletas que van delante mía. Paso el km 10 en 40:02.

        El ritmo medio hasta el momento es el planeado, pero se consigue a base de adaptar dicho ritmo a las constantes subidas y bajadas del recorrido. No es que sean excesivamente pronunciadas pero sí que te hace estar variando el ritmo en cada momento. Esto consigo controlarlo también hasta el km 20, que lo paso en tiempo de 1 hora y 20 minutos.




        El viento en ocasiones es algo molesto y la humedad la "toreo" bebiendo en todos los puntos de avituallamiento. Aunque voy muy concentrado intento apreciar los detalles de la carrera como la costa a la derecha, las distintas localidades que pasamos y el ánimo del público y así paso la media maratón en 1:24:16.

         En el siguiente sector, del km 20 al 25, siento que me cuesta más mantener la media del ritmo jugando con los ritmos de la subidas y bajadas. Bajando ya no me es tan fácil recuperar los ritmos después de hacer las subidas algo más lento para dosificar las fuerzas.

         Es un momento crítico pues las sensaciones no son buenas y existe la duda de si esta bajada de ritmo no va a ser el preludio de un futuro reventón. Pero pasan los kms y veo que consigo mantenerme en la horquilla de ritmo 4:00 a 4:10. También me ayuda a recuperar la motivación y buenas sensaciones que, aun así, voy más rápido que los corredores que van delante mía, lo cual me ayuda a ir poco a poco acercándome a atletas sueltos y adelantarlos.




         Este alcanzar corredores será la tónica hasta el final de carrera, pudiendo haber ganado desde entonces más de 20 posiciones.

        Y así, reorganizando en mi cabeza mis ideas y objetivos, como un GPS de un coche cuando te sales del itinerario indicado y te pone "recalculando", llego a una parte del trazado que se sale de la carretera y te baja a una especie de paseo marítimo. Ahí estoy pasando el km 30 en 2:01:03, lo cual es muy buen tiempo para ese punto y, lo mejor de todo, la sensación es que quedan fuerzas para llegar bien a meta.

       El cansancio está ahí pero sé que puedo. Ahora toca eliminar de mi cabeza cualquier fantasma de sufrir una pájara. Así que me abstraigo de la carrera, pensando que me quedan 12 kms y que esa distancia es un entrenamiento por el circuito del Rivillas cuando salgo de casa. ¡Cómo no voy a aguantar un Rivillas! También me funciona dejar de mirar la carrera y concentrarme en el asfalto para no pensar en lo que queda por delante, o simplemente para no pensar en nada y sólo correr.

      Ya estoy corriendo ligeramente por encima del ritmo 4:10, pero todavía es un ritmo respetable y seguir adelantando corredores me anima a pensar que mi carrera va bien.




      km 34. El puente 25 de abril ya se ve realmente cerca. Las rectas son más largas y la densidad de corredores es muy baja. Ya sé que voy a hacer poco más de 2 horas y 50 minutos en meta. Cuando siento que me cuesta más correr me obligo a recuperar una técnica de carrera decente y eso me ayuda a correr más suelto. Estoy siendo consciente de por donde corro: Torre de Belem, Monasterio de los Jerónimos, Estatua de los Descubridores... y esta es la gran diferencia a cuando hice esta maratón en 2019, que llegados a este punto estaba sufriendo mucho y no disfruté nada.

       Y cuando ya voy firme a por el tramo final saltan las alarmas. En el km 35 siento una especie de espasmo en el isquiotibial derecho, el cual ni siquiera ha dolido pero puede ser un aviso, por lo que estoy más pendiente aún de mantener una buena técnica de carrera y correr derecho. Pruebo también a no estirar demasiado la zancada y hacer que éstas sean más cortas.

       Pero fue en vano. Casi en el km 37 se me empieza a tensar ese isquio derecho hasta el punto que me paro a estirar un instante. Reinicio la carrera confiado en poder continuar bien, como otras tantas ocasiones que me ha pasado lo mismo en otras maratones, pero al momento me vuelve a pasar y vuelvo a tener que parar a estirar, aunque esta vez de forma más metódica y pausada. Unos diez segundo después reinicio la marcha. Con todo no hay nadie de los de que antes he adelantado que me haya alcanzado.

        Parece que ahora sí. Paso por debajo del puente, lo que significa que es el último sector de carrera, los últimos 4 kms. Ya no queda nadie por delante, y es en el km 40 cuando me adelanta el único corredor prácticamente desde que salimos de Cascáis. No intento seguirlo básicamente para no arriesgar la musculatura que por ahora va aguantando.

         Ya estoy a las puertas de la Plaza del Comercio. Antes unos 500 metros de adoquinado que se hacen insufribles a estas alturas de la carrera y en donde el atleta que me adelantó ha tropezado al punto de tener que poner las manos en el suelo para no caer.

          Estoy en la plaza, pero antes hay que dar un pequeño rodeo para entrar en la misma a través del Arco de la Rua Agusta. Y por fin, tras un giro a la derecha se ve la meta. Al principio de esta recta veo a Ana y Silvia, con Sergio, que me animan efusivamente, lo cual contagia a la aglomeración de público que hay a ambos lados y estoy hace que, con el tramo final sólo para mí, se convierta en una entrada triunfal soñada y no pueda evitar emocionarme y que me brillen los ojos. Lo celebro con los puños en alto descargando toda la tensión acumulada tras kms de dudas sobre cómo llegaría hasta aquí.

           Cruzo la meta en un tiempo de 2 horas 52 minutos y 46 segundos. 59º en la clasificación general incluyendo a la élite o 33º si no la tenemos en cuenta (la organización separa las clasificaciones). Todo un éxito teniendo en cuenta las sensaciones que empecé a tener allá por el km 25. Al final del post puedes ver los datos de mi carrera.

          Otra maratón completada, otra experiencia de vida sumada. Toca recuperar la musculatura y, sobre todo los tobillos, que tras esta maratón han terminado más tocados de la cuenta, quizás por utilizar zapatillas voladoras y, por tanto, con menos amortiguación.

        

       

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¡A la conquita de Lisboa!

      Una vez más volvemos a esta a puertas de una maratón. Siempre parece que la que estás a punto de realizar es la más especial de todas, la que no es comparable a las demás, y es que en esta Maratón de Lisboa del próximo domingo hay varios factores que hacen que viaje con mucha ilusión y esté impaciente por tomar la salida de estos 42 kilómetros.




       La preparación me ha resultado relativamente fácil respecto a otras maratones. A comienzos de años empecé a entrenar tras salir de una lesión que me tuvo meses parado. Desde entonces mis entrenos se han basado en más kilómetros de rodaje y menos días de calidad, resultando unos 400 kms mensuales, por lo que para preparar esta maratón sólo ha habido que afinar los entrenamientos con algunas pinceladas en forma de largos rodajes y series específicas, pero sin incrementar apenas los kilómetros.

kilómetros acumulados en el último año


       Así he conseguido llegar al día de hoy en las mejores condiciones físicas, creo que habiendo conseguido un pico de forma y, lo más importante, sin ninguna molestia ni secuela. Otra cosa será lo que resulte el día de la carrera pero desde luego no se puede decir que no lleve esta maratón preparada.

       Para más motivación viajamos varios amigos del club con nuestras parejas, por lo que el fin de semana promete ser de los que no se olvidan. 

        Ya tuve la ocasión de correr esta maratón en 2019 (aquí la crónica de aquella carrera), pero este año me presento a la misma con un enfoque muy diferente. Por entonces el objetivo era conocer y disfrutar el recorrido habiendo realizado una preparación justa para cruzar la meta, pero este año vamos a por tiempo aprovechando que la condición física es buena y que evito el factor sorpresa de desconocer el circuito.


Recorrido de la Maratón de Lisboa, con salida en Cascais y llegada a Lisboa

            La idea inicial es marcar un ritmo un poco por debajo de 4:00, que de aguantarlo hasta el final supondría marca personal en maratón, pero no podemos obviar que existen factores no controlables en zonas de costa, como son el viento y la humedad. 

           La próxima vez que escriba en este blog será para contaros el desenlace de esta historia. ¡Estad atentos!

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