Adiós a una maratón preparada.

      Cuando nos marcamos un objetivo deportivo, en ocasiones nos centramos en exceso en él y no tenemos una perspectiva más allá de éste. Conseguirlo a toda costa puede conllevar unas consecuencias negativas que no somos capaces de visualizar si nos dejamos llevar por las emociones y no tenemos la cabeza fría. Hoy para mí es un momento agridulce, pues he sido capaz de abstraerme de dicho objetivo hasta llegar a descartarlo, pero ha supuesto una dura decisión el decir adiós a una maratón preparada.




     Todo se remonta a primeros de septiembre. Una caída accidental mientras corría por la calle supuso un esguince de tobillo y un fuerte golpe en la rodilla, ambos en la pierna izquierda. Del esguince me recuperé casi milagrósamente rápido, pero la rodilla se resentía con los impactos en el suelo al correr. Esto provocó que inconscientemente exigiera más a la pierna sana, la derecha.

     Esta exigencia ha dado la cara en un dolor en la parte delantera del tobillo, gradualmente más fuerte según iban pasando los entrenos, hasta que ha llegado un punto en el que había una notable inflamación. Este extremo sucede justo un mes antes del objetivo del día 7 de noviembre, con 14 semanas de entrenamiento específico ya realizadas.

      Siendo una clara sobrecarga, decido parar de correr durante una semana. Pasa esta semana, desaparece la inflamación y el dolor pero al volver a hacer un rodaje muy suave y sobre césped vuelven las molestias y la inflamación. Ante esto hago pausa en el "sí, es posible" y pienso fríamente.




        No puedo presentarme a una maratón en la que en las ultimas cuatro semanas no puedo entrenar a más de 5:30. En el caso de intentar correrla a cualquier precio no iba a correr ni de lejos a los tiempos que tenía previsto e, independientemente del crono,  el dolor no me iba a dejar disfrutar. Y sobre todo la peor de las consecuencias, me iba costar estar un largo periodo de tiempo recuperándome de una lesión.

         Finalmente he de decir que ha sido una dolorosa decisión no correr por novena vez consecutiva la Maratón de Badajoz, pero según pasan  las horas reconozco que me siento incluso feliz de haber sido capaz de ver más allá del objetivo y no sacrificar los entrenamientos y competiciones que hay después de la maratón.



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XXV Fondo Popular Ciudad de Mérida en mi camino hacia maratón. Crónica.

      Haber podido correr esta carrera ya era todo un éxito dadas las circunstancias que se me había presentado días antes. El jueves de la semana anterior me veía en urgencias, sentado en una silla de ruedas y sin poder apoyar el pie izquierdo. Tras un diagnóstico de esguince de primer grado se nublaron objetivos futuros pero, fuera de toda lógica, tres días después estaba incorporado al trabajo, sin dolor y un día después retomaba los entrenos. Tras hacer un entreno maratoniano sin consecuencias decidí que participaría en el XXV Fondo Popular de Mérida en mi camino hacia maratón.

Primeros metros de la carrera


       A diferencia de lo que haría dos semanas antes en la Carrera de Valdebótoa, no me tomé esta semana como de competición, realizando mis entrenos con normalidad sin guardar fuerzas para el fin de semana, por lo que llegaba con las piernas algo pesadas pero con intención de exprimir las fuerzas que quedaran hasta vaciar las reservas.

       Este año cambiaba el circuito, pasando a ser dos vueltas de 5 kms para completar los 10 kms de los que constaba la carrera absoluta. Salida del parque de Las Siete Sillas, cruzando el Puente Romano, llegar hasta el Acueducto de los Milagros y volver a zona de meta cruzando por el puente Lusitania. Un circuito ratonero en algunos tramos que no te permitía mantener un ritmo constante en  varios puntos.

 

          Mi estrategia era la de competir sin mirar ritmos. Así desde el principio intento que no me pase como en la última carrera, que de inicio se me vaya el grupo bueno y me fuese imposible alcanzarlo. Así los dos primeros kilómetros son de los que más rápidos me salen al intentar enganchar y mantenerme en ese grupo de ritmos similares al mío.

             De este modo consigo adelantar a varios corredores y llegar a una parte limpia de carrera. Corremos cinco o seis corredores que vamos alternando posiciones que rondan entre el 7º y el 12º de la carrera. Voy haciendo gran esfuerzo físico para mantenerme ahí, jugando casi a todo o nada y poniendo en juego llegar hasta el final decentemente. Son los primeros kilómetros y ya voy con las pulsaciones muy altas.

             Desde la salida de la carretera para entrar en el Parque del Acueducto hasta salir del mismo parque el circuito es un continuo "de aquí para allá" con curvas, puentes sobre canal, túnel, etc. que hacen que tengas que gastar un plus en mantener el ritmo.

Exhausto al llegar a meta

           Al primer paso por meta algunos atletas se me han ido sin opción a alcanzarlos y por detrás no siento a nadie cerca (no me gusta mirar atrás mientras compito). Intento concentrarme y abstraerme de los 5 kms que quedan para poder mantenerme ahí.

          A la altura del km 6 me alcanza un corredor que en condiciones normales estaría delante mía pero hoy me había alcanzado desde atrás, y me sirve como aliciente para no acomodarme y seguir exprimiendo las fuerzas para que, al menos, no me sobrepase. Siento que su respirar es muy fuerte y su esfuerzo también es grande, yendo casi al límite.

         En varios puntos, aprovechando curvas y subes y baja intento volver a quedarme sólo sin éxito, por lo que decido que continuemos juntos hasta prácticamente el final, si bien quería ser yo quien marcara el ritmo al que correr.

          Sufriendo mucho para seguir manteniendo la intensidad llegamos al último sector de la carrera, entrando en el Puente Lusitania, en donde yo tenía guardado una última bala pero no tenía muy claro donde gastarla. Pero van pasando los metros, pasamos la mitad del puente y seguimos juntos. Sé que cuando acelere me voy a quedar sólo pero tenía que garantizar que el acelerón durara hasta meta y las reservas de fuerzas ya estaban en el límite. 

          A unos 100 metros para salir del puente incremento progresivamente el ritmo y consigo entrar al parque, en donde ya estaba la meta, con un poco de ventaja. Haciendo ya un vaciado de fuerzas no veo el momento en el que por fin aparezca visualmente el arco de meta, y cuando ya está ahí, aunque estoy físicamente fundido, consigo mantenerme esos metros finales para conseguir esa 9º posición de la clasificación general, completando los 10 kilómetros en 38 minutos y dos segundos.

       Una vez más ha quedado al descubierto la falta de "chispa" en mis ritmos para competir a mi nivel habitual, pero siempre intento ver el vaso medio lleno y hacer una lectura positiva. Y dicha lectura es que el verdadero objetivo es la maratón de noviembre, cuyos largos entrenos me están dando fortaleza en otros aspectos pero no en velocidad, y que es positivo no estar ahora mismo en un momento de forma óptimo, el cual hay que hacerlo coincidir con la fecha clave, el 7 de noviembre.

       En principio no hay más paradas competitivas hasta la cita con los 42 kms.

        
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Carrera Popular de Valdebotoa con mucho nivel. Crónica

       Habitualmente me gusta redactar las crónicas de mis carreras el mismo día que la realizo para así tener reciente los detalles y poder reflejar mejor todo lo que pasó. En esta ocasión lo hago un día después, pero esto me permite tener más asimilado lo que ocurrió y tener, en frío, una visión distinta de mi carrera. Aún haciendo buen tiempo ayer tenía un sabor agridulce que hoy ya se torna en positivo una Carrera Popular de Valdebotoa con mucho nivel.



      Empecemos por el final: mi tiempo fue de 36:45. Una buena marca en 10 mil pero que no me dejó satisfecho del todo por cómo se desarrolló la carrera. Pero madurando los hechos saco la conclusión de que mi objetivo está en la Maratón de Badajoz del 7 de noviembre y que no es lo más conveniente estar, a dos meses justos, en la mejor de las condiciones físicas, pues sería prácticamente imposible mantenerlo durante tanto tiempo y supondría llegar mermado a los 42 kilómetros. Visto así lo de ayer fue muy positivo: estamos bien pero hay margen de mejora, hay que ir quemando etapas paso a paso.

        Hablando ya de la carrera, ayer se vivió en Valdebotoa para muchos un regreso a una competición normalizada, y me refiero a poder competir y después poder compartir un refresco o cerveza y un aperitivo con quien antes te has "dado de leches". Además salió un día genial porque, aunque hacía algo de calor, había viento 0, que a mi entender, que entreno mucho por este circuito, ese viento hubiera sido lo peor que le hubiese podido pasar a quienes corrían.



        Me gusta tomar la salida sin agobios e ir cogiendo poco a poco el ritmo, pero en esta ocasión pude ver que los compañeros con los que normalmente comparto kilómetros de carrera se me han ido más lejos de lo deseado. 

         Confiaba, como otras veces, en alcanzarlos un poco más adelante, pero pasaban los metros y nada parecía que eso fuera a ocurrir. Aunque no me desanimó si me hacía pensar que yo iba más despacio de lo previsto, pero al mirar el reloj y comprobar que mi ritmo era 3:39 o 3:41, entendí que de despacio nada y que sería un éxito si conseguía mantenerlo hasta el final, independientemente de la clasificación.

         También decir que este domingo se reunió mucho "galgo" en la línea de salida y que era normal llevar mucha gente delante. Aún así siempre mantuve a ese grupo delantero a la vista y pude comprobar, al paso de los metros, quien se iba manteniendo y quien sufría ante un ritmo tan exigente, pudiendo dar alcance a algunos de ellos.



          Yo seguía a lo mío, a ritmo de crucero alto y con mucha confianza en el fondo adquirido con los largos entrenamientos que estoy realizando actualmente. Mi idea seguía siendo mantenerme e ir alcanzando a corredores.

          En el km 5,5 hacemos un cambio de sentido y volvemos por donde hemos venido. El tramo más bonito pues observas, cruzándote con los demás, cómo se desarrolla la carrera de primera mano y puedas dar y recibir ánimos al resto.

              En ese punto pude observar que no podía relajarme y que detrás también venía fuertes, pero lo sólo tenía la vista puesta en lo que había delante. Sabía que de seguir así, si se diera el caso de luchar por posición, tendría aún energía extra para hacer un cambio en el último km o km y medio.

          Pero poco más varió de ahí hasta el final, ganando una posición más, pero viendo que por delante estaban menguando el exigente ritmo inicial que se marcaron, y aunque cada vez los tenía más cerca era prácticamente imposible, además de intrascendente, llegar a alcanzarlos. 

          Con un último km más rápido que los anteriores favorecido por una leve bajada y saber que eran los metros finales entro en meta, animado por mi familia, con un tiempo muy digno de 36:45. No hay que olvidar que estamos en septiembre y la temporada acaba de comenzar.

        Próxima parada, dentro de dos semanas, en el 10k del Fondo Popular de Mérida, pero seguimos entrenado para llegar en las mejores condiciones posible a la maratón de noviembre.


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Entrenar con un objetivo: Maratón Popular Ciudad de Badajoz

La parte más difícil de un entrenamiento no es el entrenamiento en sí, sino encontrar la motivación necesaria para afrontarlo. Son ya muchos meses de entrenar con la única finalidad de encontrarse bien físicamente, incluso mentalmente, y se echaba de menos poner el foco en un día concreto, en una carrera objetivo, para poder planificar mejor las sesiones entorno a la misma. Por fin se confirma la noticia que llevaba tiempo esperando, lo que me permite entrenar con un objetivo: Maratón Popular Ciudad de Badajoz.


Edición de 2018, km 21    Foto: Juanfran Leones


Suspendida su edición de 2020 a poco tiempo de su celebración, a primeros de este año se anunció como posible fecha el 7 de noviembre de este 2021, día en el que, en situación normal, se debería correr la célebre Media Maratón Elvas-Badajoz, organizada también por la Fundación Municipal de Deportes de Badajoz. Pasaban los meses y no se confirmaba ni se desmentía, así que buscando la forma de planificar adecuadamente mis entrenamientos, a finales de julio decidí empezar a realizar entrenos específicos de maratón, focalizando ese 7 de noviembre, sin la certeza de que finalmente sirvieran para algo.

Con la confirmación de la celebración de esta prueba ya tenemos el ingrediente que faltaba en mis entrenamientos: un día D. Ya tendrá sentido ese último esfuerzo para completar unas series agónicas, ya no será en vano salir a entrenar cuando menos ganas haya, tendrá razón de ser madrugar para evitar las horas de más calor en estos meses veraniegos.




Tengo claro que no pienso volverme loco con lo de acumular kilómetros y kilómetros. El desarrollo de mi última Maratón de Sevilla ya me enseñó que menos es más, además de otros aprendizajes durante la preparación para no llegar fundido al día clave como en otras ocasiones.

Solo queda cruzar los dedos para que no se suspenda o se aplace de nuevo, que ya sabemos todos cómo esta el "percal".
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Crónica Carrera Popular Jaraíz de la Vera. Sólo cabe mejorar.

 Este año he podido retomar esa tradición veraniega de participar en alguna de las pruebas del Circuito de Carreras Populares de la Vera. Tras correr otros años en Losar, Tejeda de Tiétar, Aldeanueva y Jaraíz, en este 2021 repetíamos en la Carrera Popular de Jaraíz de la Vera.



Tenía la referencia de aquella última carrera en esta localidad en la que fui de más a menos y no acabe contento. Ahora, conociendo ya el circuito, mi pretensión no era otra que mejorar aquel tiempo de 17:07, pero no había contemplado el parámetro de que por entonces tenía mucha mejor condición física que actualmente.

En la zona de salida vuelve de hacer de anfitrión mi gran amigo Alan,  que me presenta a muchos de sus compañeros y me ayuda a sentirme como en casa. Hacemos una vuelta de reconocimiento al circuito al que habría que dar tres vueltas para completar un total de 4,5 kms de subidas y bajadas pronunciadas. Mientras me va comentando que ha subido notablemente el nivel de los participantes y que viene bastante gente de fuera de Extremadura. Tras las carreras infantiles tomamos la salida.



Aunque ya tenía clara mi estrategia, la salida me la confirma. En una carrera tan corta no cabía otra opción que la salida fuera superexplosiva, así que muy pronto pierdo de vista la delantera de la carrera entre una ratonera de calles, y me reafirmo en dosificar las fuerzas y llegar a la tercera vuelta con energía en las piernas.

Poca historia más durante la carrera que el placer de volver a comprobar la dureza de las carreras de esta zona, en las que encadenas bajadas a muerte con subidas que te rompen el ritmo. En esta ocasión aproveché las bajadas para recuperar y poder emplearme más en las subidas. 



Aún así conseguí ganar algunas posiciones que, a la postre, me ayudarían a encontrarme, para mi sorpresa, con un 2º puesto de mi categoría y poder acceder a pódium, después de más de año y medio de mi último cajón en la Vuelta al Baluarte de 2020, en Badajoz.

Mi tiempo final fue de 17:23, por lo que el reto de mejorar mi última participación aquí quedo lejos de superar. Si en aquella ocasión la lectura fue que había trabajo por delante, este año solo cabe mejorar, porque después de un junio en el que apenas entrené uno o dos días por semana mi estado de forma está en momentos bajos. 



Participar en carreras, a pesar de no estar bien físicamente, me da ese toque en el orgullo que me motiva a entrenar y esforzarme por llegar a una mejor versión de mí.

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Crónica Media Maratón San Isidro: Hemos vuelto pero no nos habíamos ido

     El día de hoy lo recordaré durante mucho tiempo con especial cariño como la primera competición post-pandemia. Tenía la seguridad de que iba disfrutar de cada detalle, como así ha sido, pero sí que había muchas dudas respecto al rendimiento competitivo después de 13 meses sin participar en una prueba. Y la incógnita se despejó consiguiendo estar en la "zona caliente" de la carrera, más o menos al mismo nivel de cuando lo dejamos, de ahí el título del post "... pero no nos habíamos ido".


      Este año la carrera se ha sacado a las afueras de Puebla de la Calzada como indicaba el protocolo. El nuevo recorrido consta de dos vueltas y prácticamente la totalidad por caminos, sumando 20,8 kms. La salida y meta en el amplio recinto del merendero de la localidad, el cual permitía que la gente se repartiera bien evitando aglomeración. Particularmente me gusta más este nuevo formato de carrera.

       La mañana estaba nublada con seria predicción de lluvia, el viento a la hora de la salida ya era una realidad. A favor teníamos una temperatura agradable que poco tenia que ver con el calor de otros años en esta carrera. Así, tras un calentamiento de 3 kms nos preparamos para la salida.

       Primero salen los corredores de la prueba de 10 kms y 5 minutos después los de la media maratón. Salida única, todos a la misma vez, pero colocados en líneas de cuatro personas, con mascarilla y guardando distancia de seguridad. Segundos antes aviso de ¡mascarillas fuera! y empezamos a correr.



      En los primeros metros me peleo con el reloj, el cual no consigo poner en funcionamiento, hasta que lo hago pasados unos 500 metros. No me preocupa mucho pues mi estrategia es correr no por ritmo, sino por sensaciones. Hay una serie de corredores que toman las primeras posiciones y pronto desaparecen, y no consigo controlar cuántos ni sus edades y, por detrás, pongo el empeño en mantenerme con dos atletas conocidos que son buena referencia de carrera.

        A los dos kms llegan a nosotros más corredores, quedándose un grupo de 7 u 8. El ritmo es bueno, sobre 3:50, y nos vamos dando relevos espontáneos, pero esto llevaba a que se produjeran aceleraciones y no siempre fuera un ritmo constante. Me voy manteniendo hasta que al final de la primera vuelta, a la altura del km 9 me veo descolgado de este grupo unos metros. No corro cómodo y queda mucho por lo que prefiero no obsesionarme con "seguir una rueda". 



       Comienza la segunda vuelta e intuyo que voy a hacer lo que queda de carrera sólo y me pongo un nivel de intensidad constante, alto pero contenido y que no sacrifique mi carrera. Al poco veo que progresivamente me estoy acercando otra vez al grupo y me propongo que si los alcanzo no voy a bajar la intensidad pues me siento cómodo.

        Y así, al poco de llegar hasta ellos, sin que fuera mi intención, me veo delante y marcando yo el ritmo. Me surge la duda de si relajar un poco y aprovechar las ventajas de ir en grupo o continuar a una intensidad en la que veía factible finalizar la carrera, pero decido abstraerme del mundo e imaginar que estoy corriendo sólo, sin pensar en si me siguen, si me aguantan, si me van a adelantar...

         Vamos por el km 13 o 14 y voy ganando en confianza a raíz de las buenas sensaciones. Me siento con fuerza. Con esto, cada vez se escuchan menos zancadas detrás, menos respiraciones, lo que supone que cada vez hay menos corredores. En una de las curvas echo un vistazo y sólo hay dos corredores que me acompañan. Hablamos de que no es necesario que nos vigilemos pues somos de categorías distintas, pero me encuentro cómodo con pista por delante y sigo marcando yo el ritmo pues me está dando buen resultado.

        Quedan unos 3 kms y ya sólo quedamos dos, pero por delante fijo mi atención en un atleta que va a unos 150 metros, así que incremento más la intensidad para intentar acercarme lo más posible. A parte de no tener éxito esto me lleva a sufrir bastante más que de aquí para atrás, pero también correr unos segundos más rápido.

        Finalmente entro en meta con un tiempo de 1:19:00, siendo 6º de la clasificación general y 4º de mi categoría Master B. La verdad que muy satisfecho por como ha transcurrido la carrera y por haber sabido competir y dosificar fuerzas con cabeza fría en los momentos que fueron necesario.

          A la espera de que siga normalizándose la situación y vayan saliendo más carreras, los entrenamientos que estoy haciendo actualmente demuestran que es el camino correcto. Se ha disfrutado a tope con cada detalle y nos vamos a casa con una sonrisa en la cara.


 

          

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Regreso a la competición este domingo en Puebla de la Calzada

      Larga ha sido la penumbra competitiva desde la última prueba que corrí en Sevilla en febrero  de 2020.  Sin parar nunca de entrenar, unas veces con más intensidad y otras con menos, pero siempre con las "armas" preparadas porque el día del regreso podía ser en cualquier momento y no quería que me pillara de cualquier forma. Aún me parece mentira pronunciarlo pero por fin regreso a la competición este domingo.



     Y ya que lo volvemos no lo vamos a hacer de cualquier manera. Será una media maratón, cuando está empezando a azotar bien los niveles de alergia y con unas temperaturas que se prevén elevadas. Pero como dice el refrán, sarna con gusto no pica, y será un verdadero placer estar presente en esta carrera en Puebla de la Calzada.

    Como no podía ser de otra forma, el principal objetivo será volver a sentir esa sensación casi olvidada de todo lo que conlleva una carrera: la tensión los días previos, la planificación de la semana para llegar a punto, el nerviosismo de la línea de salida, el ambiente, la dosificación de fuerzas durante la carrera y volver a ver a amigos y amigas que hace tiempo no veo. Sabiendo que no será casi nada igual que cuando lo dejamos, pero impaciente estoy de que llegue el día.



      Deportivamente me encuentro preparado para afrontar 21 kms con intensidad. Esta carrera servirá para saber realmente cómo estoy físicamente y también, como carrera que es, cómo estoy respecto del resto de compañeros. Porque uno ve los entrenos de los demás y aquí todo el mundo va como una moto y siento como si todos hubieran progresado menos yo, pero la competición es otra historia y particularmente se me da mejor que entrenar.

     ¡Endorfinas a raudales, que vuelve la competición!

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Experimentando con el "no descanso"

     Transcurría la primera semana del año e iba encadenando un día de entreno tras otro y, como excepción, decidí completar la semana haciendo un pleno al 7, sin ningún día de descanso. A esta semana se sumaban los últimos dos días del año, por lo que habían transcurrido 9 días consecutivos de entrenamiento. Siendo algo inusual en mí, decido continuar la racha a modo de ensayo, que consistiría en salir a entrenar a diario corriendo o en bicicleta, experimentando con el "no descanso".

Hasta el día 29 entrenando todos los días de enero menos uno


    Vaya por delante que yo soy defensor a ultranza de, al menos, un día de descanso semanal en el que el cuerpo asimile los entrenamientos anteriores y recupere fuerzas para poder así rendir cada vez mejor. Pero sin competiciones a la vista, ni si quiera a medio plazo, y siempre en busca de algún reto que me aporte algún aliciente para entrenar, veía factible probar este método y comprobar que consecuencias positivas o negativas conllevaría.

     Durante casi este mes no he echado en falta ese día de descanso, si bien en algún rodaje rápido o algún entrenamiento de series he notado que corría un tanto más lento de lo habitual. Por lo demás no notaba cansancio e iba alternando, como siempre, rodajes suaves, entrenos rápidos, tiradas largas y algún día de bicicleta.

       Viendo que todo iba bien y que, aun perdiendo un día de chispa, estaba consiguiendo a diario ese plus que te aporta el deporte de airear las ideas y despejar la mente, no me planteaba parar y veía un reto atractivo continuar un día sí y otro también mientras no hubiera competiciones. Pero esta última semana, de forma progresiva, las llamadas de mi cuerpo me han ido alertando de que había que poner fin al experimento si quería seguir disfrutando del deporte.

      Tras un traspiés en bicicleta el pasado fin de semana con consecuencias en el abductor, esta semana me la planteé de rodajes suaves, pero aún así no conseguía ir más allá de un ritmo excesivamente trotón y finalmente el viernes, saliendo a correr con mi perro Zuma, reventé definitivamente y aunque corría a 5:30 me costó Dios y ayuda llegar a casa, mientras Zuma corría como una gacela mirando extrañado para atrás porque no conseguía seguirle.

       Han sido 30 días entrenados sobre 31 totales, únicamente con un día sin actividad debido a que me fue imposible salir. Como experimento está bien, ya sé lo que se siente, pero para disfrutar a tope de correr, al menos para mí, es imprescindible el descanso.

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Repasando lo que ha sido deportivamente mi 2020

      Es final de año y sacamos un momento para mirar atrás y hacer, un año más, un repaso en lo que a lo deportivo se refiere. Sin embargo, este atípico 2020 va a facilitar mucho la síntesis de lo que ha pasado durante el mismo, ya que apenas hubo dos meses de competiciones.


       El año pintaba bien según se lee de las cuatro ocasiones en que pude competir, pero a finales de marzo se echó el cierre a todo y en el mejor momento deportivo hubo que quedarse en casa. A partir de ahí, como os contaba en mi última entrada en este blog, empezamos a correr por devoción.

        No se empezó nada mal haciendo un "casi 10mil" a ritmo de 3:37 en Pueblo Nuevo del Guadiana que dejó unas buenas sensaciones a pesar del cansancio de los kms de la semana. 

       El buen momento se confirmó en la Vuelta al Baluarte, en donde igualé mi mejor tiempo de 2015, con 24:32, y conseguí subir al pódium por primera vez en esta prueba.

       A primeros de febrero competí en la Media Maratón de Plasencia. Aquel día había piernas para haber conseguido mucho más de lo que hice, pero me "emocioné" más de la cuenta y terminé pagándolo en el último tramo de la carrera. Aún así, terminé el 10º clasificado, 1 horas y 18 minutos.


         Y a finales de febrero llegó el plato fuerte, la Maratón de Sevilla. Parece causa de la providencia que le hubiera cogido grima a esta carrera en el pasado y precisamente este año decidiera participar, días antes de que nos confinaran en casa. El COVID ya estaba entre nosotros y no lo sabíamos pero aún nos dio tiempo a correr por la capital hispalense. Por esta razón y, porque finalmente conseguí mi mejor marca en maratón (2:48:32), es una de las carreras en que más me alegro haber participado.

          De este año también recordaremos las agujetas que todos tuvimos cuando retomamos después del confinamiento, las innumerables carreras virtuales y, para mí queda también el día que hice el reto de 62 kms corriendo con Ricci y con Ángel Palo acompañándonos en bici.

          El año lo terminaré con 2700 kms corrido, que son poco más de 100 menos que el año anterior, contando con mes y medio parado. 

           Y con estas palabras damos por concluido el año, agradeciendo la fidelidad de quienes me leéis y deseando para todos lo mejor para este 2021 que está a punto de comenzar.

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