Crónica del Music Run Almendralejo. Saliendo de la zona de confort

         Mi hábitat natural, en donde me suelo desenvolver bien, es en las carreras largas en donde se pueda correr a un ritmo relativamente alto. Aún así me gusta hacer, de vez en cuando, alguna carrera corta que exija un correr más explosivo en donde ya no estoy tan cómodo, salir de mi zona de confort y saber hasta dónde puedo llegar. Como no me va a ser posible participar en el 5K de Talavera del próximo viernes decidí participar en esta carrera de 5,6 km del Music Run de Almendralejo.



          Carrera del antiguamente llamado Circuito Diputación, ahora Circuito Music Run, que se celebró el pasado sábado por la  tarde. Se preveía bastante calor a la hora de inicio, las 20:30, pero finalmente la temperatura se suavizó y era idónea para correr. Además en esta ocasión contaba con el apoyo de la familia.

          En línea de salida cerca de 150 participantes y varios atletas punteros, tanto en masculino como en femenina, así que el comienzo se preveía rápido y había que medir bien el inicio, pues 5 kilómetros suenan a poco pero pueden llegar a hacerse muy largos si hay error de cálculo.




          ¡Bocina y a correr! No he sentido más codazos y empujones ni cuando corría los cross de campo a través. Salimos muy juntos y algunos no entienden que a cierta velocidad es peligroso cruzarse inesperadamente. Pero consigo salir por el exterior del pelotón y ganar pronto posiciones para quedar esto atrás.

          El grupo que abre la carrera es el de los hombres que se disputan la victoria, más atrás las chicas a lo mismo y después dos o tres corredores más hasta donde estoy yo.



          En los primeros tres kms siento que voy rápido pero me siento "cómodo". En ningún momento quiero mirar en el reloj el ritmo que llevo, pues a esta intensidad creo que puedo aguantar hasta el final, pero si veo que el ritmo es alto me asaltarían las dudas, y las dudas no hacen otra cosas que trasladar sensación de cansancio a las piernas. En este primer tramo he ganado posiciones y eso me anima a seguir con la misma intensidad, aprovechando las bajadas para relajar un poco y sentirme más fuerte en llano. De hecho en la primera bajada me alcanzan pero al llegar el llano recupero esta posiciones y algunas más. 

          A mitad de carrera aparece Seddik Warrak en su bicicleta dando ánimos y aprovecho para pegarme a su bici y que marque el ritmo. Al poco tiro hacia adelante estando ya en el km 3. A partir de ahí un mayor callejeo que, durante los siguiente dos kilómetros, tiene un perfil ascendente que dificulta mantener el ritmo y hace que las piernas empiecen a doler.

          Dos aspectos me motivan a seguir empujando: el ver que voy recortando distancia a la primera mujer y que todo lo que sube baja, por lo que en el algún momento la pendiente será favorable.



          Y así fue. Alcanzo a Irene, la primera chica, justo en la parte más alta del circuito y tras una curva a la derecha ya sólo se ve bajada. De un vistazo atrás veo que nadie está cerca de alcanzarme por lo que mi única preocupación debe ser mantener el mismo ritmo alto, sin apretar. Mucho tienen que correr por detrás para alcanzarme a estas velocidades.

          Gestionando la ventaja durante ese kilómetro de bajada, pero corriendo siempre por debajo de 3:30, se empieza a ver la meta y ahí si es momento de vaciar las fuerzas que quedan, entrando en meta exhausto y con cuerpo a tierra para recuperar el aliento. Finalmente 7º de la clasificación general y 3º de mi categoría Master40.

            Balance final muy positivo, pues el ritmo medio final 3:35 min/km es un ritmo al que nunca entreno. Es más, no me acuerdo del último día que hice series. Como ya dije en anteriores entradas, esto me vuelve a animar a seguir con la misma forma de entrenar, más relajada, menos estresante, más silenciosa pero más efectiva.

         A continuación los datos de mi carrera

           

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Crónica XI Media Maratón San Isidro. Mucho en sólo 21 kms

    Hay carreras en las que tengo que rascar mucho para sacar una redacción de lo que ha pasado y que sea hechos realmente destacables. La de hoy, que a simple vista pudiera parecer una más, la he vivido con mucha intensidad, con muchos altibajos, incluso a punto de tirar la toalla y retirarme. Por eso en esta XI Media Maratón de San Isidro hay mucho que contar para haber sido "sólo" 21 kilómetros.

Llegando a meta. Foto: Vero Bravo


      Llego a Puebla de la Calzada con el tiempo un poco justo para lo que a mi me gusta, pero lo suficiente para coger bien el dorsal, volver al coche a cambiarme y calentar unos minutos. El día presume caluroso pero no hay viento (por fin) y para mí ya es suficiente.

     Se da la salida, a la vez los de la media maratón y la de los 10 kilómetros. Hay bastante gente por delante de inicio, pero es que el nivel a priori de los participantes es bueno, por lo que no es de extrañar.

CAB en la carrera de hoy. Foto Isa Cabezas

       Intentando buscar mi sitio en carrera y encontrar un ritmo intenso pero aguantable, los primeros kms son más rápidos de lo esperado. No voy controlando la velocidad y me guío por las sensaciones, que son buenas aunque quizás esté poniendo en peligro llegar con fuerzas al final, pero tengo un grupo bueno al que voy enganchado y puede ser una oportunidad de oro para hacer buena carrera.

          Las posiciones se definen y pasado el km 5 o 6 la referencia es un grupo de 4 que formamos, en el que está mi compañero Juan, como hace unos días en la Media Maratón de Alburquerque. Aunque es cierto que el que va más justo soy yo pero intento aguatarles el ritmo y todo el tiempo que aguante ahí será beneficio al final de carrera.



         Por momentos me descuelgo porque vamos rápido pero pronto encuentro sensaciones y sin querer me encuentro entre ellos de nuevo. Me siento más cómodo en el asfalto que en los trozos de camino, y así estamos terminando la primera vuelta. Intuyo que voy entre los 10 primeros. Está saliendo buena carrera.

           Llega un contratiempo de los gordos. En un momento de la carrera un voluntario en bici nos dice "¿por qué habéis tirado por aquí?". Un jarro de agua fría y paramos todos en seco. Lo peor es que no queda claro por donde tirar, ni si nos tenemos que volver mucha distancia. Finalmente nos hemos pasado un giro a la izquierda y tenemos que retroceder unos 200 metros. 

       Empezamos a correr y dejo que me adelanten los que iban delante mía en carrera. No sería justo aprovecharse de esta circunstancia. Cuesta volver a meterse en carrera cuando has visto que por un momento que todo se había acabado. Pero para colmo los "tropiezos" no se habían acabado.


Peleando con Juan en los últimos metros. Foto: Isa Cabezas


      Antes de llegar al km 10, en un avituallamiento no hay entendimiento con el voluntario y la botella va al suelo. No puedo permitir no beber siempre que puedo y paro a recogerla. El calor podría pasar factura. Por esta razón me descuelgo un poco pero camino al primer paso por meta he conseguido de nuevo llegar. 

      Paso el km 10 en 37:20, a 3:43 de media. Difícil aguantarlo hasta el final pero lo intentamos. Me siento bien pero el paso de los minutos y los contratiempos empiezan a hacer mella, aun así no pierdo la estela del grupo, que ahora es algo más numeroso por los que perdieron la ventaja por delante.

        Poco a poco se vuelve a las posiciones que teníamos antes del error y se puede decir que nadie se benefició ni perjudicó de él. El grupo de 4 atletas (3 + yo) sigue siendo la referencia aunque yo sea el que peor va. Y de nuevo en el km 16 se me va la botella de agua del avituallamiento al suelo ¡parezco un novato!, pero en lugar de hacer lo que había pensado hacer si me volviera a pasar, que era no parar, vuelvo a parar para recogerla.

Podium Master C. Foto: Vero Bravo


          Ahora sí me desengancho del grupo por este motivo y no vuelvo a contactar, pero la referencia la tengo ahí. Realmente el grupo se desintegra en estos últimos kms y va cada uno a su aire. Mientras hemos alcanzado a algunos atletas que iban delante, uno de los del grupo de 4 sucumbe y no aguanta el ritmo, otro se va hacia adelante y el único que marca mi ritmo es mi compañero Juan Villa. Ahora lo tengo más cerca que en Alburquerque, aunque ahora voy pasándolo regular y controlando lo de detrás.

         En el km 19 veo que nadie por detrás me va a alcanzar si aguanto el ritmo, así que me centro en ello. Pero esta estrategia hace que me ponga a sólo 10 metros de Juan. Nos conocemos y sabemos que, a pesar de amistad y club, nos vamos a disputar los puestos. Sé que me va escuchando respirar detrás suya y me va controlando y puedo notar como por momentos aprieta el ritmo pero sin despegarse. 

         Último km y no descarto intentar pasarlo en recta de meta pero finalmente me es imposible ni siquiera lanzar un sprint porque me aguanta espectacularmente y cruzamos la meta en la misma posición y sellando la paz con un abrazo de deportividad. Esta disputa ha hecho que en los últimos kms hayamos abierto brecha con los que venían detrás. Finalmente, 11º en la clasificación general y 2º de mi categoría, con un tiempo de 1:18:27 en una distancia de 20,7 kms, a 3:47 minutos por km de media.

        La conclusión final es que estoy contento de la progresión según lo que me marqué a principios de año, es decir, creciendo muy lentamente pero con paso firme y hoy me he autoconfirmado que mis entrenos actuales son los adecuados.

        Aunque la próxima parada confirmada es la Media Maratón de Valdigüelo, seguro que por el camino habrá alguna competición más.

          Dejo a continuación los datos de mi carrera.

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Crónica de la XV Media Maratón de Alburquerque. Llegando a donde queremos estar.

      Vuelta a los ruedos hoy en Alburquerque, y nunca mejor dicho ya que la salida y meta de la carrera estaban ubicados en la Plaza de Toros de la localidad. Dos semanas después de la maratón y con las piernas aparentemente recuperadas volvíamos a esta carrera 7 años después de mi última participación en esta Media Maratón de Alburquerque.



      Con la confianza que me da este tipo de trazados de cuestas en las que se puede correr, sabía que por mal que se diera el resultado iba a ser bueno, y no estaba equivocado. También ayudaba en esta sensación la buena carrera que me salió en la Maratón de Badajoz.

        Desde el inicio me sitúo en las posiciones delanteras. Tres atletas pronto se desmarcan del resto, entre los que se encuentra Carlos Gazapo, Campeón de España de Maratón. Mi compañero de club Juan Villa y yo vamos detrás y parece que abrimos hueco con los que vienen detrás nuestra.



         Juan y yo nos vamos dando relevos en los primeros kms, aunque a mí me cuesta mantenerle el ritmo pero aguanto. Hasta que a la altura del km 6 o 7 nos llevamos la sorpresa de que, tras un avituallamiento, un atleta nos alcanza por detrás. Hasta ese momento hubiera jurado que por detrás se habían quedado, es lo que tiene suponer por no querer mirar lo que ocurre detrás.

        Este atleta viene fuerte y, como veo a mi compañero mejor que yo, le animo a engancharse a él y yo ya me las arreglaría en solitario. Desde entonces me quedo solo hasta el final, aunque realmente voy más cómodo ahora porque no me obligo a mantener un ritmo que me parecía alto.



        En estos primeros 10 kms el perfil es generalmente en bajada y con viento en contra, mientras que la otra mitad de carrera es casi siempre en subida y viento favorable. Es en esa segunda mitad en donde hay que tirar de coraje y aguantar sin perder intensidad. Las subidas son más prolongadas y más continuas unas de otras, sin apenas tiempo a la recuperación. Hasta esa mitad se ha corrido rápido  con relativa facilidad.

        Por detrás no veo a nadie y por delante mi compañero Juan en solitario, que aunque no está muy lejos, sé que no voy a poder darle alcance porque voy con lo justo para intentar mantener la posición y nadie me alcance.

         Esta sería la tónica hasta la meta, con algún momento de breve crisis. Cuando el perfil se aplanaba conseguía recuperarme rápido y correr con solvencia. Así fueron pasando los kms, con la referencia de Juan a la misma distancia y echando un vistazo para atrás por si acaso. 



            Tras muchos kms por un circuito precioso por la espectacular dehesa extremeña, el último km es en pista asfaltada y en bajada hasta llegar a la meta, justo a la entrada de Alburquerque, dentro de la misma Plaza de Toros en donde fue la salida. El público se agolpa en la entrada esperando la llegada de los corredores.

          Finalmente consigo mantener esa 6ª posición de en la clasificación general, entrando 1º de mi categoría, con un tiempo final de 1:24:14.

        Esta carrera merece mucho la pena venir a correrla, pero la organización debe mejorar el timing pues eran las 3 y media de la tarde y aún se estaban entregando los premios.

         Por ahora no hay carrera a la vista, pero seguro que saldrá alguna en donde disfrutar compitiendo, que es lo que más me gusta. Os dejo a continuación los datos de mi carrera recogidos por el GPS:


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Crónica de la Maratón de Badajoz 2022. Lo que el viento no se llevó

      Correr una maratón siempre supone dejar algo a la suerte, ya que es imposible controlar sus factores. De ahí ese aura de inseguridad que nos invade cuando nos enfrentamos a los 42 kms. He de decir que, a pesar de contar sólo con dos meses de entrenamientos, yo me encontraba muy seguro y convencido de que me iba a ir bien. No sé explicar la razón de tal seguridad pero sabía que me iba a salir buena carrera y que el viento no me iba a fastidiar esta Maratón de Badajoz de 2022.

Foto: Badajoz Deportes


       También tenía claro que debía disfrutar a tope cada km, apreciando todos los detalles. Empezando por saludar a compañeros y compañeras cuando nos cruzamos en la Avenida de Elvas, y siguiendo por corresponder prácticamente todos y cada uno de los ánimos recibidos por amigos y desconocidos durante toda la carrera.

       En cuanto a la estrategia trazada con otros atletas en días previos de ir en grupo al menos durante la primera media maratón, se fue al traste en cuanto se dio la salida. Unos me salieron disparados hacia adelante y otros se quedaron rezagados.

Familia CAB


       Durante los primeros dos kms me contenía esperando que me dieran alcance y poder hacer grupo pero pronto entendí que querían seguir un ritmo más asequible, por lo que dejé de mirar atrás y emprendí un camino en solitario. Y así sería prácticamente durante toda la carrera.

        Ya explicaba en el último post que, debido al viento que iba a protagonizar el día, no iba a seguir ningún ritmo así que, como si fuera un entreno en solitario, me concentré en "escuchar" los mensajes que mandaban las piernas y seguir un ritmo que me garantizara llegar al final de la carrera con fuerzas. Así empezaba con un ritmo de 4:05 al principio y 4:10 con ritmo en contra.

        En soledad durante la primera vuelta de 21 kms, alcanzando y superando a varios atletas, pero disfrutando mucho del correr y saludando a ese público que daba ánimos. Me encontraba cómodo y confiado. Así, la primera media maratón de disfrute la termino en 1:25:57, y ahora es cuando empieza la verdadera aventura.

Esos ánimos tan necesarios. Foto: FotoBadajoz


         Cuando encaro de nuevo la Avenida de Elvas, dirección a Portugal, tengo un grupo a unos 300 metros por delante. Están lejos, pero ya sé que los voy a alcanzar en algún momento porque cada vez los tengo más cerca y van casi en fila de uno. Me olvido de ellos, me concentro en mí, sigo corriendo por sensaciones, otra vez a 4:05 km/min, y que el paso del tiempo haga el resto.

        Al llegar a la frontera con Portugal y girar hacia Badajoz otra vez fuerte viento de cara, muy fuerte. Esos 3 kms de avenida se hacen interminables, llegando a correr por encima de 4:15 con el fin de no forzar ni derrochar más energías de la cuenta en la lucha contra el aire. Ya habrá tiempo de apretar con el aire a favor en los últimos kms.

Mi única compañía durante 2 km en toda la maratón. Foto: Leo Toro


         Paso por San Fernando, mi barrio, y disfruto el tener sus calles para poder correr. He pasado el km 30 y, a pesar del desgaste, me siento con energías. Ahora hay una buena cuesta abajo para recuperar pulsaciones. Y llego a Puerta Palmas con un montón de gritos de aliento de familia y amigos, me siento eufórico pero... otra vez el viento en contra en una parte difícil: Circunvalación y Ronda Norte. El objetivo es llegar vivo a la autopista, a la cuesta del Periódico Hoy,  porque allí ya el viento es favorable casi hasta meta.

          Evalúo daños y todo va en su sitio, no hay molestias, no hay desgaste excesivo y el grupo delantero está a tiro. Al comienzo de Ronda Norte les piso los talones y a mitad de avenida los alcanzo. Me quedo detrás, protegiéndome del viento hasta que termine esta calle y sea favorable.

Segundo paso por el Puente de Palmas. Foto: Ana García


          Cuando llegamos al final los rebaso y se queda conmigo un atleta portugués, que va jadeando mucho y no confío que aguante... ¡pero aguanta! vaya que si aguanta, así que parece que tengo compañero hasta el final.

            Km 37, fin de la bajada de la Calle Carretera de la Corte. No sé que tiene ese punto que raro es el año que no tengo problemas musculares y en esta ocasión se queda en un aviso. Así que intento acortar zancada para no tener que parar a estirar.

           Quedan 5 kms. y sigo bien. En Ronda del Pilar corro muy cómodo y parece que mi compañero portugués se queda atrás, pero al llegar al cruce con la Avenida de Europa hace un cambio de ritmo y no me da para poder seguirlo. En medio de esta historia hemos adelantado a otro atleta, por lo que creo que mi posición en carrera es buena. Han sido el único periodo continuado de 3 o 4 kms en toda la maratón que no he ido corriendo sólo.

Mi primer podium en maratón. Foto: Ana García


          Entrando en Valdepasillas  ya huele a meta. Paso el km 40 en 2 horas y 45 minutos. A pesar del cansancio sigo manteniendo buena postura al correr, y ya casi me he garantizado un buen tiempo en meta. Muscularmente los isquios siguen al acecho y no dejo de vigilar para no estropearlo al final.

         Pero por fin ya está ahí el último km y la recta de meta. ¡Ahora sí que voy a disfrutar! Voy muy contento porque he gestionado mis fuerzas casi a la perfección. Voy a un lado de la recta a chocar manos con mi amigo de entrenamientos que está de espectador, después al otro lado a hacer lo mismo con mis padres y en los últimos metros me rebasa la alegría y no puedo parar de manifestarlo.

        Tiempo final de 2:55:00, que no es de los mejores míos pero, por las circunstancias, me deja mejor sabor de boca que otras maratones en las que he terminado en menos tiempo. Más alegría cuando descubro que he terminado el 17º en la clasificación general y el 2º de mi categoría de edad.

        Ahora a saborear el resultado obtenido y el día disfrutado y... próxima parada Media Maratón de Alburquerque.

          

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Este domingo afrontamos la Maratón de Badajoz

        Una vez más estamos a las puertas de disputar una nueva maratón. Se nos brinda la posibilidad de correr 42 kms en los que pasaremos por todos los estamos físicos y de ánimo posibles: euforia, fatiga, esperanza, pesimismo, etc. Es lo que hace grande a la maratón, que esas horas corriendo grabaran una aventura en nuestra memoria para el resto de nuestra vida. Por eso, sean cuales sean las condiciones, en la última semana, siempre seguimos una cuenta atrás esperando que llegue el domingo para desvelar por fin tantas incógnitas que nos han surgido durante la preparación de la carrera.

Edición de 2018, km 21    Foto: Juanfran Leones


           Por mi parte será mi 11ª participación en una maratón, y la cojo aún con más ganas después de no haber podido participar en la última edición por lesión a última hora. No me lo tomo como revancha pero sí que las ganas son dobles.

         Siendo realista la preparación ha sido limitada. Retomé el correr otra vez a principios de enero, empezando desde 0, por lo que no ha habido tiempo material de preparar esta distancia para rendir al 100%. Pero sí puedo afirmar que llego en un estado de forma suficiente como para realizar una competición digna y con un buen tiempo.



          El planteamiento de carrera inicial era el de correr en una horquilla de ritmo entre 4:00 y 4:05 minutos el kilómetro. Aunque me parecía muy ambicioso por las circunstancias antes comentadas, creía que se podía intentar y tener éxito. Pero digo "creía", en pasado, porque a medida que se acerca el domingo se está sumando un factor que no se puede obviar: el meteorológico. La lluvia no es algo que me preocupe ni me afecte, pero la previsión de rachas de viento de 25 km/h cambian el cuento.

        Ya he sufrido en esta Maratón de Badajoz días de viento fuerte y sé lo que supone. Sobre todo en avenidas tan abiertas, largas y frías como son la Avenida de Elvas, Ronda Norte o la propia Circunvalación.

         En este caso habrá que olvidarse de ritmos y tiempos y plantear la carrera, más aún, a modo de gestión de fuerzas y competir puramente, intentando hacerlo mejor que los demás. A algunos esto le sonará regular, pero por algo esto se llama competición. 



      De todos modos, aún con condiciones meteorológicas perfectas, tampoco iba a hacer mi mejor marca, así que plantear la carrera a modo de épica también me supone un aliciente grande para encarar los 42 kms.

       La suerte está echada y ya solo queda cuidarse de constipados, virus u otros contratiempos para el domingo disfrutar corriendo Badajoz. Espero ansioso recibir vuestros ánimos por las calles, hacia mí y hacia el resto de participantes. También espero comprensión de los que  quieran coger el coche y tenga la circulación limitada.

       


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Crónica Media Maratón de Mérida 2022. Aligerando el paso

      Justo tres años después de mi última participación en esta carrera tocaba volver a tomar contacto con esta competición aprovechando su nuevo recorrido y para también probar su reciente horario nocturno. Además esta Media Maratón de Mérida siempre tiene mucha participación y es un gustazo ver a los amigos y disfrutar del ambiente de las carreras.

Entrada al Puente Romano, km 2. Foto: Organización

     En los días previos tenía un dilema sobre cómo enfocar la carrera teniendo en cuenta que dos semanas después está la Maratón de Badajoz. Las opciones eran ser conservador, corriendo como muy rápido a ritmo de maratón, o simplemente competir y disfrutar exprimiendo las fuerzas. Pero teniendo en cuenta que la preparación de la maratón ha sido corta, ya que estoy corriendo desde enero después de la lesión, y que de una forma u otra no iba a llegar en plenas condiciones, opté por competir y no guardar nada. También sería una forma de testear en qué punto me encontraba.

     A Mérida llegaba bien de tiempo, después de comer y tras una jornada matinal de trabajo. Caliento durante media hora por el parque del río, hace frío y es necesario entrar bien en calor. Después una foto con los compañeros del club y me dirijo al primero de los cajones para tomar la salida.

Dentro del Circo Romano. km 7. Foto: organización.

      Tras un pequeño retraso tomamos la salida a golpe de cañonazo romano. Tras adelantar algunas posiciones pronto consigo correr en zona despejada visualizando la cabeza de carrera, por lo que más incentivo para no guardar fuerzas y continuar ahí delante. No me marco ningún ritmo objetivo y corro a lo que manden las piernas, y así sería durante toda la carrera: correr por sensaciones.

      Los primeros kms me salen más rápido de lo que pudiera prever antes de la carrera, pero me dejo llevar pues me siento bien. Cuando consigo encontrar mi sitio en carrera ya estamos por el puente de la Avenida Reina Sofía, a la altura del km 5. Voy corriendo sólo pero tengo como referencia, a pocos metros por delante, a un grupo de cuatro corredores al que me voy acercando poco a poco.



      Un km después, en el 6, consigo darles alcance pero en la bajada, en donde después del esfuerzo por llegar hasta ellos intento recuperar sensaciones, aceleran el ritmo y me vuelven a ganar esos metros. Aún así los tendría de referencia el resto de carrera.

       La intensidad de carrera es alta y voy muy concentrado midiendo bien las fuerzas para no "morir" antes de meta. Confío en que mis largos entrenos de maratón me garanticen aguantar los kms con la misma intensidad.  Y aunque en ningún momento de la carrera miré las pulsaciones, al finalizar y consultar los datos de carrera, pude comprobar que durante la prueba las mantuve constantes y no se dispararon salvo en las subidas. Esto quiere decir que conseguí mantener la misma intensidad aunque el ritmo fuera más bajo en los últimos kms.

Delante del Templo de Diana. km 20. Foto: organización


       El km 10 lo paso con un tiempo de 37:17. A partir de ahí el perfil de la carrera es más de sube y baja y me cuesta mantener el ritmo que tenía al principio de carrera, pero el grupo de delante no se aleja, incluso adelanto a algún corredor que se queda sin fuerzas, señal de que todos vamos igual.

          Tras el km 12 nos disponemos a cruzar el puente Lusitania y nos damos un baño de masas. Un ambiente espectacular con el público dejándose las palmas por los corredores. A mitad del puente veo a los míos dándome ánimos. 

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Compañeros del Club Atletismo Badajoz. Foto: Ana Mª y Guadalupe


       Tras alguna calle de subida llega la bajada hacia el Puente Romano. Sigo corriendo sólo, como fue desde el principio y sería hasta el final. Paso a algún que otro corredor y, al finalizar el puente y los metros posteriores, otro baño de masas que nos damos los corredores. Consigo escuchar varias veces mi nombre dándome ánimos, pero de noche y con el cansancio no consigo distinguir a nadie, pero me sirven para continuar.

        Toca subir a la parte más alta de la carrera, hasta llegar al Anfiteatro Romano. En esas subidas lo paso regular, algún corredor me ha adelantado pero yo también consigo ganar algunas posiciones. El paso por el Anfiteatro no se disfruta plenamente porque es noche cerrada y hay que correr con ojo para no tropezar con las piernas, además de que algún foco deslumbraba y dificultaba más aún correr.

Entrada en meta. Foto: Organización


             Una vez fuera del Anfiteatro ya es prácticamente el último sector de la carrera, además con perfil favorable. Consigo adelantar a un atleta más, y aunque es bajada y tengo a tiro a más corredores no tengo muchas más fuerzas para alcanzarles, así que me dejo llevar en la bajada para llegar hasta meta, a la que se llega tras curva a la izquierda, con un tiempo de 1:18:01. Posición 28º de la clasificación general y 4º de mi categoría.

        Hay algo que no termino de entender. En 13 años que llevo corriendo, históricamente esta media maratón ha tenido siempre ha sido más corta de 21 kms. Han cambiando dos veces de recorrido y pudiendo corregir este error, sigue midiendo menos de 21 kms ¿será seña de esta carrera y quieren que siga siendo así?

        Pues pasamos página y tenemos dos semanas por delante para recuperar las piernas y disputar la Maratón de Badajoz. Puede que lo de este sábado me pase factura, pero necesitaba tanto competir plenamente. Así que eso que ya me llevo y que venga lo que tenga que venir.

             A continuación dejo el track de la carrera y algunos enlaces de interés:





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Circuitos para correr en Badajoz (I). El parque del río Guadiana.

      El Parque del Río Guadiana, desde su apertura en el año 2015, se ha convertido en el circuito más utilizado por los pacenses para correr dadas sus condiciones idóneas para desarrollar un entrenamiento en un entorno único. De hecho, el portal nacional de viajes Traveler lo sitúa en el puesto 8 de los parques más bonitos de España, basado en las reseñas dejadas en Google por los usuarios.


Vista del parque desde el Puente de Palma

         Se puede decir que este parque es un oasis dentro de la ciudad con unas magníficas vistas del Guadiana y en donde también se puede contemplar la Alcazaba árabe.. Prácticamente el 90% de su superficie es zona verde, bien cuidado y con árboles aún jóvenes.

         En su interior se puede correr sobre un circuito de tierra prácticamente llano hasta completar una vuelta de 3,6 kilómetros, aunque lo cierto es que se trata de un camino de cemento cubierto con un manto de tierra que puntualmente queda al descubierto debido a los aspersores de riego.




         La distancia recorrida está señalizada mediante pequeñas placas en el suelo, gracias a una iniciativa conjunta entre el Club Maratón Badajoz y el Ayuntamiento de Badajoz , estando el km 0 a mitad de camino entre el Puente Real y el Parque Canino.

           Si deseamos hacer entrenamiento velocidad sobre asfalto disponemos de un amplio camino asfaltado desde un extremo a otro del parque de 1,8 kms. Dicho tramo es paralelo al camino de tierra y teóricamente su función es la de carril bici, pero es usado indistintamente por todos los usuarios del parque. También para hacer series de velocidad, o simplemente para prolongar el circuito, al pasar debajo del Puente Real comienza una carretera asfaltada sin apenas tráfico que lleva al azud del río y tiene 2,5 kilómetros de longitud.

Principio y fin del circuito con su distancia total

          Cruzando alguno de los puentes que pasan por encima puedes prolongar el entrenamiento por la otra margen del río, que fue acondicionado con posterioridad, y cuyo camino de tierra sí que lo es al 100% y no tiene base de hormigón. También, por su ubicación, puedes unir este circuito con el de la Pasarela, río abajo, o por los caminos que llevan a Gévora río arriba.

         Entre el Puente de la Universidad y el Puente Real disponemos de una zona de gimnasio al aire libre, en donde se pueden realizar abdominales y otra serie de ejercicios.

Gimnasio al aire libre

          En cuanto a los horarios, éstos no existen y el recinto se encuentra abierto las 24 horas del día. Así es habitual encontrar gente corriendo a cualquier hora del día, ya sea a última hora de la noche o a primera hora de la mañana, cuando aún no se vislumbra el amanecer.

        Otro punto a favor son las distintas fuentes repartidas a lo largo del circuito, las cuales se agradecen sobre todo en verano, pues Badajoz es una ciudad que sufre de altas temperaturas en los meses centrales del año. Eso sí, deja correr durante un tiempo el agua hasta que empiece a salir medianamente fresca.


Vista del Puente Real y parque canino a la derecha

        A pesar de que todo runner pacense sabe apreciar las ventajas de tener este pulmón en plena ciudad, es cierto que existe cierta animadversión a esta zona. Esto es así porque el Parque del Guadiana es uno de los tres o cuatro circuitos urbanos habilitados por el Ayuntamiento para realizar competiciones, y dada la comodidad de las organizaciones de carreras de celebrarlas en un recinto peatonal y sin tráfico, han llegado a saturar a los corredores de tal forma que, teniendo una competición en su ciudad, optan por correr en otra localidad para no repetir varias veces al año el mismo recorrido competitivo.


Una de las muchas fuentes en el circuito

       Un aspecto a tener en cuenta es elegir cuándo es el momento adecuado para utilizar este parque como lugar de entrenamiento. Hay que considerar que cuando la temperatura es agradable el parque se llena de paseantes y familias y es complicado correr sin tener que realizar un eslalon esquivando viandantes. En cambio, cuando llueve, hace mucho frio o viento, se convierte en una especie de gimnasio al aire libre en el que la mayoría de sus usuarios están practicando algún tipo de deporte.

       Finalizamos con una frase que se suele escuchar en los entrenamientos pacenses: "si este parque hablara..."  y es que podría contar entrenamientos llenos de épica, ilusión preparando alguna competición, primeros escarceos en el mundo del running y algún que otro entreno secreto de los que se dicen que no se realizan pero después se desenmascaran en competición.

Puedes disfrutar de más fotografías del parque pinchando en aquí.




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Fotografías Circuito Parque del Guadiana
























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