4º puesto en la X Media Maratón de Valdigüelo. Crónica

     A tres semanas del objetivo de la Maratón de Lisboa llega esta carrera que todos los años marco en rojo en el calendario. Larga distancia, perfil que se adapta muy bien a mi forma de correr y un trato exquisito al corredor hacen que no tenga dudas en inscribirme con meses de antelación a que se celebre esta Media Maratón de Valdigüelo, en la localidad pacense de Santa Marta.

Cruzando la línea de meta


    Estar tan cerca de una maratón me hace llegar a esta carrera en buen estado de forma física, pero no quería que me pasara como hace dos semanas en el Diez mil de la Vinosilla, en Plasencia, en donde creí más de la cuenta en mis posibilidades y a mitad de carrera había quemado todas las energías. Así que fui mentalizado con la estrategia de tomar la salida tranquilo e ir evaluando sobre la marcha las sensaciones.

    Dos kilómetros de calentamiento muy suave y a línea de salida, en donde estoy en primera línea. Tras la cuenta atrás partimos a la aventura, con la particularidad de que los participantes de la media maratón y del cross salimos simultáneamente. Empiezo tranquilo, sin importarme la ventaja que me iban sacando los de delante. Los primeros kms son compartidos con Gerva y vamos comentando el partido de fútbol del día anterior del Badajoz y llegamos a la primera subida seria con su último km y medio con pendiente media del 10%.

    Algún año la he subido corriendo entera, pero este año no fue así. Quizás el aire de cara tampoco ayudaba, pero aún así veía que caminando unos segundos conseguía posteriormente correr con mucha más fuerza. En esta primera rampa alcanzo al menos a cinco o seis corredores y llegando arriba se bifurca la carrera y los atletas del cross toman otro recorrido, aunque no estoy pendiente cuantos siguen en la media maratón o giran por el cross.

Compañeros del Club Atletismo Badajoz


      La bajada la dedico a recuperar la respiración y dejo que la velocidad llegue por la inercia de la pendiente, y aunque no voy haciendo esfuerzo el ritmo es muy alto y muscularmente se notan los "zapatazos". Un par de atletas amigos me adelantan, pero no hago ni el mínimo esfuerzo por seguirlos. Yo sigo en mi propósito de hacer mi carrera por mi cuenta, como si fuera una contrareloj.

      Al finalizar la bajada continúan unos tres kms de falso llano que corro tranquilamente, con la cabeza en la siguiente cuesta. Me da igual quién va delante o si alguien me puede adelantar, pero ya he podido apreciar que el que va más fuerte en las subidas soy yo y en las bajadas soy más lento.




          Siguiente subida, la famosa cuesta de hormigón. Sigo con la estrategia de cuando veo que las pulsaciones se disparan y la respiración es agónica camino unos segundos, controlando las pulsaciones en el reloj, y cuando han bajado esas cuatro o cinco pulsaciones por minuto vuelvo a correr. Lejos de perder ritmo se nota el agradecimiento de las piernas en forma de solvencia en la subida.

         He vuelto a alcanzar a los dos atletas que me adelantaron en la última bajada, y como el que no quiere la cosa nos hemos plantado en el km 10 y siento que voy entero. En la posterior bajada me vuelve a alcanzar uno de esos atletas pero ya no le ha resultado tan fácil ya que gané bastante ventaja en la última subida.



         Lo más duro lo hemos ya dejado atrás pero aún quedan un par de cuestas  duras. Y es en esa tercera cuesta cuando definitivamente adelanto a mi acompañante y saco una ventaja que ya no volvería a neutralizar. Aunque soy consciente de ello sigue sin ser lo que más me preocupe, pues trato de abstraerme imaginando que voy haciendo un entrenamiento intenso por el campo yo solo, sin pensar que estoy compitiendo.

         Aunque voy esforzándome mucho, mentalmente voy relajado, incluso disfrutando del recorrido. Tal es así que me doy cuenta que el gel que llevaba para el km 10 o 11 no me lo he tomado, ni falta que me ha hecho.

         En el km 15 tomamos el recorrido de la primera subida pero esta vez en bajada. Es clara señal de que es el último sector de la carrera, aunque aún queda una última subida, aunque más corta y llevadera. En esa curva he mirado para atrás y veo que nadie me sigue cerca, y esto me ayuda a seguir corriendo tranquilo, ya que por delante tampoco veo a nadie que pueda alcanzar.




           Llega el momento de salirse de ese camino para tomar la última rampa. Ahí hay un puesto de avituallamiento y las dos personas que están ahí me dicen que voy cuarto clasificado y que al tercero lo tengo al alcance. Me sorprende mucho ir tan adelantado en la carrera pues pensaba que había más gente por delante mía. Esto ha sido porque la bifurcación del cross, en el km 5, la tomaron más de los que imaginé.

         Realmente el tercero no estaba tan cerca, ya que yo empezaba a subir y él ya había llegado arriba, por lo que no merecía ni intentarlo. La cuesta la subo corriendo y se pasa rápido y una vez arriba, ahora sí, todo es bajar hasta llegar a la zona de meta.

       Voy viendo en todo momento al atleta que va tercero, pero ya vamos a ritmos de 3:40 e intentar acelerar a estas alturas de carrera es complicado. Por detrás me sigue un compañero del club, pero igualmente tendría que correr muy rápido para darme alcance.

          Así que con todo decidido sólo falta llegar a meta, aunque esos últimos tres kms se hacen interminables a pesar de ir cuesta abajo, pero por fin llegamos a la meta, con ese cuarto puesto que sabe a gloria y, sobre todo, por las buenas sensaciones que he disfrutado durante toda la carrera y muy cerca de mi 3ª posición en la edición de 2017.

         Tiempo final de 1:33:18, 4º en la clasificación general y 2º de mi categoría de edad (pincha aquí para ver el track). Aunque cansado no ha habido coste muscular, y la ganancia de confianza para la Maratón de Lisboa del próximo 9 de octubre es muy grande.

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Diez Mil de La Vinosilla. Del optimismo al reventón. (Crónica)

     Es curioso cómo el factor psicológico te puede echar al traste una competición aún cuando físicamente estás en un momento excepcional. Carreras que vas a ver qué sale, sin ninguna expectativa y la bordas y otras en las que estás a tope y te crees que sólo puede ir genial y terminas muy por debajo de donde sabes que tenías que estar. Esto último es lo que me ha pasado hoy en el Diez Mil de La Vinosilla, a las afueras de Plasencia.


Entrando en meta. Foto: Natalia Bueno


      Aprovechando unos días de disfrute por la zona del Jerte me inscribí a esta carrera de la que tan bien me habían hablado. Confiando en que me encontraba en muy buenas condiciones para hacer una gran competición, los días previos fui muy meticuloso  con lo que debe ser una preparación a una prueba. Me iba a presentar a un 10k bien medido y prácticamente llano en el que podía salir un buen tiempo.

    Con unas condiciones excepcionales de temperatura y viento nos disponemos a tomar la salida desde el Club La Vinosilla (un club deportivo a las afueras de Plasencia). Los primeros metros son un giro al propio club para que el circuito pueda salir de 10 km. Se sale muy rápido y, como siempre, me veo adelantado por mucha gente, pero antes de terminar esa vuelta al club ya he rebasado a numerosos atletas y he encontrado mi sitio en carrera.

Con Fran antes de tomar la salida. Foto: Ana Mª García


     Por delante Canelada se distancia pronto y enseguida se prepara su victoria en carrera, por detrás Jose Manuel Cabrera haciendo lo propio con el segundo puesto,  a continuación un grupo de cinco corredores y a pocos metros por detrás yo. Hasta ahí había llegado acercándome poco a poco a ese grupo. 

     El primer km sale en 3:32. Rápido pero lo achaco a la rápida salida y no le doy mucha importancia. Sigo intentando dar alcance al grupo, que lo tengo a 10 metros, con la intención de una vez llegar hasta él sentirme arropado y correr más fácil por la inercia. El siguiente km también en 3:32.

     Llego a estar muy cerca pero no consigo conectar y así el tercer km en 3:33. Ya me doy cuenta de que no voy a llegar hasta ellos y que su carrera es distinta a la mía... ¡pero ya es tarde! Decido olvidarme de ellos y correr mi carrera, con la expectativa de correr sobre 3:36 o 3:37 hasta el final, pero no fue así.

      He pecado de optimismo corriendo esos kms mucho más rápido de lo que debería correr un 10 mil y he gastado demasiada energía. Las pulsaciones se han disparado y ahora corro totalmente sólo. Quedan más de 6 kms que se van a hacer muy largos.

Podium Veteranos C. Foto: Ana Mª García.


        Las piernas dicen que ya sólo tienen para correr a 3:55. Se me pasa por la cabeza lo peor, echar a andar, pero confío en que en algún momento recuperaré sensaciones y correré más rápido. Esto nunca llega a darse, pero como lado positivo tengo que en la primera parte de la carrera he ganado mucha distancia con los que me siguen y no se ve a nadie a lo lejos.

         De aquí hasta meta fue un verdadero calvario en el que sólo me motivaba que en meta me esperaba mi familia. Los kms los pienso en tiempo, es decir, en el km 7 pensaba "me quedan 3 km, a ritmo de 4:00 son 12 minutos ¡sólo 12 minutos más!" y era la única forma de ver alcanzable la meta.

          Por fin llegamos otra vez al club La Vinosilla, miro por última vez atrás y ahora sí que viene corredores, pero ya no hay distancia para que puedan alcanzarme. Y por fin cruzo la meta, con un tiempo de 37:16, siendo 8º de la clasificación general y 2º de mi categoría de edad.

         Y así ha sido como sintiéndome enorme por un gran estado de forma no he sabido calcular y dosificar las fuerzas, cuando ésta es mi gran baza cuando compito. Qué fácil hubiera sido correr por sensaciones y hacer más rápido los últimos kms si hubieran sobrado energías, pero esto es así, la experiencia a veces nos hace correr como novatos.



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Minimaratón de Miajadas. Cumpliendo en una clásica (Crónica)

    Diez años exactos desde la primera y última vez que corrí esta prueba. Unos años los compromisos laborales, otros los familiares y que no cae cerca de casa, ha prolongado más de lo debido mi ausencia en esta Minimaratón de Miajadas. Pero año tocaba conmemorar que hacía 10 años que corría, precisamente en esta misma localidad, mi primera carrera con un ritmo medio por debajo de 4:00, aunque por entonces esta carrera era de casi 10 kms.




     La Minimaratón de Miajadas es una clásica en el calendario regional, de las pocas que aún quedan gratuitas y que siempre tiene un impresionante cartel de corredores y corredoras de primera fila. Esto último debiera ser un aliciente para correrla, aunque hay gente a la que le echa para atrás participar en carreras en donde hay tanto nombre. A mi me encanta compartir la misma línea de salida con atletas de tanta calidad, aunque sólo los vea en ese momento y al instante los pierda de vista

        La salida tiene lugar a las 20:30. Hace calor, aunque nada que ver con la temperatura de días anteriores. Muchas dudas por las sensaciones de mi última carrera en Villar de Rey y porque en la activación del día anterior de 30 minutos las piernas no tenía ninguna gana de correr.



       Salgo en la parte delantera del pelotón, pero no en la primera línea. Esto ayuda a que no tenga una salida muy impulsiva. La salida cuesta abajo facilita que pronto alcancemos un ritmo bueno de carrera, aprovechando el acerado para adelantar a algunos atletas y llegar a una zona más despejada.

          El circuito es de mucho callejeo, lo que solemos denominar "ratonero", y además alterna continuamente calles de subida y de bajada. Al no recordar el recorrido cada esquina me suponía una sorpresa ¿vendrá subida o bajada? Desde el primer km iba incómodo ya que este ritmo alto no es a lo que estoy acostumbrado entrenar. Antes de pasar por meta por primera vez en el km 2, he adelantado a un atleta y por delante hay un hueco importante sin nadie a quien coger referencias.




          Al dicho paso por meta Ana me anima indicándome que voy en el puesto 15º. Esto me sorprende porque me hacía más atrás, además supone que es el último puesto con derecho a premio, todo lo cual hace que me motive en seguir luchando, no ya por el premio en sí, sino por la honra de saberte que estás una posición reconocida.

          La realidad es que voy muy justo, pero confió en no reventar. Al chaval que adelanté antes de meta siento que le voy abriendo distancias, por lo que si no hay tragedia voy a mantener mínimo esa posición. Las subidas las hago sin forzar en demasía, en el poco llano que hay es en donde me empleo un poco más a fondo para mantener el ritmo y las bajadas las aprovecho para recuperar algo de fuerzas.

         La estrategia me va bien pues un grupo de tres atletas que van delante mía están, muy poco a poco, cada vez más cerca. Se les ve bien y aún están lejos pero con los kms que quedan y el ritmo de acercamiento es cuestión de ir madurándolos para ganar más posiciones.

         A la altura del km 4 consigo alcanzarlos. Aunque la idea inicial era mantenerme un tiempo detrás de ellos y recuperar fuerzas, la inercia que llevo me hace adelantarlos. Uno de ello consigue hacerme la goma y aguanta como puede mi estela. En este proceso de intentar descolgarlo alcanzamos a un atleta más, alcanzando el puesto 10º, pero al poco ese atleta que consiguió mantenerse detrás mía se recupera y me adelanta.




         En la segunda mitad de la carrera hemos salido a una avenida más abierta y llana pero en breve nos meteremos de nuevo en calles más estrechas para afrontar los últimos 1500 metros. Aunque voy "tocando el limitador" tengo al alcance a ese atleta que me ha adelantado y pocos metros más adelante a otro al que hemos llegado. Vamos cuesta abajo, nos vamos juntando y en poco llegamos a recta de meta, que es la misma que la salida pero ahora será subiendo la calle. Todo es posible.

         Cuando creía que podía jugar mi baza del sprint estos dos atletas cambian el ritmo sin darme opción a intentar nada pues llego a meta con las reservas a cero. Aún así muy satisfecho con esa 11º posición de la clasificación general y con la lectura que hice de la carrera, que además, como me enteraría posteriormente, tuvo como premio un primer puesto en la categoría de edad Master B.

        Aunque mi reloj marca de media un ritmo de 3:43, veo en el track del gps que supuestamente he acortado el trazado subiéndome por el tejado de las casas. Así que suponiendo un circuito de 7,4 km  mi ritmo ha sido de 3:36, y según la organización sobre el circuito de 7,5 km sería de 3:33. Esto sí que me hace sentirme satisfecho de verdad y me motiva a seguir echándole pasión y motivación a los entrenamientos.

         

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XXXIV Cross Peña del Aguila (crónica). Buen tiempo y mala carrera

         El Cross Peña del Águila es una de esas carreras clásicas que no gusta perderse, de hecho ya va por su 34º edición. Que se celebre a primeros de agosto siempre fue un factor para que los corredores no estén aún en un buen momento, pero en los últimos años eso está cambiando y ya la gente corre que se las pela en cualquier momento.



     Prácticamente con el mismo tiempo en el año 2018 quedé 4º clasificado y en esta edición terminé en 10º lugar, y por entonces me pareció un tiempazo y en esta ocasión no lo es tanto. Quizás el desarrollo de la  carrera de aquella edición también ayudó a que las sensaciones en meta no fueran tan raras como hoy.

       Llegaba bien preparado a este día, con mucha continuidad en los entrenamientos y buena carga de kilómetros, aunque guardando fuerzas en estos últimos días para competir en condiciones. 

Con Guille, Ricci y Angel antes de la salida


           Los tres primeros kilómetros corría enganchado a un grupo delante mía que quizás me hizo ir algo más rápido de lo deseable. Lo que tardé en darme cuenta de esto, fue desengancharme y bajar bastante el ritmo. Analizando quiénes estaban en este grupo con el que intentaba correr soy más consciente del elevando optimismo al principio pues se trata de gente de mucha más facultades que yo.

          De ese km 3 hasta el muro, alrededor del km 8, todo fue correr sólo y con sensación de haber reventado, de ir corriendo sufriendo una "pájara". Tenía atletas delante que se veía que no iban finos pero no fui capaz de alcanzarlos. Me convencí de que no iba bien cuando en realidad la carrera no es fácil de correr.

            Al llegar a la subida más pronunciada, punto característico de esta prueba, me marco el reto de no parar de correr aunque mi cabeza me intentaba convencer de ello. Lo consigo y cuando llego arriba parece que consigo recuperar sensaciones para afrontar el tramo final de la carrera.

          Por delante el mismo atleta alcanzable, pero siempre a la misma distancia. Quedan dos kms de bajada hasta meta y me dejo llevar por la inercia de la pendiente, sin hacer mayor esfuerzo, consiguiendo correr a ritmos por debajo de 3:30.

         Llegados al pueblo afrontamos los últimos metros. Casi desisto de intentar alcanzar al atleta de delante y me dedico a llegar a meta. Y es cuando miro el reloj y veo que voy en tiempos de mi mejor carrera en este recorrido, lo cual me motiva a que no se me vayan muchos más segundos, entrando en meta con un tiempo de 42:39, frente a los 42:24 de aquel 2018. 10 clasificado de la general y 4º de mi categoría de edad.



         Conclusión: Mi estado de forma es prácticamente el mismo que entonces, pero con la diferencia de que entonces los entrenamientos eran más exigentes en cuanto a ritmos y ahora están más basados en rodajes y acumulación de kms y, por tanto, menos lesivo.  Así que lo que era una sensación de mala carrera se torna en una carrera bastante decente tirando a bueno.

      Próximas paradas y por este orden de aquí a octubre: Mini Maratón de Miajadas, 10mil de la Vinosilla, Media Maratón de Valdigüelo y Maratón de Lisboa.


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Paramos, analizamos y seguimos

     Ha pasado la primera mitad de año, estamos en pleno verano y queda mucho 2022 por delante. Es buen momento para hacer un análisis de cómo nos encontramos deportivamente. En mi caso aprovecho que hace tiempo que no escribo por aquí y lo hago por escrito para compartirlo con quien lo quiera leer.




        Tengo sensaciones de bipolaridad en cuanto a mi estado de forma. Por un lado diría que este 2022 está siendo muy bueno porque estoy teniendo una continuidad importante, rondando todos los meses los 400 kms de carrera, pero por otro lado tengo la incógnita de si en competición estaré al nivel que he mostrado anteriormente.

       El año comenzó con la recuperación de una lesión que me tuvo parado varios meses en 2021. Decidí adoptar un tipo de entrenamiento menos lesivo sustituyendo intensidad por más kilómetros a "bajas revoluciones" con un entrenamiento rápido a la semana. Algo parecido a la regla 80/20, es decir, el 80% de entrenamientos a intensidad baja y 20% a intensidad alta, aunque realmente no estoy calculando si entro en esos porcentajes. 




        Tampoco me vuelvo loco con el ritmo de las series, siguiendo el lema "cuando hay que correr rápido es en competición". Pero ahí está la incógnita: ¿Qué pasará en competición? Porque aunque este año he competido algo, las últimas carreras fueron en mayo y, aunque salieron buenas, todavía no estaba en el punto de forma que quería estar. 

          Actualmente estoy afinando los entrenamientos para llegar en buena forma a la Maratón de Lisboa, en octubre. Esto no me supone hacer más kms semanales (sigo haciendo los 90-100 km/semana) pero sí meter algún entreno más de calidad algunas semanas.

          Hasta llegar a esa maratón tenemos varios test buenos que son los que van a despejar mis dudas: En agosto esta el Cross Peña del Aguila y en septiembre el 10k de La Vinosilla y la Media Maratón de Valdigüelo.

        En conclusión, estoy en un momento dulce deportivo y llevando a la máxima otro lema que ahora lo tengo grabado a fuego: "La continuidad es el mejor entrenamiento de calidad". Todas las semanas entrenando, sin excusas, sin parones, cuidándome al extremo, una y otra y otra y otra y otra....

           

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Crónica del Music Run Almendralejo. Saliendo de la zona de confort

         Mi hábitat natural, en donde me suelo desenvolver bien, es en las carreras largas en donde se pueda correr a un ritmo relativamente alto. Aún así me gusta hacer, de vez en cuando, alguna carrera corta que exija un correr más explosivo en donde ya no estoy tan cómodo, salir de mi zona de confort y saber hasta dónde puedo llegar. Como no me va a ser posible participar en el 5K de Talavera del próximo viernes decidí participar en esta carrera de 5,6 km del Music Run de Almendralejo.



          Carrera del antiguamente llamado Circuito Diputación, ahora Circuito Music Run, que se celebró el pasado sábado por la  tarde. Se preveía bastante calor a la hora de inicio, las 20:30, pero finalmente la temperatura se suavizó y era idónea para correr. Además en esta ocasión contaba con el apoyo de la familia.

          En línea de salida cerca de 150 participantes y varios atletas punteros, tanto en masculino como en femenina, así que el comienzo se preveía rápido y había que medir bien el inicio, pues 5 kilómetros suenan a poco pero pueden llegar a hacerse muy largos si hay error de cálculo.




          ¡Bocina y a correr! No he sentido más codazos y empujones ni cuando corría los cross de campo a través. Salimos muy juntos y algunos no entienden que a cierta velocidad es peligroso cruzarse inesperadamente. Pero consigo salir por el exterior del pelotón y ganar pronto posiciones para quedar esto atrás.

          El grupo que abre la carrera es el de los hombres que se disputan la victoria, más atrás las chicas a lo mismo y después dos o tres corredores más hasta donde estoy yo.



          En los primeros tres kms siento que voy rápido pero me siento "cómodo". En ningún momento quiero mirar en el reloj el ritmo que llevo, pues a esta intensidad creo que puedo aguantar hasta el final, pero si veo que el ritmo es alto me asaltarían las dudas, y las dudas no hacen otra cosas que trasladar sensación de cansancio a las piernas. En este primer tramo he ganado posiciones y eso me anima a seguir con la misma intensidad, aprovechando las bajadas para relajar un poco y sentirme más fuerte en llano. De hecho en la primera bajada me alcanzan pero al llegar el llano recupero esta posiciones y algunas más. 

          A mitad de carrera aparece Seddik Warrak en su bicicleta dando ánimos y aprovecho para pegarme a su bici y que marque el ritmo. Al poco tiro hacia adelante estando ya en el km 3. A partir de ahí un mayor callejeo que, durante los siguiente dos kilómetros, tiene un perfil ascendente que dificulta mantener el ritmo y hace que las piernas empiecen a doler.

          Dos aspectos me motivan a seguir empujando: el ver que voy recortando distancia a la primera mujer y que todo lo que sube baja, por lo que en el algún momento la pendiente será favorable.



          Y así fue. Alcanzo a Irene, la primera chica, justo en la parte más alta del circuito y tras una curva a la derecha ya sólo se ve bajada. De un vistazo atrás veo que nadie está cerca de alcanzarme por lo que mi única preocupación debe ser mantener el mismo ritmo alto, sin apretar. Mucho tienen que correr por detrás para alcanzarme a estas velocidades.

          Gestionando la ventaja durante ese kilómetro de bajada, pero corriendo siempre por debajo de 3:30, se empieza a ver la meta y ahí si es momento de vaciar las fuerzas que quedan, entrando en meta exhausto y con cuerpo a tierra para recuperar el aliento. Finalmente 7º de la clasificación general y 3º de mi categoría Master40.

            Balance final muy positivo, pues el ritmo medio final 3:35 min/km es un ritmo al que nunca entreno. Es más, no me acuerdo del último día que hice series. Como ya dije en anteriores entradas, esto me vuelve a animar a seguir con la misma forma de entrenar, más relajada, menos estresante, más silenciosa pero más efectiva.

         A continuación los datos de mi carrera

           

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Crónica XI Media Maratón San Isidro. Mucho en sólo 21 kms

    Hay carreras en las que tengo que rascar mucho para sacar una redacción de lo que ha pasado y que sea hechos realmente destacables. La de hoy, que a simple vista pudiera parecer una más, la he vivido con mucha intensidad, con muchos altibajos, incluso a punto de tirar la toalla y retirarme. Por eso en esta XI Media Maratón de San Isidro hay mucho que contar para haber sido "sólo" 21 kilómetros.

Llegando a meta. Foto: Vero Bravo


      Llego a Puebla de la Calzada con el tiempo un poco justo para lo que a mi me gusta, pero lo suficiente para coger bien el dorsal, volver al coche a cambiarme y calentar unos minutos. El día presume caluroso pero no hay viento (por fin) y para mí ya es suficiente.

     Se da la salida, a la vez los de la media maratón y la de los 10 kilómetros. Hay bastante gente por delante de inicio, pero es que el nivel a priori de los participantes es bueno, por lo que no es de extrañar.

CAB en la carrera de hoy. Foto Isa Cabezas

       Intentando buscar mi sitio en carrera y encontrar un ritmo intenso pero aguantable, los primeros kms son más rápidos de lo esperado. No voy controlando la velocidad y me guío por las sensaciones, que son buenas aunque quizás esté poniendo en peligro llegar con fuerzas al final, pero tengo un grupo bueno al que voy enganchado y puede ser una oportunidad de oro para hacer buena carrera.

          Las posiciones se definen y pasado el km 5 o 6 la referencia es un grupo de 4 que formamos, en el que está mi compañero Juan, como hace unos días en la Media Maratón de Alburquerque. Aunque es cierto que el que va más justo soy yo pero intento aguatarles el ritmo y todo el tiempo que aguante ahí será beneficio al final de carrera.



         Por momentos me descuelgo porque vamos rápido pero pronto encuentro sensaciones y sin querer me encuentro entre ellos de nuevo. Me siento más cómodo en el asfalto que en los trozos de camino, y así estamos terminando la primera vuelta. Intuyo que voy entre los 10 primeros. Está saliendo buena carrera.

           Llega un contratiempo de los gordos. En un momento de la carrera un voluntario en bici nos dice "¿por qué habéis tirado por aquí?". Un jarro de agua fría y paramos todos en seco. Lo peor es que no queda claro por donde tirar, ni si nos tenemos que volver mucha distancia. Finalmente nos hemos pasado un giro a la izquierda y tenemos que retroceder unos 200 metros. 

       Empezamos a correr y dejo que me adelanten los que iban delante mía en carrera. No sería justo aprovecharse de esta circunstancia. Cuesta volver a meterse en carrera cuando has visto que por un momento que todo se había acabado. Pero para colmo los "tropiezos" no se habían acabado.


Peleando con Juan en los últimos metros. Foto: Isa Cabezas


      Antes de llegar al km 10, en un avituallamiento no hay entendimiento con el voluntario y la botella va al suelo. No puedo permitir no beber siempre que puedo y paro a recogerla. El calor podría pasar factura. Por esta razón me descuelgo un poco pero camino al primer paso por meta he conseguido de nuevo llegar. 

      Paso el km 10 en 37:20, a 3:43 de media. Difícil aguantarlo hasta el final pero lo intentamos. Me siento bien pero el paso de los minutos y los contratiempos empiezan a hacer mella, aun así no pierdo la estela del grupo, que ahora es algo más numeroso por los que perdieron la ventaja por delante.

        Poco a poco se vuelve a las posiciones que teníamos antes del error y se puede decir que nadie se benefició ni perjudicó de él. El grupo de 4 atletas (3 + yo) sigue siendo la referencia aunque yo sea el que peor va. Y de nuevo en el km 16 se me va la botella de agua del avituallamiento al suelo ¡parezco un novato!, pero en lugar de hacer lo que había pensado hacer si me volviera a pasar, que era no parar, vuelvo a parar para recogerla.

Podium Master C. Foto: Vero Bravo


          Ahora sí me desengancho del grupo por este motivo y no vuelvo a contactar, pero la referencia la tengo ahí. Realmente el grupo se desintegra en estos últimos kms y va cada uno a su aire. Mientras hemos alcanzado a algunos atletas que iban delante, uno de los del grupo de 4 sucumbe y no aguanta el ritmo, otro se va hacia adelante y el único que marca mi ritmo es mi compañero Juan Villa. Ahora lo tengo más cerca que en Alburquerque, aunque ahora voy pasándolo regular y controlando lo de detrás.

         En el km 19 veo que nadie por detrás me va a alcanzar si aguanto el ritmo, así que me centro en ello. Pero esta estrategia hace que me ponga a sólo 10 metros de Juan. Nos conocemos y sabemos que, a pesar de amistad y club, nos vamos a disputar los puestos. Sé que me va escuchando respirar detrás suya y me va controlando y puedo notar como por momentos aprieta el ritmo pero sin despegarse. 

         Último km y no descarto intentar pasarlo en recta de meta pero finalmente me es imposible ni siquiera lanzar un sprint porque me aguanta espectacularmente y cruzamos la meta en la misma posición y sellando la paz con un abrazo de deportividad. Esta disputa ha hecho que en los últimos kms hayamos abierto brecha con los que venían detrás. Finalmente, 11º en la clasificación general y 2º de mi categoría, con un tiempo de 1:18:27 en una distancia de 20,7 kms, a 3:47 minutos por km de media.

        La conclusión final es que estoy contento de la progresión según lo que me marqué a principios de año, es decir, creciendo muy lentamente pero con paso firme y hoy me he autoconfirmado que mis entrenos actuales son los adecuados.

        Aunque la próxima parada confirmada es la Media Maratón de Valdigüelo, seguro que por el camino habrá alguna competición más.

          Dejo a continuación los datos de mi carrera.

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Crónica de la XV Media Maratón de Alburquerque. Llegando a donde queremos estar.

      Vuelta a los ruedos hoy en Alburquerque, y nunca mejor dicho ya que la salida y meta de la carrera estaban ubicados en la Plaza de Toros de la localidad. Dos semanas después de la maratón y con las piernas aparentemente recuperadas volvíamos a esta carrera 7 años después de mi última participación en esta Media Maratón de Alburquerque.



      Con la confianza que me da este tipo de trazados de cuestas en las que se puede correr, sabía que por mal que se diera el resultado iba a ser bueno, y no estaba equivocado. También ayudaba en esta sensación la buena carrera que me salió en la Maratón de Badajoz.

        Desde el inicio me sitúo en las posiciones delanteras. Tres atletas pronto se desmarcan del resto, entre los que se encuentra Carlos Gazapo, Campeón de España de Maratón. Mi compañero de club Juan Villa y yo vamos detrás y parece que abrimos hueco con los que vienen detrás nuestra.



         Juan y yo nos vamos dando relevos en los primeros kms, aunque a mí me cuesta mantenerle el ritmo pero aguanto. Hasta que a la altura del km 6 o 7 nos llevamos la sorpresa de que, tras un avituallamiento, un atleta nos alcanza por detrás. Hasta ese momento hubiera jurado que por detrás se habían quedado, es lo que tiene suponer por no querer mirar lo que ocurre detrás.

        Este atleta viene fuerte y, como veo a mi compañero mejor que yo, le animo a engancharse a él y yo ya me las arreglaría en solitario. Desde entonces me quedo solo hasta el final, aunque realmente voy más cómodo ahora porque no me obligo a mantener un ritmo que me parecía alto.



        En estos primeros 10 kms el perfil es generalmente en bajada y con viento en contra, mientras que la otra mitad de carrera es casi siempre en subida y viento favorable. Es en esa segunda mitad en donde hay que tirar de coraje y aguantar sin perder intensidad. Las subidas son más prolongadas y más continuas unas de otras, sin apenas tiempo a la recuperación. Hasta esa mitad se ha corrido rápido  con relativa facilidad.

        Por detrás no veo a nadie y por delante mi compañero Juan en solitario, que aunque no está muy lejos, sé que no voy a poder darle alcance porque voy con lo justo para intentar mantener la posición y nadie me alcance.

         Esta sería la tónica hasta la meta, con algún momento de breve crisis. Cuando el perfil se aplanaba conseguía recuperarme rápido y correr con solvencia. Así fueron pasando los kms, con la referencia de Juan a la misma distancia y echando un vistazo para atrás por si acaso. 



            Tras muchos kms por un circuito precioso por la espectacular dehesa extremeña, el último km es en pista asfaltada y en bajada hasta llegar a la meta, justo a la entrada de Alburquerque, dentro de la misma Plaza de Toros en donde fue la salida. El público se agolpa en la entrada esperando la llegada de los corredores.

          Finalmente consigo mantener esa 6ª posición de en la clasificación general, entrando 1º de mi categoría, con un tiempo final de 1:24:14.

        Esta carrera merece mucho la pena venir a correrla, pero la organización debe mejorar el timing pues eran las 3 y media de la tarde y aún se estaban entregando los premios.

         Por ahora no hay carrera a la vista, pero seguro que saldrá alguna en donde disfrutar compitiendo, que es lo que más me gusta. Os dejo a continuación los datos de mi carrera recogidos por el GPS:


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Crónica de la Maratón de Badajoz 2022. Lo que el viento no se llevó

      Correr una maratón siempre supone dejar algo a la suerte, ya que es imposible controlar sus factores. De ahí ese aura de inseguridad que nos invade cuando nos enfrentamos a los 42 kms. He de decir que, a pesar de contar sólo con dos meses de entrenamientos, yo me encontraba muy seguro y convencido de que me iba a ir bien. No sé explicar la razón de tal seguridad pero sabía que me iba a salir buena carrera y que el viento no me iba a fastidiar esta Maratón de Badajoz de 2022.

Foto: Badajoz Deportes


       También tenía claro que debía disfrutar a tope cada km, apreciando todos los detalles. Empezando por saludar a compañeros y compañeras cuando nos cruzamos en la Avenida de Elvas, y siguiendo por corresponder prácticamente todos y cada uno de los ánimos recibidos por amigos y desconocidos durante toda la carrera.

       En cuanto a la estrategia trazada con otros atletas en días previos de ir en grupo al menos durante la primera media maratón, se fue al traste en cuanto se dio la salida. Unos me salieron disparados hacia adelante y otros se quedaron rezagados.

Familia CAB


       Durante los primeros dos kms me contenía esperando que me dieran alcance y poder hacer grupo pero pronto entendí que querían seguir un ritmo más asequible, por lo que dejé de mirar atrás y emprendí un camino en solitario. Y así sería prácticamente durante toda la carrera.

        Ya explicaba en el último post que, debido al viento que iba a protagonizar el día, no iba a seguir ningún ritmo así que, como si fuera un entreno en solitario, me concentré en "escuchar" los mensajes que mandaban las piernas y seguir un ritmo que me garantizara llegar al final de la carrera con fuerzas. Así empezaba con un ritmo de 4:05 al principio y 4:10 con ritmo en contra.

        En soledad durante la primera vuelta de 21 kms, alcanzando y superando a varios atletas, pero disfrutando mucho del correr y saludando a ese público que daba ánimos. Me encontraba cómodo y confiado. Así, la primera media maratón de disfrute la termino en 1:25:57, y ahora es cuando empieza la verdadera aventura.

Esos ánimos tan necesarios. Foto: FotoBadajoz


         Cuando encaro de nuevo la Avenida de Elvas, dirección a Portugal, tengo un grupo a unos 300 metros por delante. Están lejos, pero ya sé que los voy a alcanzar en algún momento porque cada vez los tengo más cerca y van casi en fila de uno. Me olvido de ellos, me concentro en mí, sigo corriendo por sensaciones, otra vez a 4:05 km/min, y que el paso del tiempo haga el resto.

        Al llegar a la frontera con Portugal y girar hacia Badajoz otra vez fuerte viento de cara, muy fuerte. Esos 3 kms de avenida se hacen interminables, llegando a correr por encima de 4:15 con el fin de no forzar ni derrochar más energías de la cuenta en la lucha contra el aire. Ya habrá tiempo de apretar con el aire a favor en los últimos kms.

Mi única compañía durante 2 km en toda la maratón. Foto: Leo Toro


         Paso por San Fernando, mi barrio, y disfruto el tener sus calles para poder correr. He pasado el km 30 y, a pesar del desgaste, me siento con energías. Ahora hay una buena cuesta abajo para recuperar pulsaciones. Y llego a Puerta Palmas con un montón de gritos de aliento de familia y amigos, me siento eufórico pero... otra vez el viento en contra en una parte difícil: Circunvalación y Ronda Norte. El objetivo es llegar vivo a la autopista, a la cuesta del Periódico Hoy,  porque allí ya el viento es favorable casi hasta meta.

          Evalúo daños y todo va en su sitio, no hay molestias, no hay desgaste excesivo y el grupo delantero está a tiro. Al comienzo de Ronda Norte les piso los talones y a mitad de avenida los alcanzo. Me quedo detrás, protegiéndome del viento hasta que termine esta calle y sea favorable.

Segundo paso por el Puente de Palmas. Foto: Ana García


          Cuando llegamos al final los rebaso y se queda conmigo un atleta portugués, que va jadeando mucho y no confío que aguante... ¡pero aguanta! vaya que si aguanta, así que parece que tengo compañero hasta el final.

            Km 37, fin de la bajada de la Calle Carretera de la Corte. No sé que tiene ese punto que raro es el año que no tengo problemas musculares y en esta ocasión se queda en un aviso. Así que intento acortar zancada para no tener que parar a estirar.

           Quedan 5 kms. y sigo bien. En Ronda del Pilar corro muy cómodo y parece que mi compañero portugués se queda atrás, pero al llegar al cruce con la Avenida de Europa hace un cambio de ritmo y no me da para poder seguirlo. En medio de esta historia hemos adelantado a otro atleta, por lo que creo que mi posición en carrera es buena. Han sido el único periodo continuado de 3 o 4 kms en toda la maratón que no he ido corriendo sólo.

Mi primer podium en maratón. Foto: Ana García


          Entrando en Valdepasillas  ya huele a meta. Paso el km 40 en 2 horas y 45 minutos. A pesar del cansancio sigo manteniendo buena postura al correr, y ya casi me he garantizado un buen tiempo en meta. Muscularmente los isquios siguen al acecho y no dejo de vigilar para no estropearlo al final.

         Pero por fin ya está ahí el último km y la recta de meta. ¡Ahora sí que voy a disfrutar! Voy muy contento porque he gestionado mis fuerzas casi a la perfección. Voy a un lado de la recta a chocar manos con mi amigo de entrenamientos que está de espectador, después al otro lado a hacer lo mismo con mis padres y en los últimos metros me rebasa la alegría y no puedo parar de manifestarlo.

        Tiempo final de 2:55:00, que no es de los mejores míos pero, por las circunstancias, me deja mejor sabor de boca que otras maratones en las que he terminado en menos tiempo. Más alegría cuando descubro que he terminado el 17º en la clasificación general y el 2º de mi categoría de edad.

        Ahora a saborear el resultado obtenido y el día disfrutado y... próxima parada Media Maratón de Alburquerque.

          

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