Repasando lo que ha sido deportivamente mi 2020

      Es final de año y sacamos un momento para mirar atrás y hacer, un año más, un repaso en lo que a lo deportivo se refiere. Sin embargo, este atípico 2020 va a facilitar mucho la síntesis de lo que ha pasado durante el mismo, ya que apenas hubo dos meses de competiciones.


       El año pintaba bien según se lee de las cuatro ocasiones en que pude competir, pero a finales de marzo se echó el cierre a todo y en el mejor momento deportivo hubo que quedarse en casa. A partir de ahí, como os contaba en mi última entrada en este blog, empezamos a correr por devoción.

        No se empezó nada mal haciendo un "casi 10mil" a ritmo de 3:37 en Pueblo Nuevo del Guadiana que dejó unas buenas sensaciones a pesar del cansancio de los kms de la semana. 

       El buen momento se confirmó en la Vuelta al Baluarte, en donde igualé mi mejor tiempo de 2015, con 24:32, y conseguí subir al pódium por primera vez en esta prueba.

       A primeros de febrero competí en la Media Maratón de Plasencia. Aquel día había piernas para haber conseguido mucho más de lo que hice, pero me "emocioné" más de la cuenta y terminé pagándolo en el último tramo de la carrera. Aún así, terminé el 10º clasificado, 1 horas y 18 minutos.


         Y a finales de febrero llegó el plato fuerte, la Maratón de Sevilla. Parece causa de la providencia que le hubiera cogido grima a esta carrera en el pasado y precisamente este año decidiera participar, días antes de que nos confinaran en casa. El COVID ya estaba entre nosotros y no lo sabíamos pero aún nos dio tiempo a correr por la capital hispalense. Por esta razón y, porque finalmente conseguí mi mejor marca en maratón (2:48:32), es una de las carreras en que más me alegro haber participado.

          De este año también recordaremos las agujetas que todos tuvimos cuando retomamos después del confinamiento, las innumerables carreras virtuales y, para mí queda también el día que hice el reto de 62 kms corriendo con Ricci y con Ángel Palo acompañándonos en bici.

          El año lo terminaré con 2700 kms corrido, que son poco más de 100 menos que el año anterior, contando con mes y medio parado. 

           Y con estas palabras damos por concluido el año, agradeciendo la fidelidad de quienes me leéis y deseando para todos lo mejor para este 2021 que está a punto de comenzar.

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Termina 2020, el año en que corrimos por devoción.

      Estamos a punto de finalizar este año 2020 y creo que todos estaremos de acuerdo en que el deseo de que así sea y con muchas esperanzas puestas en el 2021. Seguro que a título particular ha sido especial por algún motivo para muchas personas, pero en términos colectivos ha sido un verdadero desastre y vamos a arrastras sus consecuencias durante mucho tiempo.



       Si extrapolamos esta misma reflexión a nuestro ámbito deportivo, este año se ha llevado por delante las carreras populares, los entrenamientos multitudinarios, el correr libremente por cualquier lugar sin sentimiento de culpa o, lo que es lo mismo, se ha llevado nuestra esencia de runner. 

        Sin embargo, como siempre que se nos presenta un panorama negativo, a modo de supervivencia, tratamos de encontrar qué es lo positivo que nos aporta. Pero ¿qué tiene de positivo 2020 si no puedo competir, si no puedo quedar libremente con quien yo quiera, si me miran mal si corro sin mascarilla? Pues lo positivo es que, a pesar de todo esto, no hemos dejado de entrenar. Claramente me refiero al atletismo popular, en donde no hay carreras o, si las hay, poco se parece a lo que conocíamos.

         En el pasado, antes de que todo esto pasara, algunas veces me preguntaba si habría tanta gente corriendo por las calles y por los parques si no hubiese competiciones, si no hubiese esa motivación de terminar una media maratón, de llegar a meta lo antes posible, de ver a tu grupo en las carreras... Llegué incluso a escribir un artículo en este blog en el que dudaba de subsistir únicamente con la fuerza de voluntad. Pues a día de hoy, yo al menos no conozco a nadie que haya dejado de correr porque no haya carreras.

        Debemos quedarnos con el mérito que tiene seguir entrenando casi a diario siendo el objetivo disfrutar corriendo y a la vez cuidar nuestra salud física y mental, y no el llegar preparado a una competición. Y no estamos hablando de correr un ratito suave y ya, sino que hablamos de corredores y corredoras que hacen entrenamientos de calidad y tiradas largas hasta terminar exhaustos, como si dentro de dos semanas disputaran la carrera de su vida. Hace algunos meses escribía sobre qué nos impulsa a entrenar en tiempos de cuarentena.

       Quedémonos con ese dato de 2020: El año que tuvimos la fuerza  voluntad de seguir entrenando a pesar de todo, el año que corrimos por verdadera devoción.

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Cómo corrí una tirada de 62 kms

     Hoy os voy a contar una aventura que tuvo lugar el pasado 22 de noviembre en la que hice la tirada de kilómetros más larga de mi vida: 62 kilómetros. Ese día se rompieron muchos esquemas sobre la preparación para larga distancia y, una vez más, me demostré que, en ocasiones, las limitaciones están en nuestra mente. Os paso a contar cómo corrí una tirada de 62 kms. 

Con Ricci y Ángel en el km 60. Foto: Nando Vivas

     Todo surgió con un reto personal que se marcó mi amigo/"primo 2º" (de cuando tienes un amigo pero por parte de las parientas eres además familia) Manolo Ricci, y yo me ofrecí a acompañarle en su locura. En principio iban a ser más de 70 kms, pero posteriormente bajamos nuestras pretensiones porque podría resultar algo inasumible y nos arriesgábamos a no completar el recorrido. Hay que decir que ni él ni yo habíamos hecho una distancia más larga que una maratón, aún así tenía más de dos meses y medio por delante para prepararnos.

      Para la preparación Ricci sí había hecho semanas de bastante carga de kilómetros para lo que estamos acostumbrados, pero por mi parte me fui confiando y la preparación se basó en semanas de 50 o 60 kms incluyendo una tirada larga semanal de entre 20 o 30 kms. También mi obligué a hacer bicicleta un día a la semana.

        Llegado el día, empezamos a correr a las 6:30 hora sin presión de ritmo o tiempo pero con una consigna clara: correr a un ritmo asequible y tranquilo pero sin que fuera tan lento que nos supusiera estar más horas de las necesarias corriendo, porque igual podríamos sufrir corriendo más rápido de la cuenta que si nos pasamos de tiempo haciendo ejercicio. Salimos del Parque del Guadiana dirección a Elvas, hasta el acueducto, para regresar al lugar de partida y de ahí ir hasta Valdebotoa y regresar por otro camino distinto. 

        Empezamos de noche y nos acompaña Angel Palo con su bicicleta y con una mochila extra XXL que nos sirve para aligerarnos de carga a los que vamos corriendo. La primera parada de avituallamiento está prevista en el acueducto, a los 18 kms. 

Momento de partida. Foto: Ángel Palo.

        El trayecto hacia Elvas es muy bonito cuando salimos a la carretera. Es de noche y está despejado, se pueden apreciar claramente las estrellas y la localidad portuguesa iluminada al fondo. Le pedimos a Angel que apague la luz de la bicicleta pues las líneas de la carretera se distinguen con facilidad en la oscuridad. Vamos muy frescos y charlando, corriendo muy cómodos, con 5:10 minutos por km como velocidad de crucero. El día es ideal, no hace mucho frío y nada de viento.

        Hemos llegado al acueducto una hora y media después de la salida, previa subida del "Pagapouco", casi sin enterarnos. El cielo anuncia que el Sol está a punto de salir. Hacemos una parada de alrededor de 10 minutos en la que tomamos alguna barrita energética, frutos secos y nos hidratamos, aunque ya habíamos bebido algo mientras corríamos. Chequeo de estado, ¿todo bien?, pues continuamos.

Llegada al acueducto de Elvas. Foto: Ángel Palo.

       Salimos de Elvas y cuando empezamos a bajar empieza a salir el Sol creando una bonita estampa que recoge muy bien con su cámara Angel. Las piernas ya se han soltado del todo, la ligera pesadez inicial ya no existe y regresamos a Badajoz. Continuamos charlando, tenemos tiempo para hablar de todo y solucionar el mundo, y ahora la velocidad de crucero se establece automáticamente en alrededor de 4:50, la cual mantendríamos exactamente hasta el km 54. 

       Cuando estamos llegando a la frontera hacemos una breve parada técnica de unos segundos. Mientras corremos ingerimos líquidos y la vejiga tiene un límite de capacidad. En ese momento miro el reloj y llevamos ya 30 kms, lo cual comento con mis compañeros lo asombroso que es que con esa distancia en las piernas pareciera como si lleváramos poco. Como comentaba al principio se trata del poder que tiene la mente en estos casos.

      Si hubiésemos planeado hacer sólo 30 kms, en ese punto estaríamos ya cansados y deseando terminar, pero sabiendo que se trataba de la mitad del recorrido y que aún teníamos por delante la otra mitad, el cuerpo nos pedía volver a arrancar y devorar zancadas y más zancadas.


        La segunda parada de avituallamiento la hacemos en el punto desde el que partimos 3 horas y 5 minutos antes. Unos diez minutos son suficientes para comer (el cuerpo me pide frutos secos) y beber tranquilamente, aprovechando que ya era una hora decente para llamar a casa y decir que todo va bien y aventurando una hora prevista de llegada. Después de más de 36 kms no voy a decir que estamos como una "rosa" pero tenemos la sensación de que aún quedan muchos kms "fáciles" por delante y que la barrera del sufrimiento está lejos.

        Salimos hacia Valdebotoa por los caminos paralelos al río Gévora. Allí aparecen Juanjo y Rober que ha salido a buscarnos para apoyarnos durante unos kms. Mientras vamos hablando veo que pasamos la barrera de los 40 kms y vuelvo a comentar que me parece increíble que con tal distancia en las piernas vamos corriendo a menos de 5:00 y charlando como si nada hubiera pasado. 

           Pasamos Gévora y subimos por el arcén de la carretera de Cáceres hasta llegar a pistas asfaltadas que acompañan al canal que pasa por Valdebotoa. Ya no están Juanjo y Rober y las conversaciones son mucho más breves y con menos frecuencia. Estamos en un momento de supervivencia en el que el ritmo de crucero sigue estando por debajo de 5:00 pero ya no se corre fácil.  Decidimos que la tercera y última parada la haremos en el puente de los Ahogos, un kilómetro antes de Valdebotoa.

Último kilómetro del reto. Foto: Nando Vivas

     Cuando paramos llevamos ya 48 kms y 4 horas y 8 minutos desde que salimos. Termino la bebida isotónica que me había preparado en casa, pero gracias a que Angel llevaba una botella grande pensando en nosotros pude beber lo que realmente necesitaba. Después de tantos kms y haber comido bien anteriormente ahora me siento como con el estómago lleno, aún así decido comer un plátano que traía Ricci para afrontar el último tramo. Avisamos en casa de que en poco más de una hora estaremos de vuelta al Parque del Guadiana si no hay ningún contratiempo. Volveremos por otra pista asfaltada distinta a la que hemos llegado al punto actual.

     Empezamos de nuevo, dejamos Valdebotoa atrás y el camino gira la izquierda en claro regreso al punto en que debemos finalizar. Estamos en la parte más dura, ya no hay conversación que valga y el cansancio muscular es acusado. Nando nos llama para saber por donde íbamos y salir a nuestro encuentro. También quiere ser partícipe activo de la aventura. 

     En el km 54 sucede un punto de inflexión. Entramos en fase de sufrimiento y, como consecuencia, el ritmo se ralentiza. Ahora las únicas palabras son de ánimo, de que ya queda poco, que nuestras familias nos están esperando, es momento de llegar como sea. Tras algunas aclaraciones Nando consigue dar con nosotros y supone una gran dosis de ánimo. Llevamos más de 55 kms pero ahora cada km es como una losa que nos aplasta, aún así estamos convencidos de que vamos a llegar.

 

    Entramos de nuevo en Badajoz, buscamos los caminos que van junto al río y que nos conducirán hasta la entrada en el parque. Dicha entrada se produce tras 62 kms y 5 horas y 27 minutos después de salir, por lo que es evidente y justificada la emoción de ver a nuestras familias esperándonos. Y entre aplausos finaliza nuestra aventura-locura muy satisfechos de lo conseguido.

      Particularmente, de este reto saco unos datos que me harán meditar a la hora de replantearme la forma de entrenar. El dato más claro es cómo sin hacer muchos kms, con las tiradas largas y la bicicleta he conseguido un fondo y una fortaleza suficiente para completar este reto de forma muy digna. Además, cuando me planteo entrenos rápidos los hago sin problemas. Puede todo esto suponer un cambio a la hora de planificar mis entrenamientos y llevar a cabo aquello de "menos es más".     


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Cambiar el objetivo para seguir motivado

     Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí en este blog. La falta de competiciones conlleva que tampoco haya crónicas y parece que no hay historias que contar, cuando la realidad no es así. Por fin me he decidido a retomar, y lo voy a hacer comentando cómo estoy entrenando actualmente.


     

      Cuando hablo con gente que está metida en esta nuestra locura del running me encuentro con gente que no pierde la motivación y otras personas a las que les falta. Yo no sabría posicionarme sobre si estoy en un lado o en otro, pero desde el principio tuve claro que no quería parar de entrenar, haciendo lo suficiente para mantener un estado de forma que me permitiera hacer cualquier tipo de entrenamiento. De esto hablo más extensamente en la entrada ¿Qué nos impulsa a entrenar en tiempos de cuarentena?

      Mi opinión es que sin carreras en el horizonte es innecesario entrenar duro y alcanzar un pico de forma, a no ser que lo hagas por propia diversión, pero esto supone exponerse más a una lesión a cambio de nada. Porque cuando entrenas duro para competir aceptas el riesgo que conlleva, pero ahora correr ese riesgo de lesionarse no tiene sentido.

       Yo soy una persona muy competitiva, principalmente conmigo mismo, así que sin mi principal fuente de motivación, que son las carreras, necesitaba encontrar una razón de ser a entrenar casi a diario, y cual mejor que el principal beneficio de realizar deporte: la salud, tanto física como mental.

        No se puede negar el bien que nos hace hacer deporte con frecuencia, tanto en lo que no se ve (la "maquinaria") como en lo que se ve, tanto en el aspecto físico y como mental. Y esto es algo que no quería dejar de lado bajo ningún concepto y que está siendo principalmente lo que me invita a echarme a la calle a entrenar

        Y todo esto que comento lo llevo al terreno de los entrenamientos de una forma muy simple: intentar salir a correr todos los días y entrenar a base de rodajes tranquilos al ritmo que quieran corren las piernas. Si algún día, sobre la marcha, se empieza a correr rápido de forma inconsciente se aprovecha para hacer unos kilómetros de calidad. Intento hacer una tirada larga todas las semanas y, de vez en cuando, hago un 10k a ritmo alto. Impepinable respetar al menos un día de descanso semanal. He cogido la buena costumbre de sustituir, al menos una vez a la semana, un rodaje por un día de bicicleta. 

         Esta forma tan simple de entrenar está siendo un descubrimiento y me pregunto cuánto efectivo será cuando lleguen las competiciones de verdad, porque me está asombrando el momento físico en el que me encuentro sin necesidad de meter ni un sólo día de series. Me reservo los detalles para contároslos en una próxima entrada.

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Terminamos los test de 5000. Cambio de tercio.

Aprovechando que salió el Circuito Virtual de Carreras Populares de la Vera me propuse tomármelo como algo en lo que sustentar una motivación para entrenar. Pero eran un 6000 y un 5000 metros cada fin de semana y me parecía mucha tela. Por eso opté por hace sólo el 5k, hacerlos a tope como test y a la vez aprovecharlos como un entreno de calidad.

 

Este viernes he realizado el último del circuito en la pista de la Granadilla ya que no tocaba la pista desde febrero y tenía ganas, y he conseguido el objetivo de que fuera el test más rápido de todos. Con esto he conseguido lo que iba buscando con estos 5k y es ver la progresión y la mejora a lo largo del tiempo. Los tiempos de todos son los que se reflejan en la fotografía anterior. 

Acabado el circuito de carreras virtuales de La Vera termino los test. A partir de ahora me mediré en distancias de 10k, dejando más tiempo entre uno y otro y enfocando los entrenamientos a esa distancia. Con esto no busco otra cosa que no sea motivación para salir a entrenar, como decía en una de mis últimas entradas ¿Qué nos impulsa a entrenar en tiempos de cuarentena?

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¿Qué nos impulsa a entrenar en tiempos de cuarentena?

Siguen pasando las semanas y los meses sin ver un mínimo de luz en el horizonte respecto a las competiciones en el atletismo no federado. Hay quien se dedica únicamente a hacer rodajes suaves para mantener un mínimo de forma física y también están quienes están metiendo sesiones de calidad para no caer en la rutina. Cabe replantearnos qué nos impulsa a entrenar en tiempos de cuarentena.


El contexto en el que nos encontramos en la actualidad ha cambiado totalmente respecto de lo que conocíamos antes de mediados de marzo. Aún estamos saboreando cada zancada pensando en cuando no podíamos hacerlo y, aunque sí que hay personas que nunca compiten y disfrutan del correr por correr sin necesidad de más alicientes, la mayoría añora aquellos tiempos de quedadas para entrenar y la posterior "recuperación" con desayuno o cerveza, igual que echa de menos las competiciones, en donde con sólo colocarse el dorsal se disparaban las pulsaciones. Pero eso ahora no lo tenemos y nos preguntamos  ¿y ahora qué? ¿qué me motiva a entrenar con el mismo ímpetu que lo hacía anteriormente?

Cuando salimos del confinamiento todos hacíamos rodajes suaves para adaptarnos de nuevo a correr y recuperar sensaciones, pero un tiempo después ya se podían ver por Strava series de velocidad y tiradas largas. Pero ¿hay necesidad de hacer entrenamientos de calidad si por ahora no vamos a competir? La razón nos dice que no pero nuestro corazón nos dice que sí. Y cuando escuchamos lo que nos dice el corazón encontramos razones como estas:

  • Nos gusta sentirnos fuertes. Cuando hemos conseguido completar un entrenamiento de forma satisfactoria o, mejor, superando las expectativas que teníamos antes de comenzarlo, nos invade una sensación de placer increíble. Los niveles de adrenalina se disparan mientras realizamos un entrenamiento y sentimos que vamos corriendo rápido y, a la vez, somos capaces de controlar y mantener un determinado ritmo.
  • Mayor variedad de entrenamientos. La variedad de entrenamientos se diversifica cuando tenemos facultades para poder realizarlos y esto hace que cada sesión sea distinta, dejando atrás la monotonía de rodaje tras rodaje. Series cortas o series largas, tiradas kilométricas, fartlek o ritmos controlados, son parte del abanico de posibilidades que se abre si consigues poner tus piernas a tono.
  • Disfrutar más de cada zancada. Quizás no es necesario ahora buscar un pico de forma, pero los entrenamientos serán más placenteros y menos sufridos cuanto mayor capacidad tengamos para completarlos. En los primeros días lo pasamos pipa con un simple rodaje a un ritmo más lento de lo habitual, pero si las pulsaciones no se hubieran ido por las nubes debido a nuestra falta de forma lo habríamos disfrutado aún más.
  • Algún día las competiciones volverán. Ahora nos parece una utopía, pero quizás más pronto que tarde nos encontremos con la noticia de que vuelven las competiciones. Serán carreras como las que conocemos pero marcadas por limitaciones de participación y otro tipo de restricciones, pero puede pasar también que alguien agudice el ingenio y se saque de la manga un tipo de competición que aún no conocemos. Suceda una u otra posibilidad, que no nos pille a pie cambiado y podamos disfrutarlas y disputarlas desde el primer día.
  • Las competiciones virtuales están ahí. Aunque es ya existían hace algún tiempo, este tipo de carrera entran ahora en su época dorada. Consisten en completar una determinada distancia de forma individual en el circuito que tú elijas y cuando a tí mejor te venga, para después subir los datos recogidos por tu GPS a una plataforma con el fin de hacer una clasificación. La sospecha sobre la legalidad de los tiempos de algunos participantes siempre pesarán en contra de este tipo de eventos, pero nos servirán como test para medir nuestro estado de forma y para "matar el gusanillo" de competición tradicional mientras éstas no se puedan celebrar.

Hace algún tiempo hablábamos en estas páginas sobre la diferencia entre entrenar o salir a correr, y de que la falta de una meta u objetivo y dejarlo todo a expensas de la fuerza de voluntad podría llevarnos a priorizar otras opciones por delante del deporte. Por eso puede ser necesario que nos marquemos un objetivo que nos empuje a salir a entrenar cuando nuestras ganas de hacerlo empiecen a flaquear, que nos motive a esforzarnos y a dar más de nosotros en esos entrenamientos en los que "tu diablillo rojo" te susurra al oído una invitación a rendirte y no penar más.
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La realidad de la primera semana de deporte al aire libre

Hace una semana que se levantó la prohibición de hacer deporte en la calle, y en estos pocos días en los que se ha podido salir nos ha dado tiempo a comprobar aspectos sobre nuestro cuerpo y nuestra forma física que quizás de otro modo nunca hubiéramos conocido. Hemos visto la realidad de la primera semana de deporte al aire libre.



El factor común de todos los que hemos aprovechado estos días de "libertad" para practicar nuestro deporte favorito han sido las agujetas. Hablando con nuestras personas más cercanas y observando los comentarios en redes sociales pudimos ver que casi nadie se salvaba de esa molesta y dolorosa pesadez en las piernas. Incluso deportistas que son o han sido de alto nivel nos mostraban que ellos también son humanos y que, igual que el resto, también las han sufrido.

El primer día de entrenamiento nos dimos cuenta que, por más que nos esmeramos en conservar un mínimo de forma física, nuestro nivel estaba por debajo de nuestras expectativas. Aquí sí hay que diferenciar a los que durante estos 50 días de confinamiento han dispuesto de una cinta de correr o un rodillo, que se han topado con la realidad de que hacer deporte en la calle no lo sustituye uno de esos aparatos, y los que han intentado mantenerse con lo que tenían a mano y tirando de imaginación.

Me comentaba Houssame Benabbou, dos veces campeón de España de medio maratón, que él ha podido correr en una cinta no profesional durante estos días pero que al entrenar al aire libre también tuvo agujetas. Considera que estas cintas te aportan un "efecto placebo" pero no sustituyen al correr en la calle y que no quiso hacer una inversión en una cinta de correr profesional. Y es verdad que hemos podido comprobar cómo la gente se ha comprado cintas de correr para los días de encierro, sabiendo que se trataba de una situación temporal, y ahora van a ser un soporte fenomenal para acumular polvo.

Quienes no corrieron ni hicieron rodillo tenían (teníamos) la esperanza de que con sus ejercicios en casa mantendrían un poco de su forma física y que el reinicio callejero no sería tan cuesta arriba, pero la realidad ha sido que se ha empezado desde cero, y los que sufren de alergia primaveral de -1. Pero incluso esto tiene su lado positivo, porque si te incluyes en este grupo y ha salido la mayoría de los días de esta semana has podido ver la evolución favorable a pasos de gigante: el primer día mucho entusiasmo y encuentro con la realidad, el segundo comprobar que las agujetas eran reales, el tercer día para recuperarse de las agujetas, pero ya al cuarto o quinto día se ha podido ver una adaptación y mejora tanto de ritmos como de pulsaciones más razonables. En pocas ocasiones podrás comprobar una mejora física de un día para otro.

Pues ya estamos en la calle haciendo deporte como tanto habíamos anhelado, ahora el esfuerzo es motivarse para seguir haciéndolo sin competiciones en el horizonte. Extraña nostalgia la que se produce cuando vemos nuestras propias fotografías compitiendo en aquella extraordinaria normalidad, sólo comparable a cuando estás en un parón por lesión de la que no ves el final. 

Nadie espera competir en un futuro cercano, pero me comenta alguien relacionado con la organización de carreras en Extremadura que se está estudiando la posibilidad de que se autorice, llegado el momento, competiciones con un número limitado de participantes. Si esto llegara a suceder sería señal de que la situación de contagios está cada vez más controlada.


 
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