Convirtiendo una lesión en algo positivo

Lo normal es que cuando escribo en este blog sea sobre algo positivo. Una crónica de una carrera siempre es positivo, porque aunque salga mal la competición, estoy materializando los entrenamientos diarios. Un artículo sobre buenas costumbres o recomendaciones también es algo que da gusto escribir siempre que se escriba con criterio y no exponiendo conocimientos de algo cuando no se tienen.


En cambio, ahora escribo estas palabras desde una situación nada agradable. Guardando reposo en casa y con una pierna en alto. Una literal metedura de pata me provocó una profunda herida en la parte trasera de la pierna izquierda, a la altura del tendón de aquiles, que necesitó de tres puntos de sutura. Una zona complicada pues se flexiona mucho al caminar y cualquier zapato está en contacto con la zona. Sólo caminar provoca fuerte dolor. Lo mejor es que no es nada para lo que pudo haber sido por la zona en que se encuentra.

Todo iba viento en popa hasta que la herida se ha infectado y, como consecuencia de ello, el pie y el tobillo se han inflamado. Esto ha provocado tener que retirar los puntos unos días antes de lo previsto y ha quedado al descubierto la profundidad de la herida que necesitará paciencia para que cicatrice correctamente. Lo que en principio iba a ser un parón deportivo de unos 10 días va a necesitar de un periodo más amplio.



Parece que ahora sí estamos escribiendo sobre algo negativo. En cambio, si nos ceñimos al aspecto deportivo, yo me niego a pensar en ello. Sí es verdad que actualmente no puedo desarrollar la actividad o hobby que más me gusta, pero de anteriores situaciones negativas he salido reforzado y me ha impulsado a dar un salto de calidad, estando seguro de que esta ocasión no va a ser menos.

¿Que cómo consigo convertir la negatividad en positividad? Pues os lo explico gustosamente:
  •  Este va a ser un periodo de descanso deportivo, y ya sabemos que el descanso siempre viene bien. Además de que es buen momento porque estamos en verano y lo bueno empieza en septiembre u octubre, me corta un momento en el que estaba entrenando con mucha intensidad, por lo que la posibilidad de supercompensación está ahí.
  • Aunque no puedo correr, el atletismo y las ganas de mejorar siempre están en mi mente. Aprovecho para analizar fríamente los ejes de mejora en la forma de entrenar y planificar, detectar errores que vengo cometiendo y acordar conmigo mismo cómo lo voy a hacer cuando retome los entrenamientos.
  • Y finalmente, la positividad es la mejor medicina para la cura de una lesión. Cuanto más negra se vea la situación más lenta será la recuperación. No tengo explicación científica para esto, pero lo he podido comprobar en anteriores situaciones parecidas.
 
Mientras tanto aquí seguimos, sin ánimo ninguno de forzar una recuperación que tendrá lugar en su debido momento. Y será en ese momento cuando vuelva más fuerte y con más ganas que nunca, reforzado mentalmente y deseando mostrarme a mí mismo mi nueva versión, convencido de que deportivamente esta situación me va a favorecer.
 
Y es por esto por lo que, siempre deportivamente hablando, no me encuentro ni contrario ni mucho menos deprimido. ¡Volveré más fuerte!