Tendinitis del tibial anterior. Desde mi experiencia.

      Esta ha sido la lesión que me ha tenido apartado durante dos semanas  de la práctica del atletismo, y quería compartir en mi blog mis sensaciones y experiencias por si a alguien le es útil. A la mayoría nos pasa que cuando tenemos alguna molestia buscamos en internet para ver, según los síntomas que tenemos, qué es lo que podemos estar sufriendo. Debemos ser conscientes de los riesgos de que no sea un profesional el que sea el primero en diagnosticarnos, ya sea fisioterapeuta, traumatólogo, etc, pues podemos agrabar más aún la lesión al no ser tratado correctamente. Por no hablar de lo deprimente que puede ser leer las opiniones de gente que sufre nuestra misma dolencia buscando soluciones, ya que estos recurren a ese medio como medida desesperada después de un largo periodo peregrinando consultas y clínicas. En estos casos podemos terminar por hundirnos más aún si nuestro estado de ánimo esta flojeando debido a la inactividad. Por eso muchas veces mejor no buscar y no leer.

     Os cuento cómo me apareció a mí tal lesión. En las últimas semanas había aumentado la carga de kilómetros pensando a largo plazo en la disputa de una maratón. Tras un día de duras series de velocidad en la pista de atletismo, al dia siguiente me dispongo a hacer un rodaje tranquilo de 10 kms. Ya casi acabando dicho rodaje, a ritmo de 5:10, siento "algo" a la altura de la parte frontal del tobillo que sube y al momento se instala en la tibia. Digo "algo" porque no era dolor sino una sensación como si algo se desplazara por las zonas que os indico. Al enfriarse dicha sensación se va transformando poco a poco en dolor en la tibia, sobre todo al hacer el movimiento de girar el tobillo hacia el interior. Al día siguiente el dolor era insoportable al andar o al hacer cualquier movimiento que conllevara vibración en la pierna. Ni que decir que  era imposible correr. La tensión cogía todo el músculo tibial, desde la rodilla al tobillo, pero sobre todo a la altura de la llamada "espinilla". Como si alguien te estuviera pateando constantemente. Andaba cojeando.


       La molestia tenía toda la pinta de una periostitis tibial, pero me llevaba a dudas que al presionar sobre el hueso no dolía, sólo lo hacía al hacer ciertos movimientos. Por un momento llegué a pensar también en esguince pues a los tres días se me empezó a hinchar el tobillo de dicha pierna, y el dolor en la tibia pudiera ser debido a que los tendones del tobillo estuvieran "tirando" del músculo tibial. A su vez percibo que al poner la mano en la parte frontal de la tibia y mover el pie de arriba a abajo algo está "crujiendo" dentro de mi pierna. Esto último tan extraño fue lo que a la postre sería determinante para diagnosticar la lesión.

      Decido que me vea un profesional y acudo a un fisio que hay cerca de mi casa y del que todo el mundo habla maravillas. Me empieza a ver la pierna y a forzar ciertos movimientos para poder intuir donde estaba el problema, pero recuerdo decirle que ponga la mano en la pierna mientras muevo el pie arriba y abajo para que sienta el raspajeo de algo ahí dentro. "Ya está, clarísimo, tendinitis en el tibial anterior". Esa sensación tan desagradable técnicamente es llamada crepitación y se preduce por una excesiva inflamación del tendón. Me comenta que a ver si no baja la inflamación hasta que llegue la chica que está en prácticas en su clínica, ya que es una tendinitis de manual y de las que se ven pocas. Teníais que ver la cara de terror cuando la chica sintió dicha crepitación con sus propias manos sin previo aviso de lo que se iba a encontrar.

       En la misma consulta decide no masajear para no inflamar más aquello, pero me aplica una sesión de ultrasonidos y otra de microondas y posteriomente aplicación de frío. A pesar de no tocar en la lesión me voy dolorido a casa. Antes de acostarme un anti-inflamatorio y crema anti-inflamatoria aplicada sobre la lesión. A la mañana siguiente noto una mejoría tremenda. Digamos que si el dolor el día antes era de 10, ahora sólo era de 1 ó 2. 

        La crepitación desapareció en dos días aunque a la semana siguiente el fisioterapeuta esperaba todavía encontrarse algo de la misma. En esa segunda cita otra vez microondas, con otra intensidad y un poco de masaje y equilibrado, ya que al tener una pierna un poco más corta que la otra siempre estoy "descuadrado" y me tienen que estar arreglando. Me da el visto bueno para empezar a correr en dos o tres días con precaución, para probar como asume la pierna el esfuerzo y los impactos.

         Y así ya he probado en dos días consecutivos y ni rastro ninguno de lesión. Ni siquiera una ligera molestia como en otras lesiones en las que progresivamente iba desapareciendo el dolor. He de agradecer al fisioterapeuta que me trató el que atinara desde el principio con el diagnóstico así como que lo hiciera a su vez con el tratamiento, pues en una sola semana he pasado de cojear y tener dificultad en bajar escaleras a empezar a correr sin ninguna molestia, ni siquiera cuando al enfriarse la pierna.

           Espero que este post sirva en algún momento de ayuda a alguien, como a mí me sirve muchas de las cosas que "por ahí" escribe la gente. Por no hacer publicidad gratuita, aunque se la merece por su buen trabajo, si queréis el contacto del fisioterapeuta que me trató sólo tenéis que poneros en contacto conmigo.