3º de la general en el Cross de los Doce Apóstoles. Volvemos a la "pomada"

     En este día no tocaba correr aquí, ya que estaba inscrito a otra carrera que finalmente no pudo celebrarse por temas administrativos. Mentalizado para competir este domingo busqué otra alternativa y la que más me cuadró fue este cross de 16 kms en su totalidad por caminos y con alguna que otra cuesta, a poco más de 30 minutos de casa.

Podium general masculino

      Buen trato al corredor en Torre de Miguel Sesmero, excelente bolsa de corredor (queso, pates, vino, aceite, barritas energéticas y camiseta) y un ágape gratuito a cargo del Ayuntamiento con bebidas y comida suficiente para irte bien para casa. Notable muy alto.

    Poco a poco estoy recuperando la sensaciones y los ritmos y no sería descabellado pensar a priori que podría resultar competitivo. Las condiciones climatológicas parecían buenas para competir pero, esperando a que se diera la salida al Sol, el calor nos decía que habría que hidratarse bien en carrera.

      Se da la salida y pronto estoy en la parte delantera de la carrera. Paco, de Santa Marta, sale muy rápido intentando marcar las distancias dispuesto a ganar la carrera. Por detrás me junto con otros dos atletas y en la retaguardia abrimos pronto las distancias. Pronto me doy cuenta que uno de ellos va muy sobrado, corriendo muy cómodo y, cuando se va adelante no hago ni intención de intentar seguirlo. Este atleta terminaría ganando la carrera.


      El otro corredor del grupo no va tan cómodo aunque lleva un correr firme. En un principio corro delante de él pero me alcanza y me adelanta. Como van sólo 3 kms de los 16 totales y voy con las pulsaciones muy subidas decido correr a mi aire y dejar de luchar por la posición. Esto hace que este atleta abra unos metros de hueco, aunque en ningún momento dejé  de seguirle la estela.

     Hay una clave que me deja abierta una clara posibilidad de recuperar esa tercera posición: En ninguno de los dos primeros avituallamientos este chico ha cogido agua. Hace calor y cierta humedad, por lo que era muy necesario la reposición de líquidos, pero este corredor optó por no beber. Es posible que lo acuse más adelante.

    Sobre el km 5, en una subida llego hasta él, manteniendo detrás un tiempo para recuperar sensaciones. En un punto me pongo por delante y poco a poco siento que voy abriendo algo de hueco con él hasta que dejo de escuchar sus pasos detrás. Ya estoy 3º clasificado... ¡sería un éxito conseguir mantenerme ahí!

     Llego a un sector del recorrido de ida y vuelta. Al llegar a la zona de Los Doce Apóstoles (¿alguién vio a alguno de ellos?) hay otro avituallamiento. Cojo agua y un trozo de plátano. Después de beber me meto en la boca el trozo entero de plátano y me lleva cerca de medio km conseguir masticarlo y tragarlo en su totalidad, pero considero que me hará bien en el último tramo. Cuando voy de vuelta, cruzándome con otros atletas, creo que he abierto un hueco con el 4º que puede ser definitivo pero poco a poco empiezo a sentir zancadas por detrás. Miro y, para mi sorpresa, este atleta de rojo estaba otra vez ahí.

Perfil del recorrodo
     Viniendo más fuerte desde atrás doy por hecho que me va a adelantar pero no intento defender la posición, si no que sigo con mi estrategia de correr con intensidad, centrándome en dosificar bien las fuerzas para no flaquear al final. No quiero mirar atrás para controlar porque no quiero perder la concentración y para no dar sensación de ir flojeando.

      Definitivamente dejo de escuchar zancadas y parece que, ahora sí, he consolidado mi posición. Sólo he de seguir "escuchando" mis sensaciones y no perder intensidad. Así los kms van pasando corriendo entre 3:45 y 3:55 hasta que se empieza a ver el pueblo.

       Ahora sí miro atrás, no veo al atleta que me sigue, por lo que no debo hacer nada nuevo para terminar tercer clasificado. Llegado al último km empiezo a echar el resto y termino la carrera a ritmo de 3:33, empleando un tiempo total de 1:02:46, a un ritmo medio de 3:57.

       Seguimos sumando, seguimos mejorando y lo mejor es que ya vuelvo a estar en la "pomada" de las carreras, en la parte delantera, en donde me divierto mucho luchando posiciones y "sacando la calculadora".

       A continuación los datos de la carrera:

       
Leer más...

Punto de partida en el Cross Peña del Aguila. Crónica de mi carrera.

      Más de cuatro meses después de mi última carrera, este domingo volvía a competir. Mucho antes de lo que entraba en mis planes mientras estaba recuperando de la lesión, y como además tenía buenas sensaciones en cuanto a nulo riesgo de recaída elegí una clásica para hacerlo: el Cross Peña del Aguila de Villar del Rey.

Ultimos metros de la carrera. (Foto Dani Corbacho)
     Sabiendo que podía emplearme a fondo, tenía cierto respeto a sufrir una buena "petada" en toda regla, ya que la cabeza tiene grabados unos ritmos que las piernas ahora mismo no pueden seguir, y si me pasaba de rosca al principio el tramo final podría ser un calvario. He de decir que, como supongo que todos, también imaginaba la carrera perfecta, en donde pareciera que no acusara la baja forma... después ya me caí de la cama y se me pasó.

       En línea de salida me coloco en un segundo plano para no estorbar a los que iban a ir más rápido. De principio corro observando las sensaciones y cómo respondían las piernas, parece que voy un poco más rápido de lo que creo que puedo aguantar, pero sin tener nada que perder me dejo llevar. (3:57-3:39-3:41 los tres primeros kms)

Con mi amigo Manolo al terminar la carrera

       Los primeros kms voy ganando posiciones hasta que llego al tope posible y toca guardar la ropa para mantener lo alcanzado. Llegando al pantano ya he perdido algo de fuelle, me han adelantado Javi Fernández y Juanjo Rodríguez, pero sigo manteniendo intensidad en las piernas a pesar de llevar las pulsaciones por las nubes casi desde el principio.

      Hasta aquí, y también hasta el final, voy disfrutando de competir, de las pulsaciones altas, de luchar las posiciones. ¡Sí, ya tocaba!

       He llegado a la "pared" vivo. Pasado el muro del embalse empieza la rampa y sufro un momento de debilidad mental que me lleva a caminar unos cinco segundos. Pero pienso "¡que cojones haces??!!". Tengo  piernas para hacerlo corriendo, aunque sea despacio, y así hago hasta el final de la cuesta.

        Y de ahí hasta llegar a Villar del Rey siguen dos kms de bajada. Tras la cuesta recupero las pulsaciones y aprovecho para darle movilidad a las piernas, a modo de entrenamiento, ya que por delante nadie es alcanzable y por detrás tampoco nadie va a llegar hasta mí. Así que me dejo caer todo lo rápido que puedo alcanzando en algún momento el ritmo de 3:10. Todo esto me sirve para coger confianza y saber que correr muy rápido no me va a traer consecuencias negativas.


        Ya en Villar del Rey correspondo los ánimos del público saludando y entro en meta sin muchos agobios. Tiempo final oficial de 44:15, puesto 20º de la general y 6º de mi categoría. Sin duda, lo mejor es el ritmo medio de la carrera, 3:59, impensable para mí antes de tomar la salida, con sólo dos semanas de entreno en mis piernas. CLASIFICACIÓN OFICIAL

        Conocemos ya cual es el punto de partida y en que situación estamos. Ahora a entrenar con cabeza para alcanzar el punto óptimo a su debido momento. ¡Volveremos a estar ahí arriba! 
Leer más...

Punto y final a un periodo oscuro corriendo el Cross Peña del Aguila

    Mucho tiempo ha pasado desde mis últimas palabras escritas en este blog. Una lesión en la planta del pie derecho me ha mantenido cuatro meses sin poder correr y, por tanto, sin competir, por lo que no tenía "batallitas" que contaros. Pero eso ya es pasado y ya hemos vuelto a las zancadas, y qué mejor forma de oficializarlo que calzándose un dorsal, así que el próximo domingo pondré punto y final a un periodo oscuro corriendo el Cross Peña del Aguila.


    La preparación del Maratón de Badajoz fue muy dura y exigente. En las últimas semanas apareció una molestia en el talón del pie derecho pero, a esas alturas de la preparación, ya no se podía parar. Confiando en que lo duro estaba hecho y que los entrenos se iban haciendo más livianos en la recta final decidí no parar. La consecuencia fue un daño considerable en la fascia del pie derecho que no me permitía ni siquiera correr suave.

     Durante estos cuatro meses no pude correr absolutamente nada, pero la verdad es que lo he llevado bastante bien y con positivismo, sabiendo que habría un final a esta etapa aunque no supiera cuándo. Aproveché para habituarme a coger bicicleta y me ha servido para mantener un punto de forma física. El único momento en que realmente echaba de menos correr era cuando veía a la gente entrenar por la calle. 


     Decir que me han llegado todos los ánimos y recuerdos que me habéis mandado con los amigos que sí podían competir, como Fran. Y aunque sólo llevo dos semana corriendo con normalidad me he animado a inscribirme a la carrera de Villar del Rey de este domingo para poder saludar a tantos amigos y amigas y para poner un punto y aparte a esta etapa que, aunque nadie lo desea, puede resultar a la larga hasta beneficiosa.

      Lógicamente el único objetivo es participar y disfrutar de los 11 kms del recorrido, además del pre- y del post-, aunque no puedo olvidar la gran carrera que me salió el año pasado en esta misma prueba, finalizando 4º clasificado y llevando una buena estrategia desde el principio.

       Cuando has estado un periodo largo parado obligatoriamente aprendes a disfrutar de detalles de los que de otra forma no caes en la cuenta, y a eso voy este domingo. Ya habrá tiempo por delante para coger forma física y volver a ser competitivo. Cuando no esperaba correr hasta septiembre u octubre y he podido hacerlo en julio, no tengo ningún motivo para tener ahora mismo prisas.

       En la próxima entrada os cuento cómo me ha ido.

     

     
Leer más...

27º Maratón de Badajoz. Suspendiendo el examen sabiéndo la lección.

      Cuando me imaginaba escribiendo la crónica de esta carrera no contemplada de ninguna de las maneras el escenario con el que me he encontrado hoy. En la baraja de las opciones estaban hacer mi objetivo (2:46), bajar mi marca por segundos o no hacer mi marca por pocos segundos. Pero no hubiera imaginado tantos minutos de más ni quedarme tan pronto sin fuerzas.



         ¿Razones? Cualquier que diga no justifica tanta diferencia entre mi tiempo final y la previsión. El viento, la alergia o una semana de mucho trabajo físico en lo laboral pueden suponer como mucho dos minutos de más, no los 7 minutos que han caído. Simplemente hoy no ha habido piernas, no ha querido salir, aunque mi pensamiento real, ahora mismo, es que no valgo un 2:46. Pensamiento seguramente equivocado, pero hoy,  con la decepción tan reciente, necesito "lamerme las heridas".

         El inicio de carrera fue perfecto, cogiendo desde el primer km la velocidad de crucero. El viento daba favorable cuando corríamos hacia Portugal, por lo que no me preocupaba que fuésemos un par de segundos más rápidos por km. en ese momento. Corro con Antonio Dávila, aunque el lleva la iniciativa y yo sigo su estela. Como está más fuerte el tiende a ir más rápido pero yo decido seguir mi ritmo, que se ha mantenido en 3:53, lo que provoca que el corra un par de metros por delante. Antonio me espera y dice que se va a mantener conmigo pero yo le animo a que haga su carrera, que le veo bien.  



        Pasamos el km 10 en 38 minutos largos. Hemos arañado 10 segundos que vendrán bien cuando llevemos cansancio de kms. Por Circunvalación y Ronda Norte ataca el viento de cara pero no me siento afectado y lo salvo sin aparente esfuerzo extra. Los kms siguen cayendo calcados, una media de 3:53 de ritmo y Antonio marcando el ritmo, y así nos acercamos a terminar la primer vuelta.

        Paso la media maratón en 1:22:03. Dentro del ritmo previsto. Echando cuentas, otra media maratón serían otros 1:22 más los dos minutos que se suelen perder en los segundos 21 km serían 2:46. ¡Lo estoy clavando! Aunque para ser sinceros no iba corriendo "fluido". No iba mal pero las sensaciones deberían ser mejores a estas alturas. Además me he quedado sólo, voy a tener que hacer 21 kms en solitario.

         Justo en ese punto Antonio ha decidido irse hacia adelante (conseguiría una inesperada marca personal 2:43) y adelanto a la primera mujer. La misma chica que el año pasado hizo 2:47. Aunque no voy muy suelto confio en tirar de resistencia y fondo y que las sensaciones se revirtieran con los kms. Pienso en los entrenos matadores cumplidos a rajatablas y sin sucumbir en ninguno y estoy seguro que podré correr con cansancio.



    Nada más lejos de la realidad. Otra vez en la Avda. de Elvas, dirección a Portugal, con el aire de nuevo a favor voy manteniento los ritmos con mucha dificultad. Voy gastando muchas energías en un sector favorable que tendría que servir para recuperarme. Así, cuando hago el giro de 180º en la aduana, me encuentro con un fuerte viento de cara. Como en los últimos días, la velocidad del viento ha ido aumentando con el paso de las horas, así que el de ahora nada tiene que ver con la primera vuelta.

       Empiezo a correr por encima de ritmo de 4:00 y sufriendo una barbaridad. Por el km 29 ya sé que no voy a recuperar sensaciones. Demasiado pronto. No he aguantado ni siquiera al km 30. Ya aquí sé que el objetivo está tirado. Borramos pensamiento y replanteamos objetivo: cuando terminemos esta avenida dejaremos el aire de cara, si mantengo un ritmo aceptable, con el margen ganado en la primera parte de la carrera, aún puedo batir mi marca personal.

      Pero los siguiente km caen a ritmo de 4:25 o 4:30. Ya sé que tampoco voy a mejorar mi marca. Voy sufriendo tanto y siento las piernas tan pesadas que veo peligrar llegar a meta, tengo unas ganas tremendas de ponerme a caminar. Es el pez que se muerde la cola: las piernas están cargadas y además, psicológicamente, la cabeza les envía mensajes de cansancio extra. Pero la retirada no es una opción, mi gente me está esperando en meta.



       Voy corriendo por correr hasta el km 33. Quedan 9 kms y el reloj marca 2 horas y 10 minutos. Replanteo objetivo para encontrar un motivo por el que continuar: en el peor de los casos, corriendo a 5:00, tardaria 45 minutos en llegar a meta, que supondría hacer otra maratón por debajo de las 3 horas. Esto  me ayuda enormemente. Al comienzo de Ronda Norte me paro, estiro unos 5 segundos y emprendo la marcha consiguiendo estabilizar el ritmo en 4:25 más o menos. Cada punto kilométrico volvía a hacer calculos y veía que estaba dentro del margen.  

       Y así conseguiría llegar a recta de meta, con ganas de casi pedir disculpas a quienes me animaban por haber levantando unas espectativas tan lejos de lo que estaba realmente sucediendo. Acompañado de mi hijo y mi sobrino Marco paro el crono en un tiempo final de 2:53:36, posición 39ª de entre 554 llegados a meta. Sí, yo también sé que este tiempo es un tiempazo, pero ya conocéis mi nivel de exigencia.



    He de reconocer que bajo las gafas de sol ha habido lágrimas de decepción, mucha decepción. Sabiendo que al día siguiente mi pensamiento sería otro mucho más positivo, pero me sentía con derecho a estar decepcionado conmigo mismo porque he fallado el día más importante. Es como si te presentas a un examen y suspendes sabiéndote de memoria la lección.

     Es tiempo de reflexión... o no. Lo que seguro que ahora viene es un tiempo de relajarse deportivamente, tirar a la basura los planes de entrenamiento y disfrutar de este deporte de un modo más distendido. Mi mente y mi cuerpo necesitan desintoxicarse de tanta exigencia. 

     Os dejo a continuación los datos de mi carrera:
Leer más...

Miercoles de maratón. Hablemos de objetivos.

   Cuando decidí que esta maratón la iba a preparar a conciencia, lo primero que me propuse era el objetivo que quería marcarme. Podía haberme puesto un tiempo final, siempre que fuera realista, pero decidí que el objetivo era hacer la maratón a un ritmo constante de 3:55 minutos por km.

Fotografía de Manuel Ricci

    De aguantar este ritmo hasta el final supondría hacer la maratón en 2 horas y 45 minutos. Seguramente de marcarme el objetivo en base a un tiempo final no hubiese sido tan ambicioso, pero teniendo en cuenta que las últimas maratones me había marcado ese ritmo para correr, con mucha menos preparación, y lo había aguantado más allá del km 30, creí muy posible que con mas preparación pudiera aguantarlo hasta el final. Y, quien sabe, si saliera un buen día por qué no ser optimista y pensar que quizas, en los últimos km,s haya piernas para correr más rápido.

   La evaluación de piernas será en la segunda vuelta a la altura de Puerta de Palmas, haya por el km 32. Firmo ahora mismo pasar por ahí y poder seguir aguantando el 3:55, pero si en ese punto hay fuerzas para intentar más lo haré con cautela, sabiendo que quedan los 10 kms más duros de toda la maratón. Considero que sé leer bien las carreras y no me voy a volver loco en la más importante de todas.


    Cualquier tiempo que sea bajar de mi mejor marca (2:48:38) será bienvenido, aunque realmente creo que estoy mucho mejor preparado que en aquella maratón de 2015.
Leer más...

Martes de maratón. Inevitables temores

Si vas a correr una maratón y no tienes miedos, inseguridades o, al menos, algo de incierta inquitud es que algo está fallando. Esto no es un teorema maratoniano que esté escrito, sólo es mi punto de vista, pero es imposible tener controlados todos los factores que pueden influir en una carrera de 42 kms. Meteorología, que encuentres grupo o corras en solitario, problemas físicos o que simplemente salga el día o no.



No se trata de ser pesimista sino todo lo contrario: es necesario tener optimismo real. Y me refiero a optimismo real a aquel que se apoya en una buena preparación para este día. Haber entrenado bien una maratón no elimina las factores negativos pero sí los reduce a la mínima expresión, y si en el desarrollo de la carrera aparecen es más fácil derrotarlos. Por tanto, ante la adversidad nos mostraremos confiados en nuestras posibilidades para cumplir con nuestro objetivo. Si no has entrenado lo suficiente ya puedes ser todo lo optimista que quieras pero aquí estamos hablando de la maratón, la única carrera en la que no puedes salir a ver qué pasa.

En mi caso particular este año soy muy optimista, mucho más que otros años. He hecho la mejor preparación de mi vida, completando casi todos los entrenamientos y el cuerpo asimilando los mismos. Pero aún así hay cositas que hacen que tenga la "mosca detrás de la oreja".

Una molestia en el talón derecho que vengo arrastrando de hace más de un mes pero que no me impide correr y que es más dolorosa o menos según el día. No supone peligro en la carrera pero es posible que tenga que correr con dolor cuando ya lleve más de dos horas porraceando el asfalto.

El isquio derecho, que siempre está ahí y que en mis últimas dos maratones me ha enseñado el camino a la retirada en el mismo punto, en el km 37, en la bajada de la carretera de la corte, haciéndome parar a estirar y perder varios segundos. Este año intentaré acortar la zancada en dicha bajada para que no vuelva a ocurrir.

La innombrable, de la que no quiero oir hablar, pero que día a día se hace más acusada, la alergia. Hay gente por ahí ya con antihistamínicos, pero a mi no me ha llegado a afectar más allá de algún estornudo aislado. Y aunque sólo sea eso entra la duda si una vez le pidamos rendimiento a las piernas va a aparecer esa sensación de cansancio típica de primavera.

En definitiva, los típicos fantasmas que después se quedarán en nada. Esta será mi octava maratón y algo ya hemos aprendido. Y uno de los principales aprendizajes es que el día de la maratón, si la preparación ha sido buena, tu propio cuerpo te sorprende desde el primer km mostrando una versión mejorada de la mejor de tus espectativas para ese día. Así que teme ahora, que es tiempo de eso, pero no te preocupes que el domingo lo vas a bordar.

 

 
Leer más...