10k de las 7 Torres. Dehesa exigente.

      Después de estar desde primeros de año a base de entrenamientos largos y ritmos controlados, me encuentro ahora en un proceso de menos carga de kilómetros y entrenamientos de series cortas y ritmos rápidos para recuperar eso chispa y velocidad que ahora mismo no tengo. Buscando alguna carrera que exigiera "revoluciones de motor" elegí correr este domingo pasado en el 10k de las 7 Torres de Barcarrota, volviendo aquí después de 11 o 12 años desde la última vez.




      Se trata de una carrera de 10 kms que te saca a caminos y en los que los primeros 5 kms te exprimen a base de subidas y bajadas para que los otros 5 kms (mucho más fáciles) sobrevivas con las energías que te queden.

       La afluencia es escasa, menos de 100 personas, ya que hay varias carreras que coinciden este fin de semana, una de ellas a apenas 13 kms, en Almendral. Por tanto,  la recogida de dorsales es tranquila y me puedo colocar en primera línea para tomar la salida.



       Empieza la carrera y tomamos varias calles de Barcarrota antes de salir a dehesa. En esos dos kms iniciales ya se ha hecho selección de la parte delantera y Genaro se desmarca hacia la victoria. Le siguen tres o cuatro atletas y yo corro a unos metros de mi compañero y amigo Jorge, que está junto a otro chico.

        Esos dos kms casi en frío han sido exigentes, picando hacia arriba. Justo antes de la bajada he alcanzado al chico que corría con Jorge, que me va ganando distancia por delante. Ahora le sigue una pronunciada bajada de cerca de un km para recuperar y correr rápido, y a continuación de aquí dos kms y medio en los que al principio se sube levemente pero que poco a poco se va inclinando la pendiente haciendo este tramo muy exigente.


        En esa cuesta, ya cerca del final he tenido para de correr y caminar durante unos metros ya que tenía las pulsaciones por las nubes, pero cuando inicio otra vez la carrera no recupero sensaciones y no anima el que no para de subir.

       En este momento se me pasa por la cabeza tirar la toalla. Me queda la mitad de la carrera y ya voy muerto. Pero me fuerzo a tener pensamientos positivos, ya que el circuito es igual para todos, todos lo estaremos pasando mal y si no tengo a nadie detrás es porque tan mal no vamos.

        Al llegar arriba del todo hay un punto de avituallamiento. El chico que está allí me anima diciendo que ya todo es llano, y yo me paro totalmente a beber agua y recuperar el aliento. Al intentar tirar el vaso a la caja de la basura se la tiro encima de la chaqueta que tenía en el suelo (si me lees mis disculpas y sino que alguien se las haga llegar).



        A partir de ahí todo cambia radicalmente. Los caminos son buenos y la pendiente apunta hacia abajo, consigo recuperar sensaciones, ritmo y aliento. El correr es de nuevo fluido y de esta manera por detrás tienen que correr mucho para alcanzarme. Por delante ya no se ve al amigo Jorge. Estimo que corro en 6º o 7º lugar.

        En el km 8, empieza una bajada por pista de hormigón que te mete de lleno en el pueblo. Aquí vuelven las exigencias. Con voluntarios en todos los cruces daba la sensación que todos te enviaban a la calle que subía, pero me encuentro bien, con confianza. 

        Alguien me dice que voy 4º y eso no coincide con mis cuentas. Ya en el último km una sorpresa buena, con una calle de gran pendiente que nos hace correr dentro de la plaza de toros para, desde ahí, encarar definitivamente la meta. A pesar del cansancio la subo bien y rápido. Se sale de la plaza por un rampa aunque yo me meto por la escalera y de ahí ya directamente a línea de meta.

          Cruzo la meta y veo a Genaro, José Manuel y Jorge comentando ya la carrera y me dicen que no ha entrado nadie más. Por lo que ciertamente era cuarto en la clasificación general y 1º de mi categoría de edad, con un tiempo de 39 minutos y 19 segundos.

          No estamos en el mejor momento del año, pero es bueno dar un paso atrás para poder dar dos adelante.

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Media Maratón Elvas-Badajoz. No fue el tiempo final, sino cómo se consiguió

        Al terminar la carrera de hoy un amigo me preguntaba sobre qué tal me fue. Al contestarle que me fue muy bien le descolocó e hizo mención a que tengo tiempos muchos mejores que el de hoy en media maratón, por lo que pensaría que no fue tan bien. Pero el éxito de una carrera también está en haber tenido buenas sensaciones y depende a su vez de cómo se haya desarrollado la misma. Pues en esta 33ª edición de la Media Maratón Elvas-Badajoz mi "muy bien" no lo ha forjado el tiempo final sino el cómo se consiguió.

Llegada a meta. Foto: Extremadura 7 Días

     Amanece un domingo con una meteorología espectacular para correr: ni frío, ni calor, ni viento. No caben excusas en este sentido. Además llego en un buen momento de forma física por la inercia de la pasada Maratón de Lisboa, por lo que mi previsión es bajar "fácil" de 1:20 pero con la incógnita de si va a ser con más o menos holgura.

      Me coloco en la salida, cuatro años después de la última vez que corrí esta prueba y me aseguro de llegar con tiempo para no salir tan atrás como en aquella ocasión y tener que recuperar posiciones. Mi estrategia es correr en todo momento por sensaciones, dando por hecho que los ritmos van a variar en distintos puntos de la carrera.

Club Atletismo Badajoz antes de la salida. Foto: Dani Luengo

        Empiezo a correr con paciencia para que las pulsaciones no se disparen de inicio. Equivocarse aquí, con los dos primeros kms en ligera subida, supondría sacrificar el resto de la carrera. Aún así voy ganando posiciones, lo cual me obliga a correr por el exterior del pelotón de corredores. Esos dos primeros kms en 3:49 y 3:50.

          Tras ese inicio llegan los 3 kms de bajada. En ese punto estoy corriendo con un viejo amigo de Olivenza y lo hacemos a ritmos altos que no me obligan a hacer mayor esfuerzo debido a la pendiente favorable. Corriendo estos kms a 3:30 la mayor preocupación es que las piernas vuelvan a responder cuando lleguemos al llano y posterior subida.

          Y parece que sí pues el grupo que me sigue se queda atrás y en la subida voy adelantando a corredores hasta que alcanzo a un par de atletas, Alberto y otro chico, que llevan un buen ritmo como para quedarme con ellos.


km 20. Foto: FotoBadajoz.

          Es el km 8, ya no hay más sube y baja, ya es intentar mantener ritmo constante. Estoy en un grupo de 3 y a unos 100 metros hay un grupo de referencia con varios conocidos que llevan ritmo similar y al que habrá que observar. Por ahora parece que corren sin titubear, con zancada firme.

          Nosotros hemos cogido un ritmo casi constante de 3:41. No voy fácil pero creo que puedo aguantar y no es arriesgado. Alberto lleva la iniciativa y se le ve más cómodo, el otro chico lleva una respiración fatigosa y corre a tirones y yo tengo unos momentos mejores que otros, intentando dar algún relevo aunque no me resulta fácil. Procuro al menos correr en paralelo, que también supone colaboración. Pasamos el km 10 en 37:03.

          En el km 12 llegamos a Caia. El grupo de referencia que antes mencionaba se esté disgregando y empiezan a caer atletas a los que vamos adelantando. Mi grupo de tres ya sólo es de dos, Alberto y yo, pero me está resultando muy difícil seguir con él.




          Justo cuando pasamos las frontera y entramos en España me desengancho de él, y aunque ya no tengo su ayuda me quedo sólo en un punto con atletas delante mía a los que seguir la referencia y alcanzar. A partir de aquí el ritmo ha caído entre 3:45 y 3:50. Es el km 14

           La Avenida de Elvas se hace larga, rotonda tras rotonda, pero me abstraigo imaginando uno de mis muchos entrenos por ahí. Me decía cosas como "venga, ya está aquí Decathlon", "la recta de la universidad es favorable" o "ya está ahí el Puente Real". 

         Precisamente en este punto, a partir del Puente Real, la densidad de público es considerable y cuando los conocidos te personalizan los ánimos la ayuda es considerable. Aquí ya he adelantado a la primera mujer, y aquel grupo de referencia ya no existe y he alcanzado a casi todos sus miembros.

         Km 18, entrada al Puente de la Universidad. Son tres kms aunque prefiero pensar que me quedan poco más de 10 minutos corriendo, y el "olor a meta" se intensifica. 


Ultimos metros en subida. Foto: David Vázquez

         En el Paseo Fluvial, el cual es línea de meta de maratón en su día, Leo Toro animando, la estela de un compañero del club al que no consigo llegar y un reguero de gente tras de mí esperando el más mínimo flaqueo.

      Llegados al 20, un punto de avituallamiento del que no cojo botella. Ya es momento de vaciarse. Me adelanta un atleta y a su vez rebaso a mi compañero de club en la subida de la autopista. ¡Dios, que ganas de parar! pero aguanto y sufro, queda un suspiro.

          Y por fin recta de meta. Voy a todo lo que da, con tres atletas delante mía a tiro  pero ya no queda energía para cambios de ritmos, así que llega un pasillo de gente hasta meta en el que escucho innumerables veces mi nombre y no puedo pasar si levantar la mano a modo de agradecimiento.

          Finalmente un tiempo  de 1:19:14, 28º en la clasificación general y 4º de mi categoría. Sí, lejos de mi 1:17 aquí, pero aguantando la intensidad hasta el final y con casi todos mis compañeros de referencia detrás mía, por lo que no tengo razones para no estar muy contento.

             
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Maratón de Lisboa 2022. El éxito tras 42 kilómetros de dudas.

          Hay carreras en las que su desarrollo se desvían del plan inicial antes de lo previsto. En ese punto suele llegar el desánimo y las malas sensaciones y el resultado no suele quedarnos satisfechos. Este domingo, en la Maratón de Lisboa el plan empezó a torcerse, pero pude aferrarme a otras motivaciones para mantener la intensidad, no tirar la toalla y eso dio como resultado una gran carrera.




         El sábado por la mañana partíamos varios amigos de club hacia Lisboa con tranquilidad, sabiendo que el dorsal se podía recoger hasta las 20:00 horas. Nada más llegar fuimos a comer y después hasta los alojamientos, todos cerca de la zona de meta. Después caminando nos dirigimos hasta la feria del corredor para recoger los dorsales, en el Pavilao Carlos Lopes, junto a la Plaza Marques de Pombal. 

          La mañana del domingo empieza bien pronto. Siguiendo la hora portuguesa me pongo en pie a las 5:00 horas, ya que el grupo habíamos quedado a las 5:50 en la puerta de la estación Cais de Sodre para coger el primer tren que llevara a los maratonianos hasta la salida en Cascáis. Finalmente conseguimos coger el segundo tren, a las 6:15, que nos dejaría en destino 35 o 40 minutos después. El tren iba lleno y dado que nos quedamos sin asiento libre hicimos el trayecto sentados en el suelo, como prácticamente todos los que tampoco consiguieron asiento.




        Una vez en Cascáis no encaminamos a zona de salida, con tiempo suficiente para dejar la bolsa en el guardarropa, que gestionaban eficientemente un grupo de scout. Tras un breve calentamiento me voy al cajón de salida de menos de tres horas, lo que permite salir justo detrás de la élite y casi debajo del arco, por lo que apenas transcurre tiempo desde el pistoletazo hasta que paso por la alfombra que da comienzo al recorrido.

         La temperatura es buena, ni frío ni calor, pero la humedad es del 88% y el viento del norte entre 12 y 13 km/h.

         Tomo la salida tranquilo, esperando que las piernas vayan buscando su ritmo poco a poco. Los primeros 600 metros transcurren en una subida y corremos buscando la carretera que bordea la costa y que será la que nos dirija a meta, aunque los primeros 6 kms se corre alejándonos más aún de Lisboa hasta que en un giro de 180º ya "miramos" a meta. En este sector en el que te cruzas con todos los participantes es cuando tomas conciencia de donde estás, con la élite a lo suyo como si no les costara, grupos grandes con los globos de los distintos tiempos objetivos, después una impresionante marea de corredores con el solo objetivo de terminar y ya, antes del km 5, gente caminando. Todos completamos las 7500 personas que tomamos la salida.




         Ya en el primer km he conseguido llegar fácil al ritmo objetivo (3:57-3:59), corriendo estos primeros minutos sin agobios para que lleguen las buenas sensaciones y el correr fluido. En el km 3 estoy dentro de un grupo  de unos 6 o 7 corredores que parece que vamos a lo mismo y, aunque en ocasiones había acelerones, me pareció acertado permanecer ahí.

         Tras el giro de 180 grados antes mencionado, le pregunto a los dos corredores que marcan el paso del grupo cuál es su ritmo previsto. Me responden que correr a ritmo de 4:00 los primeros 15 kms y después ya más rápido. La opción me parece perfecta pues me aseguro grupo un buen tiempo.

         Pero en este grupo se están produciendo "arreones" y en ocasiones se corre a 3:55 por lo que les dejo ir antes de que tire por la borda mi carrera. Aunque corra sólo siempre hay referencias de atletas que van delante mía. Paso el km 10 en 40:02.

        El ritmo medio hasta el momento es el planeado, pero se consigue a base de adaptar dicho ritmo a las constantes subidas y bajadas del recorrido. No es que sean excesivamente pronunciadas pero sí que te hace estar variando el ritmo en cada momento. Esto consigo controlarlo también hasta el km 20, que lo paso en tiempo de 1 hora y 20 minutos.




        El viento en ocasiones es algo molesto y la humedad la "toreo" bebiendo en todos los puntos de avituallamiento. Aunque voy muy concentrado intento apreciar los detalles de la carrera como la costa a la derecha, las distintas localidades que pasamos y el ánimo del público y así paso la media maratón en 1:24:16.

         En el siguiente sector, del km 20 al 25, siento que me cuesta más mantener la media del ritmo jugando con los ritmos de la subidas y bajadas. Bajando ya no me es tan fácil recuperar los ritmos después de hacer las subidas algo más lento para dosificar las fuerzas.

         Es un momento crítico pues las sensaciones no son buenas y existe la duda de si esta bajada de ritmo no va a ser el preludio de un futuro reventón. Pero pasan los kms y veo que consigo mantenerme en la horquilla de ritmo 4:00 a 4:10. También me ayuda a recuperar la motivación y buenas sensaciones que, aun así, voy más rápido que los corredores que van delante mía, lo cual me ayuda a ir poco a poco acercándome a atletas sueltos y adelantarlos.




         Este alcanzar corredores será la tónica hasta el final de carrera, pudiendo haber ganado desde entonces más de 20 posiciones.

        Y así, reorganizando en mi cabeza mis ideas y objetivos, como un GPS de un coche cuando te sales del itinerario indicado y te pone "recalculando", llego a una parte del trazado que se sale de la carretera y te baja a una especie de paseo marítimo. Ahí estoy pasando el km 30 en 2:01:03, lo cual es muy buen tiempo para ese punto y, lo mejor de todo, la sensación es que quedan fuerzas para llegar bien a meta.

       El cansancio está ahí pero sé que puedo. Ahora toca eliminar de mi cabeza cualquier fantasma de sufrir una pájara. Así que me abstraigo de la carrera, pensando que me quedan 12 kms y que esa distancia es un entrenamiento por el circuito del Rivillas cuando salgo de casa. ¡Cómo no voy a aguantar un Rivillas! También me funciona dejar de mirar la carrera y concentrarme en el asfalto para no pensar en lo que queda por delante, o simplemente para no pensar en nada y sólo correr.

      Ya estoy corriendo ligeramente por encima del ritmo 4:10, pero todavía es un ritmo respetable y seguir adelantando corredores me anima a pensar que mi carrera va bien.




      km 34. El puente 25 de abril ya se ve realmente cerca. Las rectas son más largas y la densidad de corredores es muy baja. Ya sé que voy a hacer poco más de 2 horas y 50 minutos en meta. Cuando siento que me cuesta más correr me obligo a recuperar una técnica de carrera decente y eso me ayuda a correr más suelto. Estoy siendo consciente de por donde corro: Torre de Belem, Monasterio de los Jerónimos, Estatua de los Descubridores... y esta es la gran diferencia a cuando hice esta maratón en 2019, que llegados a este punto estaba sufriendo mucho y no disfruté nada.

       Y cuando ya voy firme a por el tramo final saltan las alarmas. En el km 35 siento una especie de espasmo en el isquiotibial derecho, el cual ni siquiera ha dolido pero puede ser un aviso, por lo que estoy más pendiente aún de mantener una buena técnica de carrera y correr derecho. Pruebo también a no estirar demasiado la zancada y hacer que éstas sean más cortas.

       Pero fue en vano. Casi en el km 37 se me empieza a tensar ese isquio derecho hasta el punto que me paro a estirar un instante. Reinicio la carrera confiado en poder continuar bien, como otras tantas ocasiones que me ha pasado lo mismo en otras maratones, pero al momento me vuelve a pasar y vuelvo a tener que parar a estirar, aunque esta vez de forma más metódica y pausada. Unos diez segundo después reinicio la marcha. Con todo no hay nadie de los de que antes he adelantado que me haya alcanzado.

        Parece que ahora sí. Paso por debajo del puente, lo que significa que es el último sector de carrera, los últimos 4 kms. Ya no queda nadie por delante, y es en el km 40 cuando me adelanta el único corredor prácticamente desde que salimos de Cascáis. No intento seguirlo básicamente para no arriesgar la musculatura que por ahora va aguantando.

         Ya estoy a las puertas de la Plaza del Comercio. Antes unos 500 metros de adoquinado que se hacen insufribles a estas alturas de la carrera y en donde el atleta que me adelantó ha tropezado al punto de tener que poner las manos en el suelo para no caer.

          Estoy en la plaza, pero antes hay que dar un pequeño rodeo para entrar en la misma a través del Arco de la Rua Agusta. Y por fin, tras un giro a la derecha se ve la meta. Al principio de esta recta veo a Ana y Silvia, con Sergio, que me animan efusivamente, lo cual contagia a la aglomeración de público que hay a ambos lados y estoy hace que, con el tramo final sólo para mí, se convierta en una entrada triunfal soñada y no pueda evitar emocionarme y que me brillen los ojos. Lo celebro con los puños en alto descargando toda la tensión acumulada tras kms de dudas sobre cómo llegaría hasta aquí.

           Cruzo la meta en un tiempo de 2 horas 52 minutos y 46 segundos. 59º en la clasificación general incluyendo a la élite o 33º si no la tenemos en cuenta (la organización separa las clasificaciones). Todo un éxito teniendo en cuenta las sensaciones que empecé a tener allá por el km 25. Al final del post puedes ver los datos de mi carrera.

          Otra maratón completada, otra experiencia de vida sumada. Toca recuperar la musculatura y, sobre todo los tobillos, que tras esta maratón han terminado más tocados de la cuenta, quizás por utilizar zapatillas voladoras y, por tanto, con menos amortiguación.

        

       

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¡A la conquita de Lisboa!

      Una vez más volvemos a esta a puertas de una maratón. Siempre parece que la que estás a punto de realizar es la más especial de todas, la que no es comparable a las demás, y es que en esta Maratón de Lisboa del próximo domingo hay varios factores que hacen que viaje con mucha ilusión y esté impaciente por tomar la salida de estos 42 kilómetros.




       La preparación me ha resultado relativamente fácil respecto a otras maratones. A comienzos de años empecé a entrenar tras salir de una lesión que me tuvo meses parado. Desde entonces mis entrenos se han basado en más kilómetros de rodaje y menos días de calidad, resultando unos 400 kms mensuales, por lo que para preparar esta maratón sólo ha habido que afinar los entrenamientos con algunas pinceladas en forma de largos rodajes y series específicas, pero sin incrementar apenas los kilómetros.

kilómetros acumulados en el último año


       Así he conseguido llegar al día de hoy en las mejores condiciones físicas, creo que habiendo conseguido un pico de forma y, lo más importante, sin ninguna molestia ni secuela. Otra cosa será lo que resulte el día de la carrera pero desde luego no se puede decir que no lleve esta maratón preparada.

       Para más motivación viajamos varios amigos del club con nuestras parejas, por lo que el fin de semana promete ser de los que no se olvidan. 

        Ya tuve la ocasión de correr esta maratón en 2019 (aquí la crónica de aquella carrera), pero este año me presento a la misma con un enfoque muy diferente. Por entonces el objetivo era conocer y disfrutar el recorrido habiendo realizado una preparación justa para cruzar la meta, pero este año vamos a por tiempo aprovechando que la condición física es buena y que evito el factor sorpresa de desconocer el circuito.


Recorrido de la Maratón de Lisboa, con salida en Cascais y llegada a Lisboa

            La idea inicial es marcar un ritmo un poco por debajo de 4:00, que de aguantarlo hasta el final supondría marca personal en maratón, pero no podemos obviar que existen factores no controlables en zonas de costa, como son el viento y la humedad. 

           La próxima vez que escriba en este blog será para contaros el desenlace de esta historia. ¡Estad atentos!

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4º puesto en la X Media Maratón de Valdigüelo. Crónica

     A tres semanas del objetivo de la Maratón de Lisboa llega esta carrera que todos los años marco en rojo en el calendario. Larga distancia, perfil que se adapta muy bien a mi forma de correr y un trato exquisito al corredor hacen que no tenga dudas en inscribirme con meses de antelación a que se celebre esta Media Maratón de Valdigüelo, en la localidad pacense de Santa Marta.

Cruzando la línea de meta


    Estar tan cerca de una maratón me hace llegar a esta carrera en buen estado de forma física, pero no quería que me pasara como hace dos semanas en el Diez mil de la Vinosilla, en Plasencia, en donde creí más de la cuenta en mis posibilidades y a mitad de carrera había quemado todas las energías. Así que fui mentalizado con la estrategia de tomar la salida tranquilo e ir evaluando sobre la marcha las sensaciones.

    Dos kilómetros de calentamiento muy suave y a línea de salida, en donde estoy en primera línea. Tras la cuenta atrás partimos a la aventura, con la particularidad de que los participantes de la media maratón y del cross salimos simultáneamente. Empiezo tranquilo, sin importarme la ventaja que me iban sacando los de delante. Los primeros kms son compartidos con Gerva y vamos comentando el partido de fútbol del día anterior del Badajoz y llegamos a la primera subida seria con su último km y medio con pendiente media del 10%.

    Algún año la he subido corriendo entera, pero este año no fue así. Quizás el aire de cara tampoco ayudaba, pero aún así veía que caminando unos segundos conseguía posteriormente correr con mucha más fuerza. En esta primera rampa alcanzo al menos a cinco o seis corredores y llegando arriba se bifurca la carrera y los atletas del cross toman otro recorrido, aunque no estoy pendiente cuantos siguen en la media maratón o giran por el cross.

Compañeros del Club Atletismo Badajoz


      La bajada la dedico a recuperar la respiración y dejo que la velocidad llegue por la inercia de la pendiente, y aunque no voy haciendo esfuerzo el ritmo es muy alto y muscularmente se notan los "zapatazos". Un par de atletas amigos me adelantan, pero no hago ni el mínimo esfuerzo por seguirlos. Yo sigo en mi propósito de hacer mi carrera por mi cuenta, como si fuera una contrareloj.

      Al finalizar la bajada continúan unos tres kms de falso llano que corro tranquilamente, con la cabeza en la siguiente cuesta. Me da igual quién va delante o si alguien me puede adelantar, pero ya he podido apreciar que el que va más fuerte en las subidas soy yo y en las bajadas soy más lento.




          Siguiente subida, la famosa cuesta de hormigón. Sigo con la estrategia de cuando veo que las pulsaciones se disparan y la respiración es agónica camino unos segundos, controlando las pulsaciones en el reloj, y cuando han bajado esas cuatro o cinco pulsaciones por minuto vuelvo a correr. Lejos de perder ritmo se nota el agradecimiento de las piernas en forma de solvencia en la subida.

         He vuelto a alcanzar a los dos atletas que me adelantaron en la última bajada, y como el que no quiere la cosa nos hemos plantado en el km 10 y siento que voy entero. En la posterior bajada me vuelve a alcanzar uno de esos atletas pero ya no le ha resultado tan fácil ya que gané bastante ventaja en la última subida.



         Lo más duro lo hemos ya dejado atrás pero aún quedan un par de cuestas  duras. Y es en esa tercera cuesta cuando definitivamente adelanto a mi acompañante y saco una ventaja que ya no volvería a neutralizar. Aunque soy consciente de ello sigue sin ser lo que más me preocupe, pues trato de abstraerme imaginando que voy haciendo un entrenamiento intenso por el campo yo solo, sin pensar que estoy compitiendo.

         Aunque voy esforzándome mucho, mentalmente voy relajado, incluso disfrutando del recorrido. Tal es así que me doy cuenta que el gel que llevaba para el km 10 o 11 no me lo he tomado, ni falta que me ha hecho.

         En el km 15 tomamos el recorrido de la primera subida pero esta vez en bajada. Es clara señal de que es el último sector de la carrera, aunque aún queda una última subida, aunque más corta y llevadera. En esa curva he mirado para atrás y veo que nadie me sigue cerca, y esto me ayuda a seguir corriendo tranquilo, ya que por delante tampoco veo a nadie que pueda alcanzar.




           Llega el momento de salirse de ese camino para tomar la última rampa. Ahí hay un puesto de avituallamiento y las dos personas que están ahí me dicen que voy cuarto clasificado y que al tercero lo tengo al alcance. Me sorprende mucho ir tan adelantado en la carrera pues pensaba que había más gente por delante mía. Esto ha sido porque la bifurcación del cross, en el km 5, la tomaron más de los que imaginé.

         Realmente el tercero no estaba tan cerca, ya que yo empezaba a subir y él ya había llegado arriba, por lo que no merecía ni intentarlo. La cuesta la subo corriendo y se pasa rápido y una vez arriba, ahora sí, todo es bajar hasta llegar a la zona de meta.

       Voy viendo en todo momento al atleta que va tercero, pero ya vamos a ritmos de 3:40 e intentar acelerar a estas alturas de carrera es complicado. Por detrás me sigue un compañero del club, pero igualmente tendría que correr muy rápido para darme alcance.

          Así que con todo decidido sólo falta llegar a meta, aunque esos últimos tres kms se hacen interminables a pesar de ir cuesta abajo, pero por fin llegamos a la meta, con ese cuarto puesto que sabe a gloria y, sobre todo, por las buenas sensaciones que he disfrutado durante toda la carrera y muy cerca de mi 3ª posición en la edición de 2017.

         Tiempo final de 1:33:18, 4º en la clasificación general y 2º de mi categoría de edad (pincha aquí para ver el track). Aunque cansado no ha habido coste muscular, y la ganancia de confianza para la Maratón de Lisboa del próximo 9 de octubre es muy grande.

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Diez Mil de La Vinosilla. Del optimismo al reventón. (Crónica)

     Es curioso cómo el factor psicológico te puede echar al traste una competición aún cuando físicamente estás en un momento excepcional. Carreras que vas a ver qué sale, sin ninguna expectativa y la bordas y otras en las que estás a tope y te crees que sólo puede ir genial y terminas muy por debajo de donde sabes que tenías que estar. Esto último es lo que me ha pasado hoy en el Diez Mil de La Vinosilla, a las afueras de Plasencia.


Entrando en meta. Foto: Natalia Bueno


      Aprovechando unos días de disfrute por la zona del Jerte me inscribí a esta carrera de la que tan bien me habían hablado. Confiando en que me encontraba en muy buenas condiciones para hacer una gran competición, los días previos fui muy meticuloso  con lo que debe ser una preparación a una prueba. Me iba a presentar a un 10k bien medido y prácticamente llano en el que podía salir un buen tiempo.

    Con unas condiciones excepcionales de temperatura y viento nos disponemos a tomar la salida desde el Club La Vinosilla (un club deportivo a las afueras de Plasencia). Los primeros metros son un giro al propio club para que el circuito pueda salir de 10 km. Se sale muy rápido y, como siempre, me veo adelantado por mucha gente, pero antes de terminar esa vuelta al club ya he rebasado a numerosos atletas y he encontrado mi sitio en carrera.

Con Fran antes de tomar la salida. Foto: Ana Mª García


     Por delante Canelada se distancia pronto y enseguida se prepara su victoria en carrera, por detrás Jose Manuel Cabrera haciendo lo propio con el segundo puesto,  a continuación un grupo de cinco corredores y a pocos metros por detrás yo. Hasta ahí había llegado acercándome poco a poco a ese grupo. 

     El primer km sale en 3:32. Rápido pero lo achaco a la rápida salida y no le doy mucha importancia. Sigo intentando dar alcance al grupo, que lo tengo a 10 metros, con la intención de una vez llegar hasta él sentirme arropado y correr más fácil por la inercia. El siguiente km también en 3:32.

     Llego a estar muy cerca pero no consigo conectar y así el tercer km en 3:33. Ya me doy cuenta de que no voy a llegar hasta ellos y que su carrera es distinta a la mía... ¡pero ya es tarde! Decido olvidarme de ellos y correr mi carrera, con la expectativa de correr sobre 3:36 o 3:37 hasta el final, pero no fue así.

      He pecado de optimismo corriendo esos kms mucho más rápido de lo que debería correr un 10 mil y he gastado demasiada energía. Las pulsaciones se han disparado y ahora corro totalmente sólo. Quedan más de 6 kms que se van a hacer muy largos.

Podium Veteranos C. Foto: Ana Mª García.


        Las piernas dicen que ya sólo tienen para correr a 3:55. Se me pasa por la cabeza lo peor, echar a andar, pero confío en que en algún momento recuperaré sensaciones y correré más rápido. Esto nunca llega a darse, pero como lado positivo tengo que en la primera parte de la carrera he ganado mucha distancia con los que me siguen y no se ve a nadie a lo lejos.

         De aquí hasta meta fue un verdadero calvario en el que sólo me motivaba que en meta me esperaba mi familia. Los kms los pienso en tiempo, es decir, en el km 7 pensaba "me quedan 3 km, a ritmo de 4:00 son 12 minutos ¡sólo 12 minutos más!" y era la única forma de ver alcanzable la meta.

          Por fin llegamos otra vez al club La Vinosilla, miro por última vez atrás y ahora sí que viene corredores, pero ya no hay distancia para que puedan alcanzarme. Y por fin cruzo la meta, con un tiempo de 37:16, siendo 8º de la clasificación general y 2º de mi categoría de edad.

         Y así ha sido como sintiéndome enorme por un gran estado de forma no he sabido calcular y dosificar las fuerzas, cuando ésta es mi gran baza cuando compito. Qué fácil hubiera sido correr por sensaciones y hacer más rápido los últimos kms si hubieran sobrado energías, pero esto es así, la experiencia a veces nos hace correr como novatos.



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Minimaratón de Miajadas. Cumpliendo en una clásica (Crónica)

    Diez años exactos desde la primera y última vez que corrí esta prueba. Unos años los compromisos laborales, otros los familiares y que no cae cerca de casa, ha prolongado más de lo debido mi ausencia en esta Minimaratón de Miajadas. Pero año tocaba conmemorar que hacía 10 años que corría, precisamente en esta misma localidad, mi primera carrera con un ritmo medio por debajo de 4:00, aunque por entonces esta carrera era de casi 10 kms.




     La Minimaratón de Miajadas es una clásica en el calendario regional, de las pocas que aún quedan gratuitas y que siempre tiene un impresionante cartel de corredores y corredoras de primera fila. Esto último debiera ser un aliciente para correrla, aunque hay gente a la que le echa para atrás participar en carreras en donde hay tanto nombre. A mi me encanta compartir la misma línea de salida con atletas de tanta calidad, aunque sólo los vea en ese momento y al instante los pierda de vista

        La salida tiene lugar a las 20:30. Hace calor, aunque nada que ver con la temperatura de días anteriores. Muchas dudas por las sensaciones de mi última carrera en Villar de Rey y porque en la activación del día anterior de 30 minutos las piernas no tenía ninguna gana de correr.



       Salgo en la parte delantera del pelotón, pero no en la primera línea. Esto ayuda a que no tenga una salida muy impulsiva. La salida cuesta abajo facilita que pronto alcancemos un ritmo bueno de carrera, aprovechando el acerado para adelantar a algunos atletas y llegar a una zona más despejada.

          El circuito es de mucho callejeo, lo que solemos denominar "ratonero", y además alterna continuamente calles de subida y de bajada. Al no recordar el recorrido cada esquina me suponía una sorpresa ¿vendrá subida o bajada? Desde el primer km iba incómodo ya que este ritmo alto no es a lo que estoy acostumbrado entrenar. Antes de pasar por meta por primera vez en el km 2, he adelantado a un atleta y por delante hay un hueco importante sin nadie a quien coger referencias.




          Al dicho paso por meta Ana me anima indicándome que voy en el puesto 15º. Esto me sorprende porque me hacía más atrás, además supone que es el último puesto con derecho a premio, todo lo cual hace que me motive en seguir luchando, no ya por el premio en sí, sino por la honra de saberte que estás una posición reconocida.

          La realidad es que voy muy justo, pero confió en no reventar. Al chaval que adelanté antes de meta siento que le voy abriendo distancias, por lo que si no hay tragedia voy a mantener mínimo esa posición. Las subidas las hago sin forzar en demasía, en el poco llano que hay es en donde me empleo un poco más a fondo para mantener el ritmo y las bajadas las aprovecho para recuperar algo de fuerzas.

         La estrategia me va bien pues un grupo de tres atletas que van delante mía están, muy poco a poco, cada vez más cerca. Se les ve bien y aún están lejos pero con los kms que quedan y el ritmo de acercamiento es cuestión de ir madurándolos para ganar más posiciones.

         A la altura del km 4 consigo alcanzarlos. Aunque la idea inicial era mantenerme un tiempo detrás de ellos y recuperar fuerzas, la inercia que llevo me hace adelantarlos. Uno de ello consigue hacerme la goma y aguanta como puede mi estela. En este proceso de intentar descolgarlo alcanzamos a un atleta más, alcanzando el puesto 10º, pero al poco ese atleta que consiguió mantenerse detrás mía se recupera y me adelanta.




         En la segunda mitad de la carrera hemos salido a una avenida más abierta y llana pero en breve nos meteremos de nuevo en calles más estrechas para afrontar los últimos 1500 metros. Aunque voy "tocando el limitador" tengo al alcance a ese atleta que me ha adelantado y pocos metros más adelante a otro al que hemos llegado. Vamos cuesta abajo, nos vamos juntando y en poco llegamos a recta de meta, que es la misma que la salida pero ahora será subiendo la calle. Todo es posible.

         Cuando creía que podía jugar mi baza del sprint estos dos atletas cambian el ritmo sin darme opción a intentar nada pues llego a meta con las reservas a cero. Aún así muy satisfecho con esa 11º posición de la clasificación general y con la lectura que hice de la carrera, que además, como me enteraría posteriormente, tuvo como premio un primer puesto en la categoría de edad Master B.

        Aunque mi reloj marca de media un ritmo de 3:43, veo en el track del gps que supuestamente he acortado el trazado subiéndome por el tejado de las casas. Así que suponiendo un circuito de 7,4 km  mi ritmo ha sido de 3:36, y según la organización sobre el circuito de 7,5 km sería de 3:33. Esto sí que me hace sentirme satisfecho de verdad y me motiva a seguir echándole pasión y motivación a los entrenamientos.

         

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