Carrera "Badajoz Contra el Cáncer". La pólvora que el viento se llevó.

     Esta carrera se tenía que haber celebrado en septiembre, pero por problemas organizativos se tuvo que aplazar hasta este 3 de noviembre. Esta nueva fecha hace que éste sea el cuarto fin de semana consecutivo compitiendo, pero tratándose de una carrera en Badajoz y a la que ya estaba inscrito no podía desaprovechar la oportunidad de correr esta Carrera "Badajoz Contra el Cáncer".


     El Cross de la Codoserala Maratón de Lisboa y el Cross del Pilar han sido las tres carreras anteriores que se han saldado con buenos resultados. Además, esta semana, la cuarta consecutiva, ha coincidido con mi intención de meterle más intensidad a los entrenamientos para "afinar un poco más la maquinaria",  por lo que el esfuerzo se ha acumulado y he podido pagarlo en la carrera de hoy.

    El día salío nublado, amenazando lluvia y con un viento fuerte desde el oeste. Este último factor, en un circuido de 5 kms en el que los 2,5 kms primeros es dirección oeste, se giran 180º y vuelves con el viento de espaldas y tienes que dar dos vueltas, hace que te olvides de ritmos e intentes correr por sensaciones.

     Tomo la salida bien colocado y, como suelo hacer, dejo que las piernas encuentren su propio ritmo. Mucha gente delante mía, más de lo normal, aunque una vez pasamos debajo del Puente Real consigo adelantar a bastantes corredores. El grupo de referencia con corredores con nivel igual o algo superior al mío (Abraham, Parejo, Víctor, etc) está a unos 20 metros. En medio otro grupo de 4 atletas.



      Veo claro que voy a llegar hasta ellos, así que no acelero el ritmo para alcanzarlos. Al llegar al club de piragüismo giro de 180º y 2,5 kms de vuelta hasta el primer paso por meta. No sólo no he llegado al grupo de referencia sino que se han alejado y se hacen inalcanzables, tampoco he conseguido contactar con el grupo intermedio.

       Los ritmos promedios rondan el 3:45 y siento que más rápido no puedo ir. Ni con aire favorable el esfuerzo realizado se corresponde con la velocidad. Sólo cabe esperar como se desarrolla el segundo giro para cercionar si es un día regular o lo bueno está por llegar.

      Como era de esperar el inicio de la segunda vuelta es duro debido, de nuevo, al viento frontal.  Enric me adelanta sin darme opción a intentar seguirle, pero por delante tengo un grupo al que voy alcanzando poco a poco y al que llegados otra vez al giro de vuelta abría alcanzado.

       Ultimos 2,5 kms hasta meta con viento favorable. Por delante sólo al alcance Licinho, el resto muy por delante, inalcanzable. Los ritmos siguen sin ser los habituales en mí pero sigo poniendo todo mi esfuerzo en hacerlo lo mejor posible.

         Revasado Licinho sólo cabe mantener el ritmo y mantener la posición, consiguiéndolo así hasta cruzar la meta en 37 minutos y 32 segundos, con un ritmo de 3:45 min/km, 23º clasificado.

         Hoy no he estado "fino", me ha faltado chispa durante toda la carrera y deportivamente no he estado competitivo. No lo voy a interpretar como un día malo sino como una oportunidad. Hay que leer la oportunidad de poner los pies en el suelo, de intentar coger esa chispa que me permita ritmos altos de continuo y, sobre todo, una oportunidad única para entrenar con mayor motivación por mejorar.

     
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Cross Solidario del Pilar. Sin acusar la maratón del domingo

    Multitudinaria carrera celebrada esta mañana en Badajoz a la cual me inscribí hace bastante tiempo, a sabiendas de que tendría lugar una semana después de correr la Maratón de Lisboa. Para ello he tenido que renunciar por primera vez en muchos años al Cross de Alqueva, pero este Cross Solidario del Pilar prometía emociones.


      La incertidumbre estaba en cuánto acusaría los 42 kms del pasado domingo, pero durante esta semana, salvo las piernas pesadas por el lógico cansancio el lunes y el martes, a partir del miércoles parecía recuperado y el jueves, sin buscarlo salió un entreno bastante "alegre" sin buscarlo. Así que confiaba en que en este domingo iba a ser competitivo y podría medir mi estado actual corriendo junto con otros corredores de nivel. 

       Con unas condiciones climáticas espectaculares, la carrera constaba de un circuito de casi 9 kms por las calles de Badajoz y Parque del Guadiana. Me propongo no correr a un ritmo concreto, sino seguir la estrategia que tan bien me va, correr por sensaciones. A priori no sabía si estas serían suficientes para correr rápido.

        Tomo la salida bien colocado y en los primeros metros intento engancharme a alguien para aprovechar el ritmo pero pronto veo que como mejor voy es a mi aire.

          No voy mirando el ritmo, aunque después de la carrera pude ver que ese primer km salió en 3:29. A continuación se presenta la subida a la Alcazaba la cual supero de forma fluida aunque después tocara recuperar el aliento dura el paso por la Plaza Alta. Durante la bajada aprovecharía para volver a recuperar una zancada fluida.


        En esa bajada ha llegado hasta mí Jorge Pinguicha y voy corriendo detrás de Rafa Domínguez y Carlos Manzanares. Al terminar esta rampa y empezar a correr en llano intento pegarme a ellos pero me resulta muy exigente y me dejo caer un poco aunque nunca pierdo su estela.

       En el Puente de la Autonomia he conseguido pasar a Rafa y tras bajar al parque, ya en el otro margen del Guadiana, llega la sorpresa. Cuando tocaba dar una vuelta entera al este parque la organización nos desvía hacia afuera del mismo. Por los comentarios de quienes estaban controlando la carrera pronto entendí que había un error y que estábamos acortando la carrera 3 kms.

        Aunque en principio pensé que podría ser un recorrido alternativo, una vez nos metemos en el Puente de Palmas confirmo dicho error y entiendo que es momento de vaciar en este kilómetro de carrera lo que había guardado para 4 kms. Así en el puente consigo adelantar a un atleta.

       Pasado Puerta Palmas, al entrar en la calle Abril veo que estoy dando alcance a mi compañero Víctor y en principio no tenía intención de ganarle la posición pero veo que todavía es factible llegar a Parejo que está unos metros delante de él. Como quedan pocos metros hago un cambio de ritmo  fuerte y consigo pasar a ambos y entrar en meta en 10ª posición de la clasificación general.

      Al final la carrera se quedó en 5,6 kms, los cuales recorrí en un tiempo de 20 minutos y 18 segundos, a una media de 3:34, terminando muy contento con mi rendimiento y con haber sabido cambiar la lectura de la carrera ante el imprevisto. Salimos de ésta con mucha motivación para empezar a afinar los entrenamientos a partir de esta semana que entra. Próxima parada: 10k de la Carrera Contra el Cancer el próximo domingo.

       A continuación pongo los datos de mi carrera.  
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Maratón de Lisboa. Crónica de 42 kms por la costa portuguesa.

     He corrido maratones con tiempos bastante mejores al que he hecho en ésta, que no me han reportando tanta satisfacción como la que obtuve el pasado domingo en la Maratón de Lisboa.


      Algunos temores fundadores por comentarios de compañeros y amigos que ya la habían corrido, como la humedad, el perfil, la alta posibilidad de viento o el traslado a la línea de salida era algo que no me quitaba el sueño pero sí me inquietaban. Desde que llegué a Lisboa el sábado todos esos miedos fueron cayendo en cuanto todo ha salido a la perfección.

       Como digo anteriormente, el sábado por la mañana, nada más llegar a Lisboa con la familia, me dirijo a retirar el dorsal con el único traspiés que puedo contar. En el reglamento indicaba que se retiraba en la Expo Villaje, por lo que entiendo que es la zona más moderna de la ciudad y me planto en el Parque de las Naciones, en donde tuvo lugar la Expo de Lisboa. Al llegar no veo movimiento y hablo con Luis, compañero del club, y me cuenta que es en el barrio de Belem, justo la otra punta.

        Por fin en el lugar correcto me encuentro una enorme fila de gente sólo para entrar en la feria del corredor, pero hay que decir que se movía muy rápido y en poco más de 5 minutos ya estaba dentro. Otros diez minutos de espera en la cola para retirar el dorsal y un poco más de espera para retirar la bolsa del corredor. Sí, algo de espera, pero no se hacía pesada. La bolsa de corredor contenía una camiseta Umbro de calidad y bastante chula y algo de publicidad. Eché en falta algún tipo de revista o folleto que recogiera toda la información de la carrera.


         Como ya conocemos Lisboa, el resto de día lo dedicamos a dar un suave paseo por la Plaza de Comercio, ya que estaba a unos 20 minutos de donde nos hospedamos. He de decir que en todo momento he intentado olvidar que iba a correr una maratón y he huido de rituales y cuidados típicos de estas pruebas. Unicamente hice una semana deportiva mucho más suave, con dos rodajes suaves y un día de series. En mi cabeza instalé la idea de que iba a correr una carrera más, como un domingo cualquiera, intentando así evitar presión y autoexigencia. Como ya conté en la anterior publicación, mi preparación específica para este día había sido prácticamente nula.

      Aunque me acosté pronto no conseguí dormir bien. Concilié el sueño tarde y  desperté mucho antes de las 5:00, que era la hora a la que puse el despertador. Me levanté a las 4:30 y aproveché para adelantar media hora todo lo programado. A las 5:40 ya estaba en la calle caminando hacia la estación Cais de Sodre, para coger el tren que me llevaría a la salida, en Cascais, así cogería el tren de las 6:00 en lugar del de las 6:15 como tenía previsto inicialmente. La salida de la carrera es a las 8:00.




      Ante algunos comentarios de que con el transporte público se llegaba muy justo a la salida, quise asegurar y coger un tren bien temprano. Comentar que el transporte público es gratuito presentando el dorsal de la carrera y que desde las 5:30 había trenes cada 15 minutos dirección a Cascais. Por tanto, ese temor derribado por los hechos.

        Pensando que el tren iba a ser sólo para mí, ya que era muy temprano y que el metro no empezaba a funcionar hasta las 6:30, me sorprende al llegar a la estación la gran cantidad de corredores que estan entrando a la vez que yo y que al entrar en la tren cogí un asiento de milagro y que muchos hicieron el viaje de pie o sentados en el suelo. Ese tren parecía una torre de Babel con gente de multitud de nacionalidades.

       Al llegar a Cascais (6:40 horas) está lloviendo suavemente por lo que opto, junto a más corredores, por permanecer en la estación hasta que pare. A las 7:10 por fin deja y me dirijo a la salida donde dejo el chandal en el guardarropas y caliento un poco antes de meterme en la calle de partida.



       En el cajón de menos de 3 horas hay poca gente y puedo situarme delante. A falta de 5 minutos entran los élites, se cortan las cintas y estoy prácticamente debajo del arco de salida. Todo listo para empezar a correr.

      Cuenta atrás y comenzamos. En lugar de partir ya hacia hacia Lisboa la carrera se desplaza 5 kms más hacia el oeste para hacer un giro de 180º y volver a Cascais, esta vez por la zona costera, habiendo recorrido así ya 10 kms. En ese punto está mi compañero del trabajo Fran que me anima y me graba un vídeo.

      En ese primer tramo de carrera he corrido por sensaciones, según lo previsto, buscando el ritmo en el que me encontraba cómodo. Esos 10 primeros kms los he corrido a un promedio de 4:07. Me fijo la barrera de referencia en 4:15, que sería llegar a meta en 3:00. 



     Con unas vistas espectaculares de la costa sigo corriendo a lo que quieran las piernas, como si tuvieran reprogramadas que son 42 kms en total. Soy consciente de las altas posibilidades de topar con "el muro" pero el experimento de ver hasta donde aguanto ya está en marcha.

      Disfrutando enormemente del recorrido entramos en Estoril, donde ya sé que toca algún tramo con subida. En esas rampas el ritmo baja incluso a 4:40 pero se compensa con las posteriores bajadas en donde corro por debajo de 4:00, siempre sin forzar, sin modificar la intensidad, con las mismas "revoluciones".

       En el km 15 me he tomado un gel que me ha sentado de maravilla y me hace correr muy fácil hasta el km 20. Hay avituallamientos cada 5 kms y me hidrato abundantemente en todos. Paso la media maratón en 1 hora y 27 minutos. Esta es una barrera psicológica que paso con buenas vibraciones, ya que mantengo la media de 4:07 y me siento con fuerzas.



        A partir de aquí los avituallamientos son cada 2,5 kms, y ya estoy deseando que llegue el km 25 para tomar otro gel y encontrar de nuevo zancadas fluidas, aunque en esta ocasión los efectos no fueron tan notorios como en el anterior. 

         No voy en ningún grupo; de hecho, de los corredores que alcanzo a ver con la mirada nadie va en grupo. Cada cual corre por su cuenta aunque también es cierto que con tanta gente corriendo siempre tienes la estela de alguien que te sirve de referencia.

        Llega otra barrera psicológica: el km 30. En este punto ha bajado algo el ritmo y el promedio ahora está en 4:08. Se notan en las piernas el paso de los kms, correr ya no es tan fácil, pero no siento peligro de que vaya a reventar, todavía me queda fuelle. Hasta ahora he disfrutado bastante de todos los detalles y aunque ahora me cuesta más pongo esfuerzo en que así sea. Las sensaciones aún me permiten correr alrededor de 4:15

         Me tomo el último gel en el km 32,5. Un poco antes de lo previsto (km 35) pero sentía que sino podía ser demasiado tarde para que hiciera algo de efecto. La referencia visual es el puente 25 de abril, pasado el mismo quedarán 4 kms. Voy echando cuentas y casi tengo el sub 3:00. Tendría que correr casi a 5:00 de ritmo para no conseguirlo.



        El paso por Belem no fue tan placentero como me hubiese gustado. Aún así, aún tuve energías para responder con una señal a un atleta italiano al que adelanté y me preguntó dónde estaba la Torre de Belem. Es el km 36 y ya voy corriendo a más de 4:20, pero me siguen saliendo las cuentas y puedo mantener la intensidad, aunque hay algunos  avisos musculares.

         He pasado por debajo del puente, quedan 4 kms y aún corro a menos de 4:30. ¡Ahora sí que sí! ya lo tengo garantizado. He dejado el punto crítico de casi todas mis maratones, el km 37, en donde me tengo que parar a estirar.

        Iluso de mi, mi isquiotibial derecho me tenía guardada la sorpresa para el km 40. Se me empieza a "subir la bola" y me tengo que parar con urgencia. ¡No puede ser! Realmente me es imposible echar a correr y no me puedo creer que tras 40 kms de esfuerzo lo tire todo por la borda. Estiro unos instantes, me pasa el globo de las 3:00, me pregunta si estoy bien y le digo ok con el dedo. "¡Los cojones voy a estar bien!" pensé. Intento correr otra vez, acorto la zancada y tomo una postura un poco encorbada para no forzar tanto al isquio.

        Parece que todo vuelve a la normalidad, he salvado el escollo y ahora sí me dirijo a meta. Aunque he perdido unos segundos parece que el sub 3:00 sigue vivo y entro en el último km. Se escucha ya la música de meta pero el último tramo es adoquinado, para hacerlo más fácil.

        Llego a la Plaza del Comercio y a falta de unos 300 metros el reloj marca 2:58. Aunque ahora en frío parece claro, en ese momento parecía que no me iba a dar tiempo a llegar a meta en dos minutos. Se alarga un poco la recta para girar y entrar de lleno en la plaza pasando bajo el Arco de Rua Justa y ahí cruzar la meta, recibiendo los ánimos de Sergio y Ana, con un tiempo de 2:59:06, a 4:15 de media, puesto 107 de más de 4300 corredores y terminando muy satisfecho  y feliz. Aquí la clasificación.

       Conseguido el "combo": disfrutar y hacer buen tiempo en esta maratón que recomiendo hacer a quien tenga la posibilidad, sólo hay que estar dispuesto a madrugar y ha llegar a los sitios con bastante tiempo de antelación.
      

      
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Este domingo correré la Maratón de Lisboa

     Mientras me preparaba para mi última maratón, allá por marzo de este año, me hice el planteamiento de que correr un maratón no suponga poner a prueba mis límites ni conlleve hacer una preparación específica de unos tres meses. Con esta nueva visión este domingo correré la Maratón de Lisboa.

Fotografía extraída de la web all4running.pt


      Soy de la opinión de que lo que realmente machaca de correr los 42 kms no es el día de la competición en sí, sino la dura preparación que conlleva estar ese día en las mejores condiciones para intentar tardar lo menos posible en cruzar la meta. Y yo quería correr esta prueba pero no quería entrenarla concienzudamente y menos en verano. 

     Salir de Cascais y bordear la costa para llegar a la Praça do Comércio de Lisboa, pasando por Estoril y Oeiras me parecía justificación suficiente para dedicarle alrededor de 3 horas al trayecto. 

     Mi entrenamiento para llegar aquí ha sido el mismo que si no tuviera planeada esta carrera, salvo algunas pinceladas: un par de tiradas de 30 kms a ritmo suave y una semana de carga de poco más de 100 kms. Con otras maratones que no he salido a hacer tiempos ya comprobé que con lo que normalmente entreno me da para completarlas con garantías de no sufrir en exceso. Como ejemplo el 2:53 en la Maratón de Badajoz de 2016.

       Tres son los factores que no son tan favorables este domingo como aquel día de 2016. El primero es el perfil, ya que el domingo me encontraré con algunos tramos con pendiente no muy largas pero que cortan el ritmo. El segundo es la humedad: nunca se me ha dado bien correr en costa y por último, y el más influyente, la continuidad, ya que llevo tres meses entrenando habiendo empezado de 0 por culpa de una lesión.

      Esto no quiere decir que no me vaya a esforzar al máximo, ya que casi que no sé hacer otra cosa, pero sí supone que el ritmo al que corra lo marcarán las piernas cuando tome la salida. Sí, iré controlando el reloj, pero no me pongo ningún objetivo previo, ya que será la forma de terminar satisfecho salga lo que salga.

      Por redes sociales podréis estar al tanto de lo que vaya sucediendo este fin de semana.
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Bajando a tumba abierta (fotografía)

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El dulce sabor de la victoria en el III Cross de la Codosera

     Ser el primero en cruzar una meta en una carrera es uno de esos momentos que la mayoría de los corredores sólo podemos disfrutar en nuestros sueños o en nuestra imaginación y que dudas que se materialicen en la vida real. Hoy la realidad superó a la ficción y he conseguido probar el sabor de la victoria.


     He ido a muchas carreras en la que me presumían vencedor al ver que no acudían corredores presumiblemente más rápidos que yo y al final aparece algún atleta de la nada que corre que se las pela. Hoy había cerca de 100 atletas tomando la salida y faltaban teóricos "galgos" que abrieran la carrera. Mi amigo Lolo Sache me dice que lo tengo todo a favor, y así lo parecía, pero le comenté "siempre sale alguien que no conoces y corre más que nadie". Hoy casi no me equivoqué.

      Decidí corre en este cross de 10 kms en La Codosera y descartar la media maratón que tenía en Badajoz, ya que la próxima semana corro la Maratón de Lisboa y no quería darme un "calentón" de 21 kms del cual me arriegaba a no recuperarme en una semana.

       La salida fue muy incómoda, ya que se sale subiendo y no cesa la pendiente positiva hasta el km 3,7 acumulando en ese tramo una subida de 170 metros. Es difícil coger un correr cómodo y las sensaciones no son buenas. 


        De inicio empieza a cumplirse mi teoría. Un chico joven, de 29 años, Oscar se empeñó en llevarse esta carrera. Ya vi a sus compañeros animarle mucho en la salida mientras casi me señalaban para que me tuviera controlado. Subía un punto más rápido que yo pero pude comprobar que en descenso ya no se encontraba cómodo.

       Oscar consiguió pronto unos metros y durante toda la carrera lo tuve a la vista, no distanciándose más de 50 metros. Pero la verdad es que yo, corriendo en segunda posición, iba más controlando mi distancia con el tercero, Ismael Montero, que mirando hacia adelante. Voy bastante forzado y sin soltura en las piernas, me es imposible planear un intento de alcance.

       Un vez llegado el punto más alto y ver que Oscar sigue al alcance de mi vista empiezo a plantearme una estrategia. Seguir haciendo mi carrera e intentar alcanzarlo en el penúltimo km para intentar rematar en el último. No quería hacer un esfuerzo antes de tiempo que fuera infructífero y además supusiera perder mi 2º puesto.


         Pasado la mitad de carrera compruebo que el corredor que me sigue está lo suficientemente lejos como para que sea improbable que me alcance al final de la carrera. También compruebo que mi distancia con el primero, Oscar, es paulatinamente más corta. Poco a poco me voy echando encima. Si mi percepción de que en las bajadas soy más rápido que él del principio no falla, los últimos kms me vienen de cara. Con un terreno más corrible poco a poco me voy encontrando más cómodo

         Se alinearon los astros. Recortada toda la distancia he llegado a Oscar en el km 8, junto cuando empieza una fuerte bajada de 2 kms en los que se pierden 160 metros de altitutd. Ahora voy yo delante y, en lugar de apretar, sigo haciendo mi carrera sin pensar en abrir distancia para ver qué sucede. Lo que ocurre es que poco a poco voy abriendo hueco y sus pasos se escuchan cada vez más lejos.



         Cuando he conseguido alejarme nos metros se me vienen a la cabeza frases como "esto es ahora o nunca" o "no se me puede escapar esta oportunidad". Esto, sumado a la motivación de ir abriendo la carrera, hace que empiece a echar el resto y no tenga miramientos en la bajada. Corriendo por debajo de 3:20 de ritmo es difícil que me dé alcance.

          Llega el último km. La pendiente es fuertemente favorable, el esfuerzo está más en no frenarse y dejarse ir que en apretar el ritmo, y a falta de 500 metros veo que voy a entrar en el pueblo. Miro hacia detrás y no alcanzo a ver a nadie, ya casi lo tengo. Ahora sobre asfalto, continua la bajada y el ritmo de 3:15. Una calle y otra y por fin el arco de meta, nunca quise tanto a InfinityChip.



         Disfruto de mi entrada en meta y lo celebro con el público, completando los 10 kms con un tiempo de 41:26, que supone mejorar en 2 minutos el record de la prueba. Aquí está la clasificación final

         A continuación los datos de mi carrera
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3º de la general en el Cross de los Doce Apóstoles. Volvemos a la "pomada"

     En este día no tocaba correr aquí, ya que estaba inscrito a otra carrera que finalmente no pudo celebrarse por temas administrativos. Mentalizado para competir este domingo busqué otra alternativa y la que más me cuadró fue este cross de 16 kms en su totalidad por caminos y con alguna que otra cuesta, a poco más de 30 minutos de casa.

Podium general masculino

      Buen trato al corredor en Torre de Miguel Sesmero, excelente bolsa de corredor (queso, pates, vino, aceite, barritas energéticas y camiseta) y un ágape gratuito a cargo del Ayuntamiento con bebidas y comida suficiente para irte bien para casa. Notable muy alto.

    Poco a poco estoy recuperando la sensaciones y los ritmos y no sería descabellado pensar a priori que podría resultar competitivo. Las condiciones climatológicas parecían buenas para competir pero, esperando a que se diera la salida al Sol, el calor nos decía que habría que hidratarse bien en carrera.

      Se da la salida y pronto estoy en la parte delantera de la carrera. Paco, de Santa Marta, sale muy rápido intentando marcar las distancias dispuesto a ganar la carrera. Por detrás me junto con otros dos atletas y en la retaguardia abrimos pronto las distancias. Pronto me doy cuenta que uno de ellos va muy sobrado, corriendo muy cómodo y, cuando se va adelante no hago ni intención de intentar seguirlo. Este atleta terminaría ganando la carrera.


      El otro corredor del grupo no va tan cómodo aunque lleva un correr firme. En un principio corro delante de él pero me alcanza y me adelanta. Como van sólo 3 kms de los 16 totales y voy con las pulsaciones muy subidas decido correr a mi aire y dejar de luchar por la posición. Esto hace que este atleta abra unos metros de hueco, aunque en ningún momento dejé  de seguirle la estela.

     Hay una clave que me deja abierta una clara posibilidad de recuperar esa tercera posición: En ninguno de los dos primeros avituallamientos este chico ha cogido agua. Hace calor y cierta humedad, por lo que era muy necesario la reposición de líquidos, pero este corredor optó por no beber. Es posible que lo acuse más adelante.

    Sobre el km 5, en una subida llego hasta él, manteniendo detrás un tiempo para recuperar sensaciones. En un punto me pongo por delante y poco a poco siento que voy abriendo algo de hueco con él hasta que dejo de escuchar sus pasos detrás. Ya estoy 3º clasificado... ¡sería un éxito conseguir mantenerme ahí!

     Llego a un sector del recorrido de ida y vuelta. Al llegar a la zona de Los Doce Apóstoles (¿alguién vio a alguno de ellos?) hay otro avituallamiento. Cojo agua y un trozo de plátano. Después de beber me meto en la boca el trozo entero de plátano y me lleva cerca de medio km conseguir masticarlo y tragarlo en su totalidad, pero considero que me hará bien en el último tramo. Cuando voy de vuelta, cruzándome con otros atletas, creo que he abierto un hueco con el 4º que puede ser definitivo pero poco a poco empiezo a sentir zancadas por detrás. Miro y, para mi sorpresa, este atleta de rojo estaba otra vez ahí.

Perfil del recorrodo
     Viniendo más fuerte desde atrás doy por hecho que me va a adelantar pero no intento defender la posición, si no que sigo con mi estrategia de correr con intensidad, centrándome en dosificar bien las fuerzas para no flaquear al final. No quiero mirar atrás para controlar porque no quiero perder la concentración y para no dar sensación de ir flojeando.

      Definitivamente dejo de escuchar zancadas y parece que, ahora sí, he consolidado mi posición. Sólo he de seguir "escuchando" mis sensaciones y no perder intensidad. Así los kms van pasando corriendo entre 3:45 y 3:55 hasta que se empieza a ver el pueblo.

       Ahora sí miro atrás, no veo al atleta que me sigue, por lo que no debo hacer nada nuevo para terminar tercer clasificado. Llegado al último km empiezo a echar el resto y termino la carrera a ritmo de 3:33, empleando un tiempo total de 1:02:46, a un ritmo medio de 3:57.

       Seguimos sumando, seguimos mejorando y lo mejor es que ya vuelvo a estar en la "pomada" de las carreras, en la parte delantera, en donde me divierto mucho luchando posiciones y "sacando la calculadora".

       A continuación los datos de la carrera:

       
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